Votaciones Infantiles. Una Cuestión de Decencia que no es Sólo Cosa de Niños.

Vamos a llamar a las cosas por su
nombre que ya tenemos una edad.
Somos unos inconscientes, a veces
demasiado egoístas, otras excesivamente despreocupados, tenemos momentos de
desgana que nos impiden actuar y en otros nos dejamos llevar por la marea del
aborregamiento y la “nadería” (o sea, no hacer nada..)
¿Y por qué?
Pues supongo que por el ritmo, el día
a día, la rutina, lo importante de la inmediatez, las necesidades a cubrir
justo ahora, en el momento, ya, antes de que sea demasiado tarde…
Y no nos damos cuenta que como dice
Fito, no siempre lo urgente es lo importante….
¿Te imaginas que los niños, que tus
hijos, que los mío, pudieran votar a sus representantes, a nuestros representantes políticos?
¿De qué se iban a ocupar?¿De las
ideas?¿De los conceptos?
¿De las personas?
Porque entre tus hijos y los míos y
los del resto de españoles, en este país hay ocho millones de niños, una
población que no tiene derecho a elegir su futuro
pero que ve como los que
legislan lo hacen también sobre ellos… y no sé si siempre pensaran que lo hacen
pensando en ellos, la verdad.

En eso quieren poner el foco de atención desde Save the Children.
En tocarnos en el hombro, darnos unos
toquecitos suaves y preguntarnos eso con este video que os recomiendo ver, es
cortito (dura poco más de un minuto) pero no os va a dejar indiferentes y después,
si os parece, hablamos…
Entre otras cosas hablamos del futuro a medio y largo plazo de nuestros propios hijos, sí de los tuyos, de los míos…

Es evidente que es una cuestión de
prioridades y que no se trata de legislar sobre colectivos como si fueran
islas, aisladas unas de otras. 
Es evidente que no podemos hablar de niños en
abstracto sin hablar de educación y de ratios o de sanidad y de exclusión o de
pobreza y alimentación y desahucios y desempleo y….
Es evidente que hablar de niños es
hablar de medidas sociales, es hablar de igualdad laboral y de oportunidades,
es hablar de conciliación, es hablar de educación y cultura, es hablar de salud y seguridad.
Es evidente que no es que haya mucho
por hacer, es que después de cuatro años de gobierno, es que hay que desandar mucho de
lo andado porque no es de recibo que los niños tengan unas condiciones que han
empeorado en muchos aspectos y por decisiones que se han tomado desde los
despachos, donde los que sí hemos podido votar, hemos dejado que se instalen
gobernantes con unas ideologías en las que los niños no eran precisamente la
prioridad.

¿Vamos a cambiar eso el día 20 de
Diciembre?
Al menos tenemos la obligación de
intentarlo
si queremos sostenerles la mirada cuando nos pregunten por qué su
amiga se ha vuelto a marear en clase porque viene al colegio sin desayunar, cuando nos hablen de que les pican los ojos por culpa de los humos de los coches que hay en su ciudad a diario, cuando nos pregunten sobre ese compañero que no viene a clase desde que no
tiene casa, cuando nos comenten que su amigo de la clase de al lado está en el
hospital porque tuvo que irse de urgencias con una neumonía por no haber podido
ir al médico antes por unos papeles que por lo visto no tienen sus padres pero de lo que
él o ella, tu hijo o el mío, no se ha enterado del todo bien.
El día 11 de Diciembre, en Save the Children, han organizado las primeras votaciones infantiles. No me cabe ninguna
duda de que algunos candidatos (o su segunda en la lista…) tendrán un más que merecido tirón de
orejas en esas votaciones, lo que no tengo tan claro es primero que les importe
y segundo que lo quieran entender.

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