Esta entrada es de esas que nunca programas,
que nunca deseas escribir y que cuando lo haces, lo haces desde el corazón,
desde el dolor y desde la amistad.

Porque antes de mamás, las mujeres, somos hijas
y hoy una hija se ha levantado sin la compañía de su madre y eso es muy
doloroso y esa hija es una de mis mejores amigas y eso hace que también me
duela a mí su dolor.

Después de un año muy duro en el que parecía
que el cáncer había perdido la batalla frente a la fuerza y a las ganas de
vivir de E., al final no ha podido ser. El muy cobarde estaba escondido,
agazapado para no salir en las pruebas, en los contrastes, en los tests.

El cáncer nos engañó a todos, a la primera a E.
a la segunda a su hija y después a todos. Incluso celebramos juntas en el Zoo
con nuestros peques, con nuestras familias que E. había sido más fuerte que él
y le había vencido. Y lo ha hecho. El cáncer la atacó de nuevo por la espalda y
en un mes, terminó su dolor, su sufrimiento, su tristeza. Estoy segura de que
ahora E. se está burlando de él, diciéndole que no ha podido con ella, que no
la ha atado a una cama en un hospital aguantando un proceso doloroso y triste,
que no ha hecho sufrir a su familia, a su marido que es un cielo, a su hijo y a
su hija, que es mi amiga y a la que quiero un montón.

Nunca sé qué debo decir a alguien a quien
quiero para consolarle porque no sé que me consolaría a mí en su misma
situación, bueno sí lo sé: nada. No hay nada que pueda consolarte cuando
pierdes a una madre con la que tenías una relación de amistad, de complicidad,
de cooperación, de confesiones, de risas, de discusiones, de respuestas a
preguntas que nunca se han formulado. Nada.

Lo que sí sé es que la pérdida se supera con el
tiempo, es inevitable, es ley de vida. Será como una pared de la que sacaron un
clavo, la pared sigue ahí y el agujero de aquello que falta nos deja vivir en
la misma medida en la que forma parte de nuestras vidas. Sus palabras, sus
consejos, sus anécdotas, sus enseñanzas, sus risas, su sola presencia, aunque
ya no sea física,  forma parte de nuestra
propia presencia.

Somos en gran parte lo que nuestras madres han
hecho que seamos y eso hace que siempre estén ahí, aquí, con nosotras.

Un beso enorme, nunca podré ni sabré decirte
todo esto así, siempre se me ha dado mejor “la pluma” pero si algún día lo lees,
tú sabes que todo es cierto y que siempre estaré a tu lado y que yo también
recordaré a E. en presente, en nuestro presente, y que así seguirá formando
parte de nuestras vidas, como debe ser.

2 thoughts on “Con Todo Mi Cariño”

  1. Creo que no hay que decir nada con estar con ella, y escucharla si siente la necesidad de desahogarse, es suficiente.
    Siento vuestra perdida pero este post es precioso.

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