Comiendo en la Calle

Y después de navegar y nadar y recorrer el Museo delPrado como os contaba con pelos y señales en el post de ayer, el domingo
obviamente teníamos hambre de la buena, los cuatro, hambre de justicia y de
comida rica y apetitosa en un sitio más que apetecible.
Así que nos fuimos a MadrEat, a comer
sentados en el césped y con el sol otoño-primaveral-veraniego tan anacrónico
que tuvimos el fin de semana pasado.
Siempre es apetecible un picnic del bueno
y más cuando se acerca el invierno… aunque no lo parezca demasiado.

Estas eran las nuestras… ¡¡ni las migas quedaron!!

Lo de MadrEat creo sinceramente que es
una iniciativa estupenda, con productos de calidad pero que a la organización
se le ha ido un poco de las manos, en mi modesta opinión.

O admiten más FoodTrucks en próximas
ediciones o admiten a menos público… ese es el dilema.

¿Qué es MadrEat?
Pues una reunión de CamionesDeComida,
también conocidos como FoodTrucks.
La idea es tratar de legalizar la figura
de los camiones de comida en nuestras calles como ocurre en otros países,
fundamentalmente EEUU. A mí dentro de la normativa higiénico-sanitaria la
verdad es que no me parece mal, lo mismo esto ayuda también a que lo de las dos
horas para comer, se reduzca a media hora y podamos tener unos horarios de
trabajo bastante más racionales…
No nos engañemos, aunque pueda parecerlo,
no se trata de comida basura.

Nosotros nos zampamos unas hamburguesas
de buey que estaban de quitarse el sombrero, con su pan-pan, su queso cheddar y
su cebolla caramelizada. ElMayor la disfrutó muchísimo. ElCanijo es más de
perrito así que se comió dos de salchicha de “carnicería” que estaba
también más que buena.
De postre unas crepes rellenas de
caramelo y un trozo de ensaimada mallorquina que dejaba el pabellón bien alto.
Pero había muchas más opciones donde
elegir para casi todos los gustos diría yo, aunque ya sabéis que yendo con
críos… las hamburguesas tenían ya mucho ganado.

Lo mejor: la comida y el
ambiente relajado, en un sitio tranquilo donde los peques podían correr, jugar
al escondite, hacer nuevos amigos y disfrutar del espectacular sol del otoño.

Lo peor: las tremendas colas
para todo, en un camión tenías que comprar la comida y en otro distinto la
bebida, algo que te obligaba a ir de una cola a otra. Colas de una hora y media
que te quitaban las ganas de quedarte… eso no es lo más adecuado para probar
la calidad de los productos, la verdad y creo que en eso se debería centrar un
poco más la organización para la próxima cita de “MadrEAT”.. a más opciones,
quizás haya menos colas.. ¿no?

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