A.P. Nos Habla de: Tiempo Libre

Metidos como estamos en el verano todos damos por hecho que los niños tienen muchas horas libres por delante, mucho tiempo de ocio pero… ¿es cierto realmente?
Desde Atención Particular se lo han planteado y lo han analizado para compartirlo con todos nosotros. Os dejo con su reflexión en este interesante artículo:

Al leer el título de este
artículo, muchos de los padres/madres pensarán en su propio tiempo libre, y tal
vez, se den cuenta, que tienen poco precisamente porque la familia lo absorbe
todo.
Pero de lo que queremos hablar en
este artículo es del tiempo libre de los niños.
¿Absurdo?
¿ El tiempo libre de los niños/as
no es libre del todo, y más cuanto más pequeños son?
Entonces, podríamos plantearnos
esta pregunta: ¿existe un tiempo libre de los niños?

Desde nuestro punto de vista,
quizá podríamos llegar a la conclusión, que como el niño/a carece de
responsabilidades y compromisos, y en especial cuanto es más pequeño, tiene
mucho tiempo libre. Pero, la verdad, es que el tiempo de un bebé, por ejemplo,
es un tiempo totalmente programado por el adulto, y por lo tanto muy
“obligado”: el bebé debe recibir determinadas atenciones, ser sometido a
controles, realizar diversas funciones corporales… Los padres son los que
dirigen su jornada.

TIEMPO
ROBADO.
Cuando el niño/a empieza a tener
autonomía, éste puede tener (si el adulto se lo permite) momentos y espacios de
un uso del tiempo libre a elección propia. Él/ella lo que quiere es explorar,
manipular, construir…, y se le promueve por una necesidad intensa de entender,
experimentar o razonar sobre su relación con las cosas que le rodean. Ésta es
la razón por la que nunca se debe subestimar estos juegos, y pensar que nuestro
hijo/a es excesivamente movido/a. Lo que realmente hace el niño/a es trabajar,
experimentar y reflexionar, es decir, ocupa su tiempo libre de manera muy
seria
.
Esta seriedad, que en la
guardería o en el Ciclo de Educación Infantil, consigue expresarse mediante
actividades de experimentación, en nuestra casa lo hace cuando imitan nuestros
gestos en los quehaceres cotidianos: limpiar, planchar, hacer pequeñas
reparaciones, estar en la cocina (donde las cacerolas son de verdad, maneja
ingredientes auténticos, los toca, los manipula…)…
Pero, según van creciendo,
aumentas sus necesidades de movimiento y socialización, entonces el tiempo
libre se convierte en juegos que implica la compañía de otros niños/as, con los
que tiende a superar sus límites y que el adulto trata de satisfacer y
controlar.
Hay que tener en cuenta, que en
estas edades de la Educación Infantil, todo en el colegio está totalmente
programado. Se tratan de actividades que se proponen como juegos, pero que son
sustancialmente didácticas.
De ahí, no sé si os habréis dado
cuenta, que cuando vamos a recoger a nuestros hijos/as al colegio, los pocos
niños/as que quedan en el aula empiezan a descontrolarse, parecen disfrutar
intensamente por “sentirse libres” y porque pueden improvisar entre ellos sus
propios juegos y hasta llegan a llorar cuando llegan sus padres (¡que sufren
muchísimo porque no quieren irse con ellos!) a recogerlos.
Quizá sea el verdadero tiempo
libre que los niños consiguen robarles a los adultos para ellos solos.

TIEMPO
RECARGADO
Cuando el niño/a sigue madurando,
estamos ya en Primaria. Es evidente que ahora nuestro hijo/a cuenta con horas
obligatorias, ni más ni menos que nosotros, padres trabajadores.
Les recordamos: “Tienes que ir al
colegio como yo tengo que ir al trabajo”… Y el tiempo escolar tiende a
prolongarse con actividades extraescolares. Además, están los deberes. El
tiempo libre, por tanto, es cada vez menor y, con ello, también la autonomía
del niño/a para organizar su jornada, porque nosotros elegimos las actividades,
cuándo debe estudiar, le organizamos el estudio…
Pero, ¿Qué sucede muchas veces?
Ante el terror que nos da que nuestro hijo/a tenga tiempo libre en casa, muchos
buscamos que todos los días estén cargados de tareas y actividades. Y por
varios motivos muy convincentes: porque se trata de actividades utilísimas (
lenguas extranjeras, deporte…) porque así no pasa horas y horas viendo la
televisión o jugando a la consola, porque así sé dónde está y con quién, porque
todos lo hacen y me meto en la dinámica…
Esto sucede casi siempre en las ciudades, en
cambio en los pueblos no, ¿por qué?, porque los niños tienen lugares para jugar
sin peligros, y no hay que olvidar, que el jugar y socializarse, la autonomía y
la capacidad para resolver conflictos son las necesidades primordiales para
desarrollarse sano. 

LAS
REDES DEL TIEMPO LIBRE
Ahora que estamos en verano,
hablemos del falso tiempo libre, que coincide en invierno con el fin de semana.
Mientras nuestros hijos/as son pequeños/as, es corriente y fácil que nos
llevemos a los niños a: hacer la compra, visitar familiares y amigos, etc.
Pero llega un momento que el niño
ya no acepta, si no es refunfuñado y malhumorado, porque estos actos sólo
tienen interés para los adultos, y es aquí cuando tenemos poca imaginación y
quizá poca disponibilidad para pensar en otras distracciones, aunque gracias a
Pilar y  su blog podemos copiar muchas cosas
que a nosotros no se nos ocurren.
De todas maneras, vamos a dar
algunas ideas generales, por si nos sirven de ayuda:
·        
Crear relaciones de convivencia recreativas con
otras familias del mismo lugar donde se reside que permitan establecer una red
de relaciones para ayudar a nuestros/as hijos/as, valiéndonos este recurso,
para todas las edades, desde bebes hasta la preadolescencia.
·        
Excursiones, compartir juegos, intercambio de
confidencias…, establecer como valor el estar en compañía ya sea de adultos o de
su misma edad.

Este artículo, espero que también
nos sirva para reflexionar sobre nuestro tiempo libre , a veces demasiado
recargado, de viajes dirigidos o de cosas que no podía hacer durante el tiempo
laboral y lo dejo para ¿mi tiempo libre?.
No hay que olvidar que tiempo
libre esta muy relacionado con tiempo de descanso y a veces, ya sea porque
nosotros queremos descansar o porque creemos que nuestros hijos/as necesitan
“distraerse” a toda costa, nos olvidamos que necesitan relajarse de toda su
jornada, apretadísima, que han tenido durante todo el curso escolar.

ENCONTRARLE
SENTIDO
Por ello, sabemos que en el mundo
en que vivimos, realmente el tiempo libre ha perdido su esencia, cuando no
estamos trabajando, decimos que estamos dedicando el tiempo a cometidos
“improductivos”: como cuidar de los hijos/as, los trabajos domésticos, la
atención a los ancianos,… De ahí cuando nos encontramos por primera vez ante la
realidad del tiempo libre,  como por
ejemplo, por desgracia, en la cantidad de hogares que estamos encontrando, por
primera vez, parados de los cometidos “productivos”, o cuando nos jubilamos, es
inevitable la sensación de un vacío angustioso. Vacilan los cimientos. Porque
desde pequeños nos enseñan y enseñamos a que los demás nos rellenen los tiempos
vacíos y que los tiempos libres siempre estén llenos.
Pero observemos a los niños, y
quizá aprendamos de ellos un modelo diferente. 
Ellos nos enseñan que el tiempo no es un contenedor, sino un
acontecimiento vivido o por vivir, una serie de acontecimientos y experiencias
de relación, una serie de opciones que nos ayudan a crecer con los demás y en
medio de ellos. Pero sin olvidar  y ahí
entramos nosotros en educarles en:
·        
El respeto a sí mismos, la confianza en los
propios recursos, la capacidad de responsabilizarse;
·        
El valor de la relación con el otro y con los
otros, la búsqueda de la realización como compañeros en una experiencia común;
·        
La búsqueda de sentido a través de lo que no es
instrumental sino gratuito, aprendiendo a saborear a través de lo gratuito la
dimensión de la libertad.

 Si hacemos nuestras
estas premisas, creo que nos van a servir para educar a nuestros hijos/as en un
uso del tiempo con respeto de  lo bueno
que es, y para aprender nosotros a hacer de nuestro tiempo de “obligaciones” un
tiempo libre.

PREGUNTAS QUE NOS PODRÍAMOS
HACER PARA REFLEXIONAR.

¿Consigues
tener tiempo libre? ¿Lo consigue tu hijo/a?¿ Qué hacéis en el tiempo
libre, juntos o separados?
¿Conoces
experiencias alternativas de uso de tiempo libre para y con los niños, es
decir, experiencias que no saturen con los quehaceres, sino para que sean
en sí mismos relajantes, divertidos, útiles y que hagan crecer?
¿Conoces
experiencias como las de esas familias que saben organizarse para que los
padres compartan con sus niños juegos y excursiones? Nosotros sí con la
ayuda de Pilar, que nos da siempre ideas muy chulas.

¿Crees
que tu hijo/a te molesta en tu tiempo libre, que lo dedicas a hacer cosas
y prefieres que esté ocupado/a con cualquier actividad, en vez de estar
relajados todos en casa, viendo una película, leyendo un cuento juntos,
haciendo teatro o jugando a algo divertido ocupando los dos vuestro tiempo
libre?
¿Piensas
que los recargamos demasiado, a veces solo por beneficio nuestro, para que
nos dejen descansar un ratito, con actividades innecesarias?
¿Valoras
que tú necesitas descansar cuando llegas a casa del trabajo, y que quizá
él también debería hacerlo?
¿Programas
tiempos de descanso en tu vida y en la suya, que no sea el momento sueño?
¿Cuándo
te fijaste en la foto del principio, te costó asociarla con el tiempo
libre?
Ahí os dejamos pensando, volvemos
a hablar pronto.

Terrores Nocturnos y Pesadillas

De nuevo los profesionales de “Atención Particular” nos han escrito un interesante y completo informe sobre los terrores nocturnos y las pesadillas. Cuando más tranquilos y más protegidos deberían sentirse nuestros peques… les atacan esos terribles miedos. Esperamos que con la ayuda de Lydia y Sergio podais ayudar a vuestros peques si sufren este terrible y temible problema.

Normalmente, tanto las pesadillas como
los terrores
nocturnos
 son
problemas transitorios, que acaban desapareciendo por sí solos a medida que el niño/a va creciendo.

Las pesadillas son sueños que causan miedo y espanto.
Expresan la angustia que siente el niño ante un hecho concreto ocurrido durante
el día.
En cambio,
los terrores
nocturnos
 son
menos frecuentes que las pesadillas. Se
trata de episodios de miedo muy intenso que no están relacionados con
un suceso determinado ni con el contenido del sueño. 
Tenemos que tranquilizar a nuestros hijos/as cuando se despierta después de  una pesadilla o de
un terror
nocturno
. Aunque no esté consciente, háblale suavemente para
tranquilizarle.

Si, por el contrario, está despierto, siéntate
a su lado, en su cama, y háblale para que se de cuenta que no hay ninguna razón
para tener miedo.

Causas
 Algunas veces tenemos sueños bonitos y
otros horribles que nos producen miedo.
Los terrores nocturnos y las pesadillas también
suelen estar unidos a los miedos de los que hablábamos en el artículo anterior
sobre los miedos infantiles. 

Pesadillas
Terrores nocturnos
Edad
2-4
años
1-8 años, aunque pueden
ser también de edad más mayor.
Causas
Espectáculos o pelis
violentas o de miedo.
Las misma que las pesadillas
o por otros factores como: fiebre, falta de sueño y medicamentos que actúen
sobre el sistema nervioso central.
Cuándo
En la fase REM ( a la
mitad o al final de la noche)
 No en fase REM (durante las primeras horas
del sueño)
Tiempo
Pueden durar más de diez
minutos
Suelen durar de cinco a
quince minutos.
Características
Se despierta aterrado.
Llora hasta que le
calman.
Puede recordar el sueño.
No es consciente.
Tiene los ojos muy
abiertos y mira al vacío.
No se despierta aunque le
llamen.
Después de la crisis, se
duerme como si nada.
A la mañana siguiente, no
recuerda nada.


¿Cómo evitarlos?
·        
 Que hable de los sueños malos que tiene por la
noche.

·        
Coméntale
que muchos niños/as de su
edad sueñan las mismas cosas.

·        
Si la
pesadilla se repite, podemos imaginar con ellos un final feliz: por ejemplo, que
alguien fuerte y bueno le ayuda, o que él bebiendo un brebaje se convierte en
esa persona fuerte que le puede ayudar, o que con una varita mágica convierte
al monstruo en su amigo/a.

·        
Prohibido
ver espectáculos y películas que den miedo.

·        
Cuando
llegue la hora de acostarse, juguemos a algo tranquilo, podemos contar
cuentos chulos, o los que más le gusten.

·        
O
escuchar una música suave o dejar una lucecita de noche encendida. 

Debes consultar a un especialista si: 

• Durante la crisis, el niño sufre
contracciones, rigidez o sobresaltos. 

• La crisis de terror dura más de 30 minutos. 

• Si no disminuyen, o incluso empeoran, después de haber aplicado los consejos
expuestos anteriormente. 

•  Si está más angustiados/a de lo normal
e interfiere en sus actividades cotidianas.

A.P. Nos Habla de: Miedo Infantil

Hoy empezamos una interesantísima colaboración de la empresa AtenciónParticular, de la que ya os hablamos AQUI, hace unos días en el blog.
Una empresa que trabaja por y para los peques y que intenta ayudar, apoyar e informar a los papás y a las mamás.
Por eso comenzamos esta colaboración periódica con TMP hablando de los
Miedos Infantiles, una de las reacciones de nuestros hijos quizás a su propio desarrollo y a su maduración. Os dejo con ellos:

Los
papás creemos que tenemos las ideas muy claras acerca del espacio que hay que
conceder a los miedos.
Sabemos
que no hay que ser miedoso, pero tampoco temerarios.
Por
eso nos parece lógico que nuestros hijos/as tengan miedos ante peligros
reales, o al menos posibles, de los que, por otra parte tratamos de protegerles.
En este caso el miedo es útil porque evita problemas. Y hasta hay
ocasiones  en que nos vemos obligados a
infundir miedo al niño excesivamente alocado o temerario.
En
cambio, somos menos comprensivos con los miedos que, a nuestro parecer, no
tienen fundamento, como cuando el niño/a dice llorando que tiene miedo a la
oscuridad, a los fantasmas, a los monstruos, a los sueños, a quedarse dormido.
Nosotros decimos que esos miedos son irreales, que son injustificados, porque
para nosotros no están basados en nuestra realidad: Decimos incluso que son
miedos imaginarios.

Nos
pasa esto porque desde nuestro punto de vista, nos inclinamos a pensar que el
proceso de crecimiento de los miedos debería ser gradual, de los irracionales a
los racionales. En cambio, debemos saber, que el proceso evolutivo sigue otras
leyes, menos simples pero más ricas en imprevistos y relacionadas con la
madurez del niño y las características de los contextos donde crece.

Desarrollo
evolutivo

0-2
años
2-3años
3-6años
6-adolescencia
Adolescencia
En el recién
nacido no creo que se pueda hablar de miedos son más reacciones innatas de
sobresalto y llanto que los lactantes tienen como respuesta a estímulos
violentos ( ruidos fuertes, aproximación repentina de objetos…) después va
apareciendo el miedo más primitivo de la especie humana: el miedo al abandono,
que significa fundamentalmente la imposibilidad de sobrevivir. Este miedo va
convirtiéndose a lo largo del tiempo en temor a la separación de las figuras
conocidas y la angustia ante el extraño.
En esta época
los miedos van relacionados con la conciencia que el niño va tomando con ser
alguien entre los demás y su autoafirmación. Comienzan los primeros choques
con nosotros, se establecen las primeras normas, y se afirman los primeros
retos y trasgresiones. Esto genera en nuestros hijos/as tremendos sentimientos
de culpa que puieden manifestatrse en algunos casos a través de miedos de
abandono y separación.
A partir de esta
edades los niños/as desarrolla gracias a la rica vida de fantasía que
caracteriza a este periodo, llamado pensamiento mágico o animista, un
repertorio de miedos fundados en esta super imaginación: miedo a la
oscuridad, a los ruidos extraños,a la penumbra que difumina el perfil de las
cosas, a una tela agitada pr el viento, a los monstruos, a los lobos… Y a
estos hay que unirlos miedos que tienen que ver con la propia integridad: a
ser devorado, a ser herido, a ser agredido por animales feroces, a morir, a
caerse, a ahograse…
Se empieza a
adecuar al principio de la realidad aunque perduran aún los miedos de tipo
mágico y los relacionados con la impotencia e inadecuación. A emdida que el
desarrollo avanza. Los miedos que lo habitan se interiorizan y, en cierto
modo, se afinan: miedo a l fracaso, a la desaprobación y a l rechazo,
poniendo en primer plano el viejo miedo al abndono, acompañado del antiguo
sentimiento de culpa
En este caso los
miedos tienen que ver, por una parte, con la propia identidad, y por otra,
con las relaciones interpersonales. En la pubertad  miedos relacionados con la propia imagen,
con el sentido de la propia persona, temiendo no ser acetado/a, no ser
escuchado, no ser comprendido y no ser amado.

Afrontar los miedos

No debemos temer a que los miedos
interrumpan en la vida de nuestros hijo/as, aunque puedan turbar la marcha de
la vida familiar, sirven para que el niño/a madure. Es inevitable que surjan. ¿
Por qué? Porque pertenecen a la especie humana, y nosotros nos singularizamos
por un largo proceso de adaptación que ninguna otra especie se caracteriza.

¿Cómo actuar?

Errores

·        
Reírse
del niño o reprenderle couando expresa miedos que a nuestro parecer no tienen
sentido o no aparecen en la lista que hemos dado correspondiente a su edad.
·        
Obligarle
a frontar directamente una situación que le asusta ( por ejemplo, arrojarle al
agua si tiene miedo, encerrarle en una hanbitación oscura si tiene miedo a la
oscuridad…)
·        
Evidenciar
delante de otros niños o adultos sus miedos, humillándole delante de todos.
·        
Que
los padres mostremos nuestros posibles miedos propios, pues eso hará que el
niño se sienta más inseguro.

Aciertos
  • Dar confianza a nuestros hijos/as y
    tranquilidad a que ellos mismos lo irán superando.
  • Crear un clima adecuado para reforzar
    su autoestima y su autonomía.
  • Ayudarle a expresar verbalmente las
    sensaciones de miedo.
  • Ofrecerles la posibilidad de afrontar
    muy gradualmente la situación o el objeto que le atemoriza.
  • Utiliza cuentos, canciones,
    narraciones.
  • Hacerle sentir que les queremos y les
    respetamos con sus miedos y sin ellos.

Hay
que saber que no todos nuestros hijo/as 
tienen que manifestar todos los miedos a los que se aluden. Sólo
queremos que reflexionemos para que cada cual deduzca lo que le parezca más
útil para comprender a nuestros/as hijos/as.