Zapatos para los primeros pasos

Cuando el bebé no camina no tiene ninguna necesidad de llevar zapatos, pero en el momento en el que comienza a mantenerse en pie, ya es imprescindible que escojamos el calzado más adecuado, el que le vaya a ayudar a dar correctamente sus primeros pasos. Una elección para la que tenemos que tener en cuenta una serie de aspectos.
La mayoría de los bebés nacen con el pie plano debido a que la planta está cubierta de una gruesa capa de grasa que va desapareciendo cuando comenzamos a caminar y los músculos y ligamentos que son de por sí extremadamente flexibles, se van estirando hacia arriba, así poco a poco va surgiendo el arco en el pie.
Normalmente los bebés comienzan a dar sus primeros pasos en torno a los 12 meses aunque cada uno tiene su propio ritmo y sus propias prioridades. Los primeros zapatos que debemos poner en los pies de nuestro bebé servirán para proteger sus pies y para darle una estabilidad que haga que se sienta seguro en esta nueva posición. Este calzado debe ser flexible para que se adapte a sus movimientos pero a la vez tener la suficiente consistencia como para sujetar el tobillo, es bueno que estén reforzados en el talón y la puntera y debemos tener en cuenta que si están fabricados en piel o nobuck van a facilitar la transpiración lo que va a evitar las rozaduras en su delicada y frágil piel.
Importante: que la suela de sus zapatos sea de caucho o goma y como ocurre con los zapatos de los adultos, que tenga algún dibujo o algún grabado que consiga evitar los resbalones. Son más cómodos de poner los zapatos que tienen cierre y aún más si este es de velcro y no con hebillas o cordones.
Los zapatos que pongamos a nuestros bebés no deben ser puntiagudos ni deben quedarles ni apretados ni demasiado sueltos, tienen que adaptarse a la forma y a la medida de sus pies. Sí es verdad que es recomendable que sean en torno a un centímetro mayores que el propio pie para evitar roceduras, que los dedos se monten, que aprieten demasiado por el uso de calcetines y es vital revisarlos de forma regular para comprobar que no se les han quedado pequeños antes de que nos hayamos dado cuenta. Sus pies no paran de crecer y debemos facilitarles un desarrollo sano y normal.
Como pasa con los adultos, el momento ideal para comprarle calzado a nuestro hijo es por la tarde porque es cuando tienen el pie un poco más dilatado.
Lo que tenemos que tener muy claro es que en los pies de nuestros hijos no podemos plantearnos ahorrar comprándoselos más grandes de la cuenta porque esto podría deformarle los pies.
En esto como en todos hay opiniones de lo más diversas, algunos especialistas en ortopedia infantil aconsejan que los pies de los niños deben estar libres para su mayor y mejor desarrollo y que sólo debemos calzarles cuando salimos de casa con ellos para potegerlos del clima y otros factores. Se basan en que en las culturas en las que no se usa calzado los pies presentan menos malformaciones, son más sanos, más fuertes y más flexibles. Por eso también a la hora de elegir un calzado se busca el que más nos dé la sensación de ir descalzos.
Para esta línea de estudio tampoco son recomendables las plantillas con arco o de ninguna especia para dar soporte al pie y es prioritario que cuando el niño se encuentre en un lugar seguro se le permita caminar descalzo.

Lactancia Materna: los primeros días.

cerclaje uterino

La leche materna es el producto más completo que podemos ofrecer a nuestros pequeños desde el mismo momento en el que llegan al mundo, se ajusta a sus necesidades de inmediato, les protege de infecciones y virus y modifica automáticamente su composición en función del crecimiento del bebé. Además, la propia producción de leche materna se adecua a la demanda y a las necesidades del bebé dependiendo de sus periodos de crecimiento. Es un alimento vivo que da vida.
No existe leche materna de baja calidad según dicen los profesionales y los expertos en esta materia, la leche materna siempre se adecua al bebé y al menos durante los primeros meses es todo lo que este necesita en lo que a alimentación se refiere. Durante los primeros días, la leche es más amarillenta, es lo que se denomina como “calostros” y contiene mayor cantidad de proteínas y sustancias antiinfecciosas. Pasados los primeros días aparece la leche madura que aparentemente es más acuosa en comparación con el calostro porque su componente graso aparece al final de la toma, pero continúa aportando todos los nutrientes que el bebé necesita. En los partos que han sido realizados mediante cesárea, la conocida “subida de la leche” se puede demorar un poco más pero no por eso se debe dejar de ofrecer el pecho al bebé, eso sí, es muy importante encontrar una posición que no moleste a los puntos de la intervención. En caso de que exista un problema más específico como parto prematuro, labio leporino, síndrome de Down,… es conveniente que se consulte antes con el pediatra que valorará las circunstancias específicas.
El principal estímulo que induce a la producción de la leche es la succión del niño, por eso es más que recomendable poner al pecho al niño en las primeras horas de vida. Cuantas más veces se agarre el bebé al pecho de la madre y cuanto mejor lo vacíe, más leche producirá. La cantidad de leche se ajusta matemáticamente a lo que el niño toma y a las veces que este vacía el pecho. Además, el contacto de piel con piel en las primeras horas de vida de nuestro pequeño le relaja, le tranquiliza, le aporta confianza y hace que el duro momento del nacimiento se suavice para él. Durante los primeros meses, algunos expertos recomiendan que no se ofrezca al bebé ni chupetes ni biberones, estos últimos porque además no los necesita. Una tetina no se “chupa” con la misma técnica que el pecho por lo que el pequeño puede confundirse y agarrarse al pecho peor o con menor frecuencia, algo que puede ser muy negativo para la lactancia materna. Además, la “confusión” también puede degenerar en problemas para la madre como las dolorosas grietas en el pezón, la mastitis y a la larga la falta de leche suficiente.
No es necesario lavar el pecho con jabón después de cada toma, eso incluso puede ayudar a la formación de grietas ya que el jabón puede ser demasiado abrasivo con la piel de la zona, lo único recomendable es la ducha diaria y secar bien el pecho tras las tomas. Las grietas de aparecer que no siempre tienen por qué hacerlo, lo harán por una mala posición del niño en el pecho, algo que se supera con la práctica y con el consejo de matrona, enfermera, pediatra o expertas en lactancia materna.
Cada bebé es un mundo, como cada mamá, como cada adulto y cada uno necesita un tiempo para completar una toma, esto es de lógica. Además, la composición de la leche no es igual al principio de la toma que al final, ni en los primeros días o cuando el bebé supera los 6 meses. La leche del principio de la tetada es más acuosa pero tiene más cantidad de proteínas y azúcares que la del final que está más cargada de grasa y de vitaminas. Por todo ello es evidente que sobran las reglas fijas y los tiempos fijos, es mejor ofrecer el pecho “a demanda”, las necesidades de cada pequeño pueden ser de lo más diversas como los tiempos entre una y otra toma. Tampoco es aconsejable que se limiten los tiempos de duración de las tomas, algunos niños obtienen lo que necesitan enseguida y a otros les cuesta más tiempo conseguirlo. Lo ideal es que las tomas duren hasta que el niño se suelte espontáneamente del pecho. Algunos niños consiguen todo lo que necesitan sólo de un pecho y otros necesitan en cada toma vaciar ambos, en esto tampoco hay reglas fijas y nosotros no podemos ponerlas, de eso se encargan los peques. Lo recomendado por los expertos es que se permita al bebé terminar con un pecho antes de ofrecerle el otro, lo importante no es que mame en cada toma de ambos sino que se vacía completamente aunque sólo sea uno de ellos.
Es evidente que tomar el pecho es más que tomar el biberón, es muy diferente, el contacto corporal y la comodidad tanto del bebé como de la mamá son fundamentales. El bebé va a encontrar alimento en su madre además de consuelo, tranquilidad, paz, calor, seguridad, … Una mala posición o un mal agarre pueden causar molestias fundamentalmente a la madre. El agarre se facilita colocando al bebé girado hacia la madre, con su cabeza y cuerpo en línea recta. No debe tener el cuello torcido o demasiado flexionado o extendido, la cara debería mirar hacia el pecho y la nariz situarse frente al pezón. En posición sentada, es conveniente que la madre mantenga la espalda recta y las rodillas ligeramente elevadas para prevenir dolencias de espalda. Además, la cabeza del lactante debe situarse en el antebrazo y no en el hueco del codo. Es útil apoyar las nalgas del niño y no solo su pequeña espalda. Una vez bien colocado, la madre puede estimular al pequeño rozando con el pezón sus labios para desplazar suavemente al bebé hasta el pecho. El niño se va a agarrar más fácilmente si se le acerca desde abajo, la intención es que el niño introduzca en su boca tanto pecho como le sea posible y coloque su labio inferior alejado de la base del pezón para que le succión sea más eficaz. Es posible incluso dar el pecho a dos hermanos gemelos a la vez, lo cual parece extremadamente complicado, bueno pues es posible y las madres llevamos siglos haciéndolo… Son tantos los beneficios de la lactancia para el bebé y para la madre que no podemos dejarnos vencer por el agotamiento o la desesperación. Es cierto que es duro y complicado compatibilizarla con el resto de nuestra vida pero por eso mismo, es más que recomendable aceptar toda la ayuda que pueda ofrecerse a la madre para descargarla de cualquier otro tipo de tareas, sobre todo durante las primeras semanas, hasta que se readaptan horarios y hábitos. La ayuda, el apoyo y la comprensión son elementos esenciales para el buen desarrollo de la lactancia.

El chupete

Puede ser el mejor amigo de nuestro hijo o convertirse en un problema. Todo lo que conlleva el uso y el abuso del chupete nos facilita durante una temporada y nos complica después la convivencia con nuestros pequeños. ¿Valen la pena los quebraderos de cabeza? ¿Son rentables a la larga, los ratos de tranquilidad mientras succionan su chupete?
El chupete es uno de los primeros útiles que nos regalan incluso antes de que llegue al mundo su usuario principal, nuestro hijo. El chupete le tranquiliza, le calma y con este fin y con este consejo, la mayoría de los padres introduce en la rutina diaria de sus pequeños el uso de este objeto. No nos engañemos, no hay que pensar mucho para derse cuenta de que se trata de una introducción artificial (muchos niños lo rechazan y no hay manera de que lo admitan nunca) que va a modificar el comportamiento de nuestros hijos con toda una serie de ventajas y de desventajas añadidas. Sí que es cierto que cuando nuestro bebé se encuentra en el útero materno, comienza a chuparse los dedos. Es una forma de ir tomando conciencia de su propio cuerpo pero además, esta succión le tranquiliza porque en su boquita se encuentran una gran cantidad de terminaciones nerviosas que se relajan con el reflejo de succión. Este hábito se mantiene cuando nace y por eso muchos padres ven en el chupete una llave para conseguir un poco de tranquilidad en casa.
Lo habitual es que los padres tratemos de organizar la vida de sus hijos desde los primeros días, que intentemos regular sus horarios para adaptarlos a los del resto de la familia. Para eso, el chupete parece ser un aliado. Los niños alimentados al pecho tienen unos horarios más caóticos, comen con más frecuencia, las tomas son menos distanciadas y algunos padres creen que introduciendo el chupete pueden “engañar” el hambre de sus hijos para irles regularizando las tomas.
Además, hay padres que creen que con el uso del chupete se mejoran los cólicos del bebé, relacionados con el gas que produce su pequeño intestino, pues bien, está demostrado que los bebés con cólicos no mejoran por el uso de este utensilio. De hecho, algunos pediatras no recomiendan el uso del chupete por parte de bebés menores de un mes por el aumento del riesgo de aspiración del propio vómito.
También hay padres que con la introducción del chupete en la boca de sus hijos pretenden que estos no se chupen sus propios dedos, lo que pasa es que no caen en la cuenta de que cuando sus peques tengan el hábito de chupar y ya hayan decidido que es tiempo de dejar el chupete, comenzarán a chuparse sus dedos… y esos no se los podemos quitar…
Con o sin chupete, el pequeño va a descubrir que sus dedos y sus manos son buenos para chupar, además cuando los niños son pequeños la boca es fuente de información fundamental “llevarse las cosas a la boca” es su mayor deseo porque es su forma de aprender y de descubrir el mundo que les rodea. Aunque puestos a elegir, sí que es cierto que el chupete va a deformar menos el paladar del bebé que si se habitúa a chuparse sus propios dedos.
Visto lo visto, las recomendaciones del chupete son bastante escasas y sin embargo los posibles problemas u quebraderos de cabeza a posteriori, son numerosos. En todo caso, en lugar del chupete, siempre se pueden emplear otros métodos para relajar al bebé, como cantarle, frotarle o masajearle el cuerpo,… y un largo etcétera que nos indicará sobre todo el sentido común y las circunstancias en las que nos encontremos.
Según un estudio publicado por La Liga de la Leche, organización internacional que apoya a todas las madres que deseen amamantar a sus hijos, hay una relación directa entre la succión correcta o incorrecta, el uso del chupete y el éxito de la lactancia. Según este estudio publicado por la asociación en Suecia, en 1987, disuadir del uso del chupete contribuye al éxito de la lactancia.
Es necesario que los padres estén muy atentos a los posibles problemas que puede causar el uso descontrolado del chupete ya que está comprobado que afecta a la dentición, que favorece la incidencia de bacterias y que puede perjudicar el habla del niño en un futuro, además los chupetes también pueden hacer que el niño se acostumbre a respirar por la boca.
Hace poco tiempo que el Ministerio de Salud de Brasil ha determinado que los fabricantes de chupetes y biberones tienen que alertar al consumidor de los posibles problemas que puede generar en los bebés el uso de estos productos para concienciar de este modo a la población.
La Academia de Odontología General recomienda que el niño deje el chupete antes de entrar en la escuela. Se puede ir cambiando el chupete por vasos para sorber que fomentan además el desarrollo de la coordinación entre la vista y las manos, ya con tres años se puede hablar con el niño y plantearle que ya es mayor, que ya va a la escuela y que ya no necesita el chupete que usaba cuando era bebé; se pueden poner metas al pequeño, eso sí, la reafirmación positiva funciona con niños de más de un año y sobre todo, papás, no hay que frustrarse ni enfadarse si no se consigue el éxito esperado en el tiempo esperado.
De cualquier modo si ya es demasiado tarde para evitar que el chupete entre en nuestras vidas y demasiado pronto para sacarlo, tenemos que tener en cuenta una serie de aspectos, para evitar que las caídas al suelo del chupete sean frecuentes sería bueno utilizar una cadenita de seguridad que engancharíamos en la ropa del pequeño, siempre con mucha precaución y huyendo de los imperdibles como método de sujeción. Son más habituales ahora los clips menos peligrosos para la seguridad de los bebés. Hay que cuidar siempre la la higiene de la tetina, que el chupete no se caiga al suelo y de caer, lo lavaremos con agua del grifo, preferiblemente agua caliente, así evitamos que la suciedad o los gérmenes puedan provocar dolores de tripa a nuestro hijo.Y siempre, antes de comenzar a usarlo sopesar los pros y los contras que el uso del chupete conlleva a corto, a medio y sobre todo a largo plazo y los posibles beneficios que comporte su uso no sólo para nosotros sino, lo más importante, para nuestro bebé.

“Con dos años, dos flores”. Miguel Hernández.

Con dos años, dos flores
cumples ahora.
Dos alondras llenando
toda tu aurora.
Niño radiante:
va mi sangre contigo
siempre adelante.
Sangre mía, adelante,
no retrocedas.
La luz rueda en el mundo,
mientras tú ruedas.
Todo se mueve,
universo de un cuerpo
dorado y leve.
Herramienta es tu risa,
luz que proclama
la victoria del trigo
sobre la grama.
Ríe. Contigo
vencerá siempre al tiempo
que es mi enemigo.

Las temidas canastillas del hospital…

cerclaje uterino

Se acerca el momento y la sensación de tenerlo todo “atado y bien atado”, de que todo esté bajo control, te va a ayudar mucho a la hora de dirigirte al hospital.

Por eso y porque vas a necesitar una serie de cosas que hasta ahora eran desconocidas, es mejor que con tiempo suficiente tengas organizada la famosa canastilla, con aquello que necesitan tanto el bebé como la mamá cuando vayan al hospital.

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