Búnker El Capricho: De turismo por la historia de España

Búnker Guerra Civil Madrid

Muchas, muchas veces hablamos de que
los rincones más atractivos e incluso los más sorprendentes están al lado de
casa.
Eso es lo que nos pasó con el búnker
del parque de El Capricho, en Madrid. Una grata sorpresa que no conocíamos
aunque la tenemos al lado de casa.
Si queréis “entrar” en una clase de
historia, si queréis aprender, disfrutar y sorprenderos al mismo tiempo, no
dejéis de reservar para recorrerlo en una de las visitas guiadas y gratuitas que se organizan pero primero… leed este post con nuestra experiencia, por si os sirve de inspiración.

Quizás fuera uno de los días más calurosos
de este verano en la ciudad. Puede ser porque uno de los aspectos que más llamó
la atención de todo el grupo fue el tremendo cambio de temperatura cuando
entramos en el búnker del parque de El Capricho
, una de las fortificaciones
subterráneas más importantes de todas las construidas en España durante la
Guerra Civil.
Obviamente si hubiera sido por
nosotros seguro que habríamos elegido otro día porque de verdad que el calor
era insufrible pero de momento, los días para visitar este búnker son muy escasos
por lo que hay que reservar con mucha antelación.
En 2018, el ayuntamiento tiene
previsto ampliar los días de visita también a los viernes, así serían tres días
a la semana (viernes, sábado y domingo) los que podrán realizarse las visitas
guiadas.

Un pasado a la vuelta de la
esquina

El búnker se construye en 1937 por el
gobierno legítimo de la República española bajo la denominación en clave de
Posición Jaca y se destina al Cuartel General del Ejército Republicano,
concretamente para el Estado Mayor de los generales Miaja y Rojo. Pero nunca se
utilizará para ese fin.
Se construye en el más absoluto
secretismo y con los más avanzados patrones de seguridad de la época aunque a
nosotros, visitantes del siglo XXI se nos han quedado algo antiguos después de
ver películas y documentales y nos llaman mucho la atención las explicaciones
del guía en este sentido.
Más de 2.000 metros cuadrados de
búnker a más de 14 metros bajo tierra
crean una instalación para protegerse
tanto de bombas aéreas como de ataques químicos.

Sin embargo la sensación que nos da cuando lo visitamos es que es un lugar pequeño y más si tenemos en cuenta que se diseñó para que lo usaran al mismo tiempo en torno a 200 personas.

Es interesante que escuchéis las explicaciones del guía y que le preguntéis las dudas que os surjan porque son muy respetuosos con la historia, con el contexto y con el momento histórico. Lo que ocurrió es lo que nos cuentan, durante y después de la Guerra Civil, no hay interpretaciones sino datos.

Fijaos en la zona de las duchas o en lo que se supone que es la enfermería, echad un vistazo al detalle de las puertas de submarino que tiene y de los tramos de las escaleras de entrada y de salida. No perdáis detalle a las baldosas del suelo y a las líneas en los azulejos de las paredes. Abrid bien los ojos y los oídos a la historia de nuestro país porque merece muchísimo la pena y más si vais con niños.

Tened en cuenta que es el refugio más sofisticado de la
Guerra Civil aunque como os decía, nunca fue utilizado, quizás por eso tenemos
la suerte de que se conserve prácticamente intacto. Y gracias a eso y a la
curiosidad y el interés general, además de ampliarse los días que podrá
visitarse, el próximo año se va a arrancar con un plan educativo más profundo y
amplio
en el que se vea esta historia de una ciudad como Madrid marcada por la
guerra.
De hecho, Madrid tiene el triste honor
de haber sido la primera capital europea en la que se bombardeó población civil
durante una contienda. No la primera ciudad obviamente, pero sí la primera
capital europea.

Un parque que es un museo

Historia Madrid Guerra Civil España
Si el búnker es una visita al pasado el parque en el que se ubica es como recorrer un museo al aire libre prácticamente. Sí, el parque de El Capricho es uno de
los más (si no el más) peculiares e idílicos de la ciudad de Madrid.
Se trata del jardín del Palacio que
los Duques de Osuna construyeron en el siglo XVIII.
Un parque que por sus características
sólo se abre unos días concretos y tiene un horario que marca también las
posibilidades de apertura del propio búnker.
El Parque del Capricho está protegido,
es considerado como Bien de Interés Cultural y en gran medida y sin
pretenderlo, el golpe militar de 1936 que provocaría la Guerra Civil española,
fue clave para que la titularidad del parque sea pública hoy en día.

Historia Guerra Civil España
Con la guerra, las autoridades
republicanas confiscaron esta finca a la familia Bauer, sus propietarios en ese
momento, y después, durante la dictadura franquista nunca se les devolvió la
titularidad, por lo que hoy en día es un lugar público que puede ser visitado y
descubierto por todo el mundo.
Las actividades de la familia Bauer en
nuestro país siempre estuvieron relacionadas con las empresas que tenían los
famosos Rothchild en España, por un lado; y por el otro servían de enlace entre
el Banco de España y la Monarquía española para obtener la necesaria
financiación internacional.

Obviamente, estos negocios desaparecen
con la instauración de la República en nuestro país y de ahí la recuperación
para los españoles del palacio de los Duques de Osuna. A veces la historia es
como una serie o una novela ¿verdad?

El plan es redondo para pasar una tarde, primero en el búnker y después recorriendo el parque y sus rincones, las casas de cuento que aparecen en la espesura, los templetes, saludar a las ardillas y a los pavos reales y sobre todo, responder a las preguntas de las mentes curiosas que os acompañen… quizás eso sea lo más divertido de todo.

2 opiniones en “Búnker El Capricho: De turismo por la historia de España”

  1. Soy casi socio fundador del parque, porque participé en al menos una manifestación celebrada para que pasara a ser de uso y dominio público y lo visité a los pocos días de ser abierto. La recuperación para uso público no fue tan fácil y creo que antes de pasar a propiedad municipal era privado (y desatendido). No he tenido la suerte de ver nunca a un pavo real, sí a las ardillas, y lamento esa errata en "uno de los más (sino el más) peculiares e idílicos de la ciudad de Madrid." donde ese "sino" debería estar separado.

    1. Pues enhorabuena por ese activismo y esa participación.
      Sí, creo que menciono que era de uso privado en el post antes de pasar a uso público y en la visita nos explicaron algunas anécdotas más de lo que llegó a ocurrir durante esa transición de usos y de quien parece que se beneficiaba en ese "río revuelto".
      Y gracias por la corrección de la errata (que ya he subsanado 😉 )

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