Pato se va de Vacaciones

Es lo que tiene, hasta los peluches necesitan descansar… ¡no me extraña viendo como a veces les tratan mis hijos! Y Pato no iba a ser menos, cogió las cosas más imprescindibles (es que le gusta viajar ligero…) y se fue, nada menos que a ESCOCIA, ¡cómo se las gasta el amigo!

Castillos, iglesias, abadías,… desde Edimburgo a la Isla de Sky, un recorrido intensivo por tierras escocesas a veces al sol y a veces bajo la lluvia, que de todo hay…
La verdad es que es divertido ver las fotos de Pato de vacaciones aunque…. no seré yo la que pague para que a mi muñeco le hagan fotos en distintos lugares del mundo… no os asombreis tanto que… hay gente para todo….

Paseos urbanos

Toda ciudad tiene su encanto, por muy pequeña que sea la ciudad, por mucho que se parezca a un pueblo chiquitito, siempre hay alguna calle, algún rincón que esconde algo único, algo sorprendente, algo mágico, algo divertido o incluso algo que nos hace saltar del susto…. Algunas de esas calles con un halo de misterio, con un toque de magia, las recorrimos por Escocia, sin duda uno de los viajes que más nos gusta recordar con vosotros….

El bullicio de la calle, el tráfico de los coches contrasta con la solemnidad de algunos de sus edificios.

Un paseo con papá por una tranquila calle de una pequeña ciudad escocesa y allí a lo lejos… ¡un rayo de sol!

Todos juntos, pequeños y grandes, bien abrigados aunque fuera verano delante de una casa de cuento en otra calle con encanto del norte de la isla.

Una empinada calle que va a parar al mar, una salida de lo más poética…

Colores en las casas, colores en las puertas, colores en las flores, las calles se visten de gala.

Y más color…. ¡el de la Navidad! en algunas de las tiendas que durante todo el año sólo venden productos de decoración navideña, un lugar mágico que nos sorprendió a todos en pleno mes de Agosto… aunque no lo parezca…

Una vista señorial de la Escocia más arraigada a sus tradiciones y a su estilo arquitectónico, una calle con aroma a antiguo y a elegante.

Las chimeneas para sacar el frío de las casas y las flores para echarlo de las calles, los escoceses adoran el calor y el color y lo hacen saber a todos sus visitantes. Un paseo de lo más delicioso por las calles de este país que no deja de sorprendernos por lo mucho que nos parecemos.

Escocia: infinitos paisajes verdes

No cabe duda de que ver la vegetación tan suave, tan verde, tan tranquila de los paisajes escoceses es uno de sus mayores y mejores atractivos para sus visitantes. Nosotros también nos dejamos envolver por sus paisajes, por su entorno, por su naturaleza….

El agua es una elemento que calma y tranquiliza, que transmite serenidad en medio de los bosques escoceses y que deja adivinar la magia y el misterio de un entorno plagado de leyendas.

La naturaleza permite pasear a grandes y pequeños y disfrutar juntos de un día de sol, un auténtico regalo por estas tierras…

Entre árboles, entre plantas, en un verdor espectacular, el paseo es una aventura que no ha hecho más que empezar y que disfrutamos juntos mientras charlamos con los amigos.

Una tupida cama de helechos cubre el suelo de los bosques escoceses, no me digais que no es un escondite perfecto para los duendes, los gnomos y las hadas que seguro andan desde hace siglos por aquí…

Las carreteras no siempre tienen este aspecto “tan amable” aunque se dejan llevar con facilidad, a pesar de que a nosotros “nos hablan desde el otro lado” y eso a veces hace que no nos entendamos del todo….

Montañas, lagunas, castillos, barcos… los paisajes escoceses no dejan de sorprendernos… es un verdadero placer.

Un sueñecito en vacaciones

¿Por qué negarlo?
A veces sólo conseguimos un momento de tranquilidad “adulta” cuando ellos cogen el sueño ¿no os pasa a vosotros? ¿soy yo la única?
Está claro que “el descanso del guerrero” lo es para ellos, sí, pero… realmente lo es ¡para todos! incluso en vacaciones.
Os dejo los momentos de relax de los peques de las últimas vacaciones… ellos dormían y nosotros aprovechabamos para ducharnos, tomar un café, recoger la habitación, ponernos el pijama y, por supuesto, ¡hacerles un par de fotos o tras! ¡Están adorables, tan dormiditos!
Ari ha caido en medio de la ruta.
Guille disfruta de la cómoda siesta en el carro.
Pero no es el único, la influencia del carrito en el sueño es algo innegable…
A algunos no les da tiempo ni a ponerse el pijama… ¡vaya juerga la de anoche!
Para Gael el peor momento del sueño es el de despertar… nunca es suficiente….
La noche acaba de empezar… ¡para los mayores! Los peques han decidido que ellos se van a dormir, bueno… que se han dormido ya… como puede verse a primera vista…

Escocia. Catedral Saint Andrews. Entre el Cielo y el Mar.

La verdad es que recorrer un país como este es un regalo y hacerlo en familia y con amigos aún lo es más. 

Lo hemos pasado de fábula y claro, es que el escenario ha acompañado y mucho para poder mezclar realidad y fantasía, mundo mágico y mundo terrenal, espiritualidad y un pizca de sentido del humor, siempre con mucho respeto y grandes dosis de tolerancia. Los templos, las ruinas, la piedra luchando con una naturaleza que poco a poco y con ayuda del agua, va cubriendo cualquier rincón abandonado. 

Todo ha sido un descubrimiento.

viajar Escocia Catedral Saint Andrews gótico

Allí donde fuimos, hicimos lo que vimos… y fuimos felices, a las pruebas me remito. Estos son sólo algunos de los restos de los templos que visitamos en tierras escocesas, abadías, iglesias, conventos,… grandes monumentos, grandes obras de arte que han quedado mudas, guardando en sus muros los secretos de sus pequeñas y grandes historias… esperando a que cualquier visitante las pasee para contárselas… un auténtico placer.
Estas fotos son de la Catedral de St.Andrews, de lo que queda de ella.
En su momento allá por el Siglo VIII fue la mayor de toda Escocia y se puede apreciar por las dimensiones de sus ruinas, de las que quedan en pie y de las que se dibujan sobre el terreno.
Es en torno a estas fechas cuando se supone que las reliquias de San Andrés llegan a tierras escocesas y claro, había que hacerle una catedral a su altura… 
viajar Escocia Catedral Saint Andrews gótico
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Construir esta magnífica catedral llevará más de 150 años, algo que por lo visto en la época era muy habitual, sobre todo dada la precariedad técnica de los arquitectos y maestros de obra.. ¡imaginaos! Encima, dada su ubicación tan cerca de la costa, uno de sus laterales lo destruyó una galerna antes de que el edificio fuera inaugurado oficialmente. El paisaje es espectacular e imagino que para una población con pocos conocimientos como la población humilde de Escocia en el s.VIII tenía que ser impresionante, pero claro… el riesgo de que un mar embravecido hiriera una construcción tan magnífica, siempre estaba ahí.
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Fue pasando el tiempo y la catedral se fue viendo relegada a un segundo plano, incluso sus piedras poco a poco se fueron utilizando para distintas obras civiles en la propia ciudad, así que lo que veis en estas fotos es lo que queda hoy de la que algunos señalan como la primera catedral de Escocia por la época en la que se erige, por la importancia que tiene en su momento histórico y por las dimensiones del edificio que la daban una presencia imponente en la vida de los ciudadanos de St. Andrews. 
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Por cierto, una de las cosas que más no llamó la atención fue la cantidad de tumbas que rodean la catedral, un enorme cementerio ocupa gran parte del terreno en torno al edificio de culto. Tumbas de distintos tamaños, con distintas historias que crean un entorno de tranquilidad por el que pasear con los peques es como un paseo por el pasado, por rincones de la historia que sólo conocemos por los libros o por algunas películas que muestran símbolos y señales como las que se ven en las tumbas. 
A veces la aventura sólo necesita de un poco de imaginación para ser real.. ¿no os parece?
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Escocia: Un país para niños

No sé vosotros pero para nosotros las vacaciones tienen que serlo para todos los miembros de la familia sino… no son vacaciones del todo. Está directamente relacionado el que los peques lo pasen bien con que los adultos lo pasemos también bien… sí, siempre encontramos tiempo para todos, mayores y pequeños, pero no se nos olvida que vamos con dos niños y verles pasarlo bien merece la pena.
Tenemos que adaptar horarios y actividades pero… es sólo una etapa, pronto crecerán y las vacaciones serán para “adultos al 100%”, ahora lo que hacemos es disfrutar como niños y con los niños, como hicimos con unos amigos viajando por Escocia, esta es la segunda entrega en la que podéis ver (con todo lujo de detalles…) lo “rebien” que lo pasaron los tres peques del grupo, riéndose juntos,investigando, descubriendo flores con mamá, haciendo pompas para todos los transeuntes, jugando en un parque o escondiéndose e incluso tomando sus propias fotos….
¡Echad un vistazo porque no tiene desperdicio! Este es nuestro “país para niños”…. otro día hablaremos de cosas más serias… hoy ¡vamos a jugar como niños!

Escocia: Nos vamos de… focas.

Para disfrutar con las maravillosas vistas de esta colonia de focas, nos embarcamos en un pequeño trasbordador escocés, con un capitán sacado de los cuentos que conocía nuestro país de oídas y se sorprendía de que realmente en España hiciera tantos días sol… a nosotros nos acompañó su mejor lluvia intermitente de agosto… ¿qué más se puede pedir? La verdad es que el paseo fue de lo más divertido para todos, con sus momentos de risas y bromas y para G. con mucha, mucha emoción… cuando le dijeron que le iban a dejar pilotar el barco… le dió un ataque de responsabilidad que le dejó intranquilo, pero mereció la pena….

Como puede apreciarse era todo concentración… primero esperando a su turno porque había otra niña “piloto” antes que él y después con las manos en el timón como un experto capitán de barco… es un niño que promete… Incluso tuvo tiempo para mirar a cámara sin que tuvieramos que temer por nuestra seguridad o la de las focas que dormitaban plácidamente en su islote.
Focas salvajes, en su hábitat natural, focas que se sorprenden aún de ver a los humanos pasar cerca de sus dominios y que literalmente, no nos quitaron el ojo de encima, se ve que no se fiaban de nosotros, y hacían muy bien…. aunque nosotros llevaramos buenas intenciones… pero también es verdad que llevábamos estos dos grumetes…. que ¡daban muuuucho miedo!… hasta que se quedaron medio dormidos, sobre todo “el pirata azul”.

Pero no todo iban a ser focas, nuestro capitán además era un concoedor de la zona y un orgulloso guía que nos enseñó unas redes en las que criaban salmones, unas bateas de las que salían miles de salmones de las frías aguas escocesas hacia cualquier lugar del mundo. La verdad es que era increible verles saltar en el agua en esas inmensas “piscinas”.
De ahí el barco-factoría los extraía y directamente en el mar se preparaban para su consumo… suena un poco “mecánico” todo pero si hay que comer pescado mejor que sea “criado en granjas” que diezmar un entorno salvaje con malas práxis y que muera todo bicho viviente alrededor ¿no?

Y ahí estaban también las focas, tranquilas, dulces, somnolientas, atrapadas por los rayos del sol escocés que se asoma muy de vez en cuando por esas costas… unas focas con unas miradas entre curiosas y prudentes que no dejaban de seguir nuestra trayectoría por lo que pudiera pasar, unas focas poco acostumbradas a los turistas que nos mostraron su cara más amable y que nos dejaron ver un trocito de naturaleza, de realidad, de vida en estado puro.

Nos encantó el paseo, la verdad es que fue de lo más improvisado, según estabamos en Ovan surgió la idea… y ¡la aprovechamos! y como suele ocurrir en estos casos no cabe duda de que mereció la pena y que los planes menos planeados suelen ser también los mejores…