Le temo más a la primera cita que a los zombies de The Walking Dead

primera cita adolescente
No han llegado aún y aunque las estoy
esperando disimuladamente mirando por la ventana y escondida tras la cortina,
también es verdad que malditas las ganas que tengo de que lleguen, ni la
primera cita ni el primer amor.
Sí es inevitable y lo sé, pero eso no
implica que yo tenga que estar dando palmas con las orejas porque lleguen
cuanto antes ¡nada más lejos de mi realidad!
Por el momento no han llegado y como
si estuviéramos esperando a los zombies de The Walking Dead,
yo me voy
preparando mi arsenal para neutralizarlas cuando lleguen en la medida de lo
posible, claro.

En este caso y por lo que veo a mi
alrededor, parece que “el proceso romántico/evolutivo” en los niños viene con cierto
retraso si lo comparamos con las niñas.
Algunas ya se nos han enamorado a en
nuestro entorno y alguna ya tiene novio e incluso le ha dado tiempo a ser “la
ex”
de algún amigo. Yo no sé cómo les ha dado tiempo a ir tan rápido teniendo
en cuenta que nos movemos en la franja de los 11-12 años nada más.
No voy a comparar con mis 11-12 años
porque suena a las batallitas de la abuela pero hay un abismo entre estas niñas
y nosotras cuando éramos niñas
y hay una importante distancia entre estas niñas
y algunos de los niños
con los que conviven en las aulas, por ejemplo.
Para algunos chicos, que ya llamarles
niños me empieza a sonar raro, las chicas son algo más que compañeras de clase.
No es que se hayan enamorado obviamente pero es que también obviamente, ellos
no lo saben ¡no lo pueden saber, tienen 12 años!
primer amor crecer adolescencia
Esta es mi cara pensando en las primeros enamoramientos..
Para otros las chicas son eso y sólo
eso, compañeras de pupitre, compañeras de clase y amigas con las que hacer el
gamberro, con las que charlar y con las que reír. Amigas sí pero no en el mismo
grado que sus amigos, son un poco menos amigas… no sé si me explico.
Y para esos niños, de momento, ver un
beso en la televisión viene acompañado de un “puag ¡qué asco!” por su parte, no
sé si porque le de asco realmente el trasvase de fluidos entre dos adultos al
besarse (que puede ser) o porque le de vergüenza verlo con sus padres delante
(que también puede ser). Yo ni me lo planteo.
Sí, claro, me parece más sano y
adecuado para su edad esta segunda visión pero no soy yo la que tengo la
potestad de decidir una u otra ¡ojalá! Así que de momento la disfruto a
sabiendas de que tiene los días contados y de que antes o después me enteraré
de que hay una chica con la que son algo más que amigos.

El amor

Lo idealizamos y le llenamos de
etiquetas, de hecho en el párrafo anterior escribí “una chica” de forma casi
automática, sin pensar más.
El amor a los 12 años me cuesta mucho
creer que exista
, la verdad. Existen mil sensaciones que no se sabe describir a
esa edad pero amor no creo que sean aunque eso no quita para que la desazón, la
angustia y la sensación de vértigo les genere un desasosiego importante, sobre
todo cuando han pasado ya a los catorce o los quince, cuando la adolescencia es una realidad que lo abarca todo y lo confunde todo.
¿Mi mayor preocupación? Que no se le
mueva tanto el mundo bajo los pies como para hacerle caer, que relativice, que
priorice, que sea feliz y que permita que la otra persona también lo sea, que
no compita con nadie, que no pretenda madurar antes de tiempo, que no se sienta
presionado ni presione, que disfrute el momento, que viva al cien por cien lo
que esté viviendo sin mirar al futuro girando la cara al presente. 
Muchas preocupaciones ¿verdad? ¡Menuda novedad!¡Como si no supiéramos que esto de darle vueltas a la cabeza pensando en ellos, es lo habitual cuando se tiene un hijo!
crecer sufrir amar soñar vivir

Pero para eso queda mucho… quiero
pensar aunque se que cada vez se reduce más el tiempo de espera, mientras sigo mirando escondida detrás de la cortina de la ventana y veo
como se acercan esas primeras citas que en su inocencia los chicos y las chicas
le siguen llamando amor.

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