Hace ya… ¡cuatro años!… ¡uf! como pasa el tiempo.
Antes de que llegara el peque-peque, unas Navidades decidimos que el árbol de esas fiestas tenía que ser casero y respetuoso con el medio ambiente, no sólo no íbamos a gastarnos ni un euro en comprar uno sino que además ibamos a utilizar materiales reciclados: papeles, botes de yogures,.. y nuestra imaginación para darle forma al papel de aluminio, para combinar los colores y para crear juntos.
El peque grande (en ese momento el único…) y yo nos pusimos manos a la obra y el padre de la criatura se dedicó a inmortalizar el momento… gracias a eso podemos compartirlo ahora aquí con todos vosotros.
Nosotros lo pasamos genial haciéndolo y se nota en las fotos, de hecho creo que este año…. ¡deberíamos repetir la experiencia!

“Artistas” en acción..

Posando, como si tal cosa, con la obra finalizada..

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