Navidad. La Magia Ni se Crea Ni se Destruye, Sólo se Transforma

Todo, todo se acaba.
No hay mal que dure cien años, ni
cuerpo que lo resista como dice el refranero español.
Claro, ya sé que cuando se acaban las
cosas chulas, los momentos divertidos, las sensaciones agradables, parece que
el tiempo pasa más deprisa ¿no? 
¡Qué demonios, es que el tiempo es muy cabrito
y pasa más deprisa!
Por eso también, si depende en alguna
medida de nosotros, nos empeñamos en cuerpo y alma para que el momento no se
esfume y nos quede sólo su recuerdo.
Ya sabéis de lo que voy a hablaros hoy
en este post… ¿verdad?
Pues sí, la magia de la Navidad…
también se acaba, llega a su fin tal y como la conocemos pero cambia, se reinventa y tiene también su encanto.

westwing.es
En casa mis chicos, que ya han
pasado los seis añazos cada uno, están también cada uno en un lado de esto de “la magia”.
Uno aún vive en el lado de los
unicornios y los magos y el otro pues no, ya no.
No es que me guste que ElMayor ya esté en un plano más “empírico” podríamos decir, es que lo veo
lógico y hasta cierto punto natural.
No se puede creer siempre una
fantasía… bueno, algunos sí que siguen votando lo que siguen votando… en fin.
El caso es que ElCanijo sigue feliz
como el niño que es y en casa estamos encantados de que sea así, como estamos encantados de que ElMayor haya pasado “al otro lado”.
Dos visiones de un momento distinto en
el año, dos maneras de enfrentarse a ello y de sorprenderse con ello, de
participar y de formar parte de ello de una manera mucho más activa.
Si dijera que no me da un poco de
penita que ElMayor se me haya hecho tan mayor en “un de repente” os mentiría y
no es mi estilo. 
A ver, claro que me da morriña por ese niño que no deja de crecer como
os he dicho en otras ocasiones pero por el contrario lo que perdemos en
inocencia lo ganamos en complicidad y eso tiene también su encanto.
Podría quedarme sentada mirándole y pensando
en cuando sus manos eran pequeñas y se sorprendía abriendo aún más sus enormes
ojos verdes pero prefiero hacerle gestos y guiños para que forme parte del
entorno mágico para su hermano, al menos mientras sus compañeros de clase no vengan
a desvelarle nada…
Disfrutando como niños..
No se le pueden poner puertas al campo
y tampoco se puede tener un sufrimiento improductivo, que no nos lleve a ningún
sitio y que no podamos evitar. 
Vamos que hay que adaptarse a las circunstancias
y lo dicho, que las cosas buenas parece que duran siempre demasiado poco, eso
es así. 
Yo me enteré a la edad de ElCanijo de esto del truco de la magia de la
Navidad así que… quizás este sea el último año o quizás no, lo disfrutaremos
mientras dure y cuando se acabe, cuando cambie, cuando se haga mayor y vea las
cosas con nuestros mismos ojos, sonreiremos recordando con un pellízco en el
corazón pero lo disfrutaremos también, aunque aprenderemos a hacerlo de otra manera.
Ese quizás sea realmente el secreto… y
la verdadera magia que la ilusión nunca nos abandone, que queramos compartirla la veamos con unos o con otros ojos.
*Nota De La Autora: Sí, he omitido ser más explícita porque no sé quien puede estar leyendo esto en casa… lo mismo hay algún pequeñajo colgando a vuestro lado mientras leéis y no seré yo quien diga lo que no deba, al menos de manera consciente, ya me entendéis…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

once − 9 =