Uno Al Mes: La Última “Cicatriz” de Juan Gómez Jurado

Y aunque suene extraño termino de leer este libro sólo unas horas antes
de escribir esta reseña, este Uno al Mes de Febrero, calentito, calentito lo
traigo hoy.
Saboreando o digiriendo aún el final y tratando de
ponerme en la piel del autor para entenderlo y en esa pausa obligada que se
hace cuando se acaba un libro de los que te han cogido el estómago y la
garganta durante gran parte de la lectura. y se decide por cuál será el siguiente, justo ahí estoy ahora.
Y no, aún no he decidido cuál será ese siguiente en el que me pierda, no es fácil dejar marchar a Irina, la verdad, al menos a mí.
Hoy vengo con una “Cicatriz” en la
mejilla y una historia en la retina, la que me ha contado Juan Gómez Jurado en
los últimos días. 
Sí, es adictivo y sí, con un libro como este entre las manos
no es complicado encontrar tiempo para devorarlo ¿quién dijo sueño?

“…fue aquella última decepción, aquel
atisbo de verdad afilada bajo la manta cálida de las mentiras con las que los
padres protegen a los niños, lo que lo cambió todo.”

Título:

“Cicatriz”
Autor: 
Juan Gómez Jurado
Edita: 
B-de Books

Sale a la venta tal que mañana y yo lo
compro tal que hoy y a las doce y un minuto de la noche, el Sr. Amazon me dice amablemente vía mail que ya lo tengo y que me lo pone en mi Kindle en cuanto que lo encienda. 

Sí, no
reniego de lo que me facilita la vida la tecnología, es así… de hecho Juan
Gómez Jurado hace una apuesta a la editorial y arranca la venta con el precio
más bajo del mercado para una novela como esta y de un autor como él.
Y yo aprovecho la coyuntura porque lo que es de estúpidos es no hacerlo y piratearlo con el precio con el que lo saca y me parece que esta última es la opción más estúpida de las dos, también os lo digo.
Se queda en el e-reader unas cuantas
semanas hasta que por fin le meto mano a esta “Cicatriz” o más bien al revés,
porque dejar de leer es lo complicado una vez que empiezas y conoces a Simon, a
Arthur y a Irina, a Tom, a  Boris y a
Vanya, a Oksana y por supuesto a “El Afgano”.
Los personajes principales son contundentes,
golpean en tu imaginación según los vas conociendo un poco más en cada línea
pero las circunstancias directamente cortan la respiración, como si metieras la
cabeza en un lago de agua fría, muy fría y en pleno invierno siberiano.

“Sonriente, confiado, imbuido del
cauteloso optimismo del niño aterrado por las ganas que tiene de hacerse
adulto.”

Como confesión diré que no soy lectora
habitual de novela negra aunque lleve dos casi seguidas, porque después de leer
una historia como esta, no puedo evitar ver a malas personas a mi alrededor, por eso mismo dejé de ver CSI, con eso ya os lo he dicho todo… cada una tiene sus cosas, qué le vamos a
hacer.
Eso no quita para que haya disfrutado
con el sufrimiento ajeno (horrible este concepto, lo sé, pero si habéis leído “Cicatriz”
seguro que coincidís al 100% conmigo en ello
) siempre eso sí, con la secreta
esperanza de que todo se diluyera en un buen final, que no es necesariamente un
final feliz sino un buen final.

“El trabajo duro y el fracaso
constante me habían vuelto cínico ante mis ídolos de la adolescencia, qué
sorpresa.”

La novela es visual punto por punto,
estás viendo la estepa rusa y los prostíbulos de Chicago sin ningún esfuerzo,
las montañas afganas y las casas de una clase media norteamericana venida a
menos con todo lujo de detalles y sin perder el hilo de una historia que tiene
la crudeza que le da la posibilidad de ser real, dolorosa e injustamente real.
Tanto lo bueno como lo malo, qué de todo hay aunque a veces el autor quiere que no lo parezca..
Sí, me ha gustado. Me ha gustado
mucho. 
Hay detalles que no termino de encajar pero sí, me parece que el
desarrollo de la acción, la forma de contar las vidas de los dos protagonistas,
las alusiones a series, canciones, películas y el ácido humor que destila el
autor en muchos momentos, hacen un conjunto más que recomendable para disfrutar
sufriendo con su lectura.

“…el perpetuo, empequeñecedor coro de
quienes han decidido lo que soy antes de darme la oportunidad de ser otra cosa.”

En el fondo… la vida es también un
poco así… un viaje en el que encontrar los motivos para amar y para
necesitar, incluso para amarse y necesitarse a uno mismo.

Gracias Juan por esta “Cicatriz” que
tiene la culpa de mis ojeras de estos días y mi falta de sueño de estas noches…

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