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Y llegaron las noches y con ellas los
miedos.
Primero los nuestros y luego los
suyos, sí esto de los miedos va por barrios y nos toca a todos ¿o qué pensabais?
Hoy en #HayVidaDespuésDeLosSeis
hablamos de ellos, de los miedos, de esa sensación irracional que nos angustia
y nos separa de la realidad, a todos y a cada uno.
Los suyos… y los nuestros según van
creciendo.
¿Los compartimos?

miedos terrores angustia
Cuando nuestros hijos son pequeños
todo es más físico. La vida la marcan los tiempos de comida, de descanso y poco
a poco, incluso sus miedos se basan en vernos o no. La separación, el no
tenernos cerca, les angustia y les asusta a partes iguales.
Poco a poco van creciendo y los miedos
van variando. Llegan las noches o lo que es lo mismo, la oscuridad, la madre de
todos los miedos durante los primeros años.
Las luces de compañía hacen su
aparición, los muñecos de apego para acompañar durante la noche mientras
aparece el sueño.
Y según van creciendo, a la oscuridad
se le suman algún animal, los ruidos raros, incluso algunos muñecos pueden
pasarse “al lado oscuro” y empezar a incomodar a nuestros hijos.
Pasados los años los miedos crecen
y  se reproducen y no, no nos engañemos,
no mueren.
Cambian, se modifican, se adaptan a las distintas edades de los
niños pero no, no desaparecen. Ni mucho menos.
Lo malo es cuando los miedos crecen
demasiado y les vemos angustiarse más de lo estrictamente necesario. Sí, claro,
son etapas y tienen que pasarlas para que sigan creciendo pero eso no quita
para que al verles sufrir, nosotros también lo hagamos y tratemos de ayudarles en la medida de nuestras
posibilidades que a veces, no son muchas la verdad.
Juegos y charlas son algunas de las “armas”
que les hemos ido dando a nuestros hijos para superar esos miedos que entran
dentro de la normalidad y forman parte de su crecimiento.
miedos hijos padres madres

¿Y nuestros miedos?

Lo que decíamos antes, los niños
crecen y los miedos cambian pero no sólo para ellos sino también para nosotros.
No tiene nada que ver el miedo que
sentimos cuando los tenemos por primera vez en nuestras manos al miedo que
sentimos cuando no llegan a la hora prevista por la noche. No es mayor o menor,
es distinto.
Es cierto que casi ni nos acordamos de
esos primeros miedos de si habrá comido o no habrá comido suficiente, de si
tendríamos que despertarles o no por la noche para que coman o no. El miedo que nos
producía no saber traducir esos llantos, esos lloros y esas lágrimas, ese miedo
casi se nos ha ido olvidando y ahora pensamos que los únicos miedos son los que
sentimos ahora, en este momento, en esta nueva etapa.
Aprender a vivir con esos miedos es la
única opción que tenemos por delante, aprender y enseñarles sin que nuestro
miedo se interponga en su crecimiento.

Esto de la maternidad y la crianza se
supone que era cada vez más fácil ¿no? Pues ya veis, la realidad nos vuelve a
poner en nuestro sitio así que en el mejor de los casos, habrá que superar
nuestros miedos ¿no?

2 thoughts on “Los miedos nacen, crecen, se reproducen y no.. nunca mueren”

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