Vamos a contar mentiras

confianza paternidad crianza

El tema de la mentira y su relación
con los niños es complicado, mucho.

Pero el tema de la mentira y su
relación con los adultos
cuando tenemos niños también lo es ¿o es qué vosotros
no habéis dicho nunca alguna mentira?¿ni a vuestros propios hijos?

Hoy hablamos de la mentira pero ¿qué
es mentir y qué es mentira? 

Si le preguntamos a distintos adultos
la percepción de lo que es mentira o lo que es mentir es bien distinta. Todos
tenemos claro la teoría: mentir es no decir la verdad pero entonces ¿omitir
información es mentir?¿contar media verdad es mentir?¿disfrazar un poco la
realidad es mentir?¿piensan lo mismo de la mentira un profesor de instituto que un médico o un político o un vendedor?

Pues supongo que dependerá de la perspectiva en la
que nos situemos, seguro que pensaba de una forma cuando tenía 15 años sobre
este tema a como pienso ahora, ya me entendéis.

Como madre sí, creo que ocultar la
verdad es mentir y la verdad es que como hija pues no pensaba lo mismo. Era de
las que contaba todo en casa pero no siempre de manera inmediata, podía pasar
una semana cuando lo soltara o un mes después, pero antes o después se
enteraban de todo mis padres. Lo compartía y asumía las consecuencias, que
también es verdad que con el paso del tiempo se dulcificaban ligeramente.
¿Eso es mentir? No exactamente ¿no?

La edad del mentiroso

Confianza Valor Paternidad
Pascal Campion
Ahí quizás puede estar la medida del
asunto.
Hay niños muy pequeños que empiezan a
mentir muy pronto. No tengo claro por qué, quizás porque ellos no tienen claro
el límite entre la realidad del mundo y su propia realidad, quizás porque no
tienen claro la necesidad de decir la verdad ante determinadas circunstancias,
quizás porque no saben qué está bien y qué está mal.
Quizás por todo eso enseñarles poco a
poco que hay que ser sinceros
, que hay que decir la verdad, que no se debe
mentir es una de esas tareas que nos impone la maternidad, la crianza y la
educación de nuestros hijos.
Cuando crecen quizás es cuando
empezamos a preocuparnos y quizás con razón porque ahí pueden empezar los
problemas y ahí quizás sea cuando nos preocupamos sobre todo de por qué empieza
a mentir, por qué siente que no nos puede decir la verdad, por qué no se atreve a decirnos la verdad de pronto, qué ha cambiado si
antes no nos había mentido nunca.
Relativizarlo todo y ponernos en sus
zapatos es un ejercicio imprescindible aunque en este caso pueda resultarnos
incómodo o doloroso porque puede suponer reconocer nuestros propios errores
también y eso es algo que no, no nos suele gustar a nadie, no sólo a nosotros porque seamos madres y padres.

¿Mentíamos a nuestros padres cuando
teníamos la edad de nuestros hijos? ¿No les hemos mentido nunca? ¿Y si les
mentíamos por qué lo hacíamos y donde estaba el límite en la mentira? ¿Se podía
mentir sobre cualquier aspecto o sólo sobre algunos y por qué?

Reconocer por qué lo hacíamos nosotros
si es que lo hacíamos quizás nos ayude a entender por qué lo hacen ellos, si es
que lo hacen y si es que les hemos pillado en alguna mentira.

Lo peor de la mentira: la
confianza

 Buena Intención Mentir Vida Bella
¿Cómo se recupera la confianza después
de una mentira? ¿Se cree uno ya todo lo que le cuentan, sirve simplemente con
una disculpa, hay algún periodo estipulado para purgar el pecado por parte del mentiroso?
Mentir en el fondo es traicionar, al
menos un poco y depende del grado del embuste será más o menos grave. Después
de pillar una mentira de alguien en quien confiábamos como es nuestro hijo
¿cómo consigue volver a recuperar nuestra confianza? ¿cómo conseguimos volver a
creerle?
Mentir en el fondo se hace por cobardía en menor o mayor grado, quien miente lo hace porque no se atreve a decir la verdad y eso nos compete directamente a nosotros, quizás si lo tenemos en cuenta nos cueste algo menos volver a confiar en el embustero.

Supongo que para recuperar la confianza dependerá de la actitud
que le veamos, dependerá de si ha tomado nota de lo que ha hecho y lo que ha
supuesto para todos, dependerá del tamaño de la mentira, dependerá de muchas
cosas pero siempre cuentan con la ventaja de que son nuestros hijos y el cariño
puede prácticamente con todo. 
Muy grande tiene que ser la trola y muy repetida
para que dejemos de creer en ellos una y otra vez, las veces que sean
necesarias, quizás las mismas que volvían a creer en nosotros nuestros padres
cuando les colábamos alguna que otra mentira… ¿no os acordáis o es que no
queréis acordaros?

6 opiniones en “Vamos a contar mentiras”

  1. Creo que no hay cosa que peor lleve que me mientan. Que me omitan la verdad me da más igual, pero que me mientan….y yo he sido siempre incapaz de mentir, aunque omitir la edad en mi adolescencia a mis padres se me daba muy bien. Mi hijo veo que es igual. Cuenta lo que cree que tiene que contar y cuando algo no le interesa no sabe la respuesta. Mi imagino que esto derivará en una omisión de verdad bastante importante cuando sea más mayor….tendré que acordarme como era yo…..

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