No sé si os lo he dicho alguna vez, seguro que sí, en mi casa las gominolas son objetos de culto. Mis hijos las adoran y esa adoración les lleva a no tener final a la hora de   comerlas… yo creo que es que no saben parar no que no quieran hacerlo cuando tienen una bolsa de gominolas en las manos… Claro que tampoco puedo echarles mucho en cara porque… sus padres pecamos un poco de lo mismo, sobre todo aquí…. la que escribe…
Con un poco de moderación, en momentos o situaciones especiales y lavandose bien los dientes después de comerlas, creo que las gominolas son un producto de lo más apetecible y que no tiene por qué suponer un problema para la salud de nuestros peques pero siempre, siempre, bajo control.
Por eso, si pinchais aquí podreis ir a un artículo de la revista digital del grupo Eroski en el que precisamente se  habla de lo que marca la ley al respecto, de normativas y de controles, nunca está de más conocer también estos aspectos ¿no?

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