Viajar. Cuando Estamos Inmersos en Disfrutar del Viaje: la Playa

La semana pasada alimentábamos el
espíritu con las pinacotecas que crecen en Málaga a un ritmo continuo y
esperanzador.
Hoy voy a llevaros a algo más terrenal
pero igual de necesario y seguro que lo vais a ubicar donde vosotros queráis, en mi caso los últimos años ha sido Málaga pero los dos anteriores fue Galicia…
Cuando se va de vacaciones hay dos
lugares, dos emplazamientos que se abandonan más o menos, uno es la cocina y el
otro la casa, así en general y para ello hay que buscar alternativas…
Pues de esas alternativas os quiero hablar hoy
en el post.
¿Os venís?

Si nos escapamos de casa en vacaciones
es para dar esquinazo a la rutina, al menos a nosotros nos pasa y más desde que
mis hijos son algo más mayores y sus horarios se pueden relajar tanto como los
nuestros sin que se genere ningún problema de convivencia.
Salimos de casa, de la nuestra y de la
nueva en la que hayamos decidido ubicar nuestro cuartel general durante los
próximos días. 
Salimos de las paredes de la casa para perder la mirada en el
mar, en el agua, en el horizonte. Para hundir los dedos en la arena, para
quemarnos los pies, para caminar mientras el agua nos besa los tobillos, para
jugar a buscar piedras, a dibujar con palos, a crear flechas y lanzas, para
cazar medusas y dejarlas en un cubo y enseñárselas a todos los niños con los
que nos crucemos y contar nuestras aventuras como expertos cazadores.
Salimos de casa para no hacer nada,
“nadear”, el verbo que rige nuestras vidas bajo la sombrilla, en la toalla, en
la hamaca, con un libro entre las manos, o una revista, o una música en el
móvil que simplemente nos llena la cabeza de sueños o recuerdos y la cara de
sonrisas sin un motivo claro. No sabemos por qué ni como ha llegado hasta ahí
pero ahí se queda durante un momento que nos sabe a gloria.
Relax Vacaciones Playa
Nos tumbamos como si estuviéramos
cansados de nada y les miramos y vemos cómo crecen a cada minuto, como el sol
traicionero les ayuda a que sus huesos les hagan mayores o mejor dicho, les
hagan grandes, la vida es lo que les hace hacerse mayores… la velocidad
obviamente dependerá de las circunstancias de cada uno pero ahora no hay
circunstancias porque simplemente estamos de vacaciones en la playa y el mundo se ha
quedado a nuestra espalda. 
Hasta dentro de unas horas no volveremos a él, si
volvemos.
vacaciones playa reflexión descanso familia
Como os decía, salimos de la casa y de
la cocina pero hay que comer, quizás yo perdonaría alguna comida por no romper
la magia del momento pero tengo dos cachorros que necesitan combustible para
esos músculos y esos huesos que se van estirando poco a poco, sin pausa.
Pocos placeres más fáciles de recordar
que encontrar “tu chiringuito” en “tu playa” en el que alimentar el cuerpo sin
dejar de anclar el espíritu a esa relajante “nada” que tenías en la orilla, en
la toalla, en la sombrilla.
Nosotros lo hemos encontrado y además,
los dos aventureros-gastronómicos que tengo por hijos (uno más que el otro) han
descubierto sabores, productos y texturas gracias a las visitas al chiringuito
a la hora de comer.
Una estrella michelín no le darán en
la vida pero ni puñetera falta que le hace. El bienmesabe lo bordan, los
espetos son espectaculares y los boquerones fritos tienen a su fan número uno
en ElCanijo, el gazpacho les sale de fábula y la ensalada de la casa es la mía,
junto con las croquetas caseras y el calamar a la plancha que es el ojito
derecho del SantoPadre.

Un chiringuito en el que hacer esa
parada técnica imprescindible para seguir “nadeando” después y tras la
sietecilla veraniega de rigor porque estamos de vacaciones y porque es agotador
no hacer nada de nada… ¿qué no?
descansar relax familia reflexión

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