Carta. Las Chicas de Oro de la Política más Popular.

“Muy queridas mías:
…”
Sí, hoy toca carta y no, no es sólo
para un destinatario.
Hoy son varias las destinatarias de
esta carta que quizás no llegue nunca a sus despachos o sus ordenadores pero
eso en el fondo ¿acaso importa?
Tres chicos han sido los primeros
elegidos por mi vena epistolar que yo ni sabía que tenía pero que ahí estaba,
agazapada, esperando su momento.
Así que hoy son tres chicas las que
comparten “el honor” (ya ahí, me he puesto chula, es verdad) de que me dirija
amable y cariñosamente a ellas.
Son Cristina, Esperanza y por supuesto
Soraya, la reina de la fiesta. Que aunque yo tenía en mente lo de escribirlas a
las tres, es evidente que Soraya’s party ha precipitado todo como sólo ella
sabe hacer.
Bueno, al tema… digo… a la carta…

…como decía al principio…
Muy queridas mías:
Os veo sonreír y la verdad es que
sonrío con vosotras.
Porque sois la imagen de lo que se
puede llegar a conseguir en este país con tesón, trabajo, esfuerzo, sacrificio,
cierta escasez de escrúpulos, bastante descaro y una dosis más que elevada de
buenos contactos y grandes amigos, sin contar en algún caso una pequeña fortuna personal que no dará la felicidad pero sí algo muy parecido.
Es así porque está claro que este país
funciona así, no seré yo quien lo niegue cuando vosotras tampoco es que os
hayáis empeñado en corregirlo ¿quién soy yo para enmendaros la plana no a una
sino a las tres? 
¡Ni de coña, hermosas, qué me dais miedito!
Esto funciona así, si tienes padrinos
te bautizas y si te caes en un helicóptero te sacan pisando a quien haga falta
y como haga falta, que por algo eres la marquesa más política del panorama
nacional.

Soraya Cristina Esperanza política igualdad
Cristina Soraya Esperanza políticas

Sois el ejemplo de la sensibilidad
maternal cuando os gritan en la calle y lo mismo hasta os despiertan al niño
¡con lo que cuesta que se vuelva a dormir otra vez! Eso lo sabemos todas, es
verdad.

Ya lo de echar a la gente a la calle, de sus casas, lo que hace que se animen a gritaros en la puerta de la vuestra, pues ya requiere de otra sensibilidad de la que no… no hacéis
alarde precisamente, que es que alardear está bien feo y lo mismo hasta es
pecado y todo. Ese asunto de los pecados es que tampoco lo controlo tanto como vosotras, la verdad… yo es que la única peineta que conozco es la de Bárcenas ese señor que ninguna de las tres conocéis ¡¡claaaarooo!!
Sois ejemplo de que las mujeres, las
madres, no necesitamos de eso que han llamado “baja maternal” ¿nosotras?¿por
qué?¿acaso la tienen ellos?¿qué vamos a ser nosotras más débiles por haber
parido?¿qué vamos a necesitar nosotras reposo o cuidados o tratamientos por
haber parido?¿lo necesitan ellos acaso? 
Ya, siempre habrá alguien con la mamandurria
de que “es que ellos no paren” pequeños detalles sin importancia. A la vista de
cómo os comportáis en política la verdad es que yo no veo diferencia entre
hombre o mujer.
Sois tres mujeres como podríais ser
tres hombres, políticamente hablando me refiero.
No tengo claro en qué os
habéis implicado para luchar por la igualdad más allá de las cuotas que os han
colocado donde estáis pero lo mismo me tengo que estudiar el libro de texto de
mi hijo donde ensalzan a una de vosotras por encima de nuestras posibilidades…
de soportarlo, al menos de las mías si os soy sincera.

Política igualdad maternidad
lastresmellizas.com

Aún recuerdo el sentido del humor de
una de vosotras cuando ejerció de Ministra de Cultura y habló con soltura de “Sara
Mago” o de “Airbag” en plena antrevista radiofónica.
¡Qué gran guionista se perdió “El Club de la Comedia” por
no existir en esos años!
Qué lo mismo os vais a una boda entre
dos “manzanas” (como decía una amiga vuestra) que presentáis una moción para
que no se puedan celebrar en este país estos matrimonios… si es que sois
versátiles hasta la extenuación. 
No tengo palabras, chicas, para describir lo
que siento al veros en la tele contestando amablemente a esas entrevistas que
se ven frescas y comprometidas, en las que la verdad se os escapa por todos
vuestros poros y las sonrisas son tan acarameladas que se me descompensa la
insulina.
De verdad de la buena que sois un ejemplo,
un tremendo ejemplo de cómo se puede ser mujer y política al mismo tiempo, de
cómo se puede estar en misa y repicando, de cómo se puede estar rodeada de estiércol
y seguir oliendo a Chanel de momento.
No tengo claro que seáis un ejemplo a
seguir… bueno sí, quizás por las fuerzas de seguridad del estado que antes o
después supongo que se os acercarán por encima de vuestras posibilidades… de escapar, como hasta ahora.

Lo dicho queridas Esperanza, Cristina
y Soraya, cuídense mucho que lo mismo llega Santa Claus algo adelantado este
año… ¿estáis seguras de que habéis sido buenas, pero buenas de verdad? Yo estoy muy segura de todo lo contrario.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

18 + catorce =