Bonitos recuerdos

¿No os pasa que teneis objetos en los que parece que se juntan todos los recuerdos de un momento, de un viaje, de unas circunstancias? ¿No teneis historias agarradas a esos objetos que os sacan una sonrisa cuando los descubrís de nuevo guardados en algún cajón?
Este es el objeto “fetiche” de las últimas vacaciones de verano…

Distintos pies, distintas playas en un solo verano, en una sola isla pero con muchos, muchos recuerdos de un verano delicioso. Algunas de esas tobilleras acabaron en mi muñeca cuando llegamos a la península porque… me costaba “romper” con las vacaciones…. Cada vez falta menos para las próximas, las de verano, porque las de Navidad….. ¡están a la vuelta de la esquina!

Para superar el frío

Lo mejor para superar estos fríos, estos vientos y estas lluvias que acaban de llegar y… parece que pretenden quedarse ya unos cuantos días, yo creo que lo mejor es recordar los calurosos días de verano.  El mar tranquilo y apetecible al que nos lanzabamos una y otra vez para soportar el calor, el sol que nos secaba casi de inmediato, el sabor a sal, la emoción del salto al vacío, la aventura de nadar entre rocas, algas y algún que otro pececillo valeroso…    El calor del verano, de los días de playa con los amigos es sin duda una forma de lo más apetecible para soportar los fríos de estos días. Sí, ya sé que todo tiene su momento y su atractivo pero es que… el frío no es lo que más me gusta… la verdad. Me gustan los días soleados y alegres, los días en los que el viento no pasa de ser brisa… los días amables en los que no hay que cubrirse de la cabeza a los pies, en los que los niños son felices en el exterior y que pasan del pijama al bañador con una naturalidad que a veces nos despista a los adultos… Sí, me gusta el verano… así que durante el invierno habrá que entrar en calor recordando los baños del verano pasado… por ejemplo… 

Creatividad veraniega

Verano. Calor en la calle. La piscina ya nos ha dejado algo agotados a todos. Hemos merendado y no apetece volver a mojarse. Las vacaciones es lo que tiene que a veces te encuentras con momentos en blanco que no sabes por donde van a salir y más cuando se juntan siete niños en unas vacaciones.
De pronto se hace el silencio, el salón emite sólo murmullos, algún ruido de silla que se arrastra al moverla de sitio y ligeros comentarios, alguna palabra fugaz e inconexa, algún “sí”, algún “¿me lo pasas?”.
¿Tendré que preocuparme?
Nada más lejos de mi intención, bajo las escaleras y me encuentro que a los que pequeños con los que convivo desde hace casi una semana les ha dado un AGUDO ATAQUE DE CREATIVIDAD VERANIEGA sí, no sé si es grave, no sé si tendrá cura y no sé si volverán a sus casas con alguna pequeña tara… lo que sí sé es que está tarde están entretenidísimos pintando plantos de plástico (de los de siempre) decorándolos con sus mejores rotus y sino con los que sacan sus amigos de sus mochilas de vacaciones, están dándoles color, les pegan con celo papeles a modo de “mantas” y “sábanas” e incluso utilizan el papel de aluminio de la cocina para crear “pantallas espaciales” y “toboganes de lanzamiento”.
¿Les habrá dado demasiado el sol?  

Da lo mismo, no gritan, no pelean, no discuten, ninguno parece que tenga nada que necesite el otro, están compartiendo y comentando sus ideas, están contentos y felices y… yo estoy alucinando en colores con ellos y como ellos.
¡Qué gusto de tarde!
Se nos ha pasado el tiempo en un pis-pas espero que esto se repita más a menudo, es cierto que no hay más que tener una buena idea y poder plantarla en el terreno más fructífero: el de la infancia, el resto es “visto y no visto”.

El uniforme del verano

¿Qué os parece?
Este fue el “uniforme del campamento” de los más peques, del de 2 años al de 12, todos tuvieron una camiseta con su nombre escrito en la parte delantera y el nombre del “evento” (o sea IBIZA 2010) en la espalda. Como siempre… estas cosas luego no consigues que salgan como las habías planeado….
 
Lo de las tallas si ya es un problema teniendo sólo dos peques cuando el número sube a siete… la cosa se complica y comprar las camisetas en dos veces pues tampoco ayuda, para qué negarlo. Así que al final, los dos chicos mayores tuvieron una camiseta “un poquito apretada” que no puediero vestir… una pena porque la verdad es que a todos les hizo mucha iusión lo de llevar la camiseta igual pero personalizada, cada uno con su nombre.
Además, y para redondear la faena, yo contaba con unas pinturas indelebles que resulta “habían desaparecido en un arrebato de feng-shui o limpieza general” y me enteré demasiado tarde así que en su defecto hubo que utilizar rotuladores y las pocas pinturas específicas para tela que aún me quedaban… podía haber estado mejor pero con lo que tenía… hice lo que pude….
Lo que sí es cierto es que a todos les queda un bonito recuerdo más de estas vacaciones tan intensas. Espero que lo disfruten incluso cuando crezcan y la camiseta ya no les valga a ninguno….

ibiza: Cala de Benirráss

Era así. Un lugar idílico, un rincón precioso y un poco mágico. Llegamos tarde, sobre las siete de la tarde más o menos y nos dió tiempo incluso a darnos un baño en un agua totalmente transparente, cálida y quieta, tranquila, un agua en paz. Después nos sentamos tranquilamente y el sol empezó a esconderse detrás de un “enorme dedo de roca” que se erguía ante nosotros quizás pidiendo silencio. Y lo consiguió porque a pesar de que cada vez eramos más no se rompía la tranquilidad, no había ruidos incómodos, nadie molestaba a nadie. Empezó a sonar música, una música de despedida al sol, para recordarle que debía volver a vernos al día siguiente y el silencio se vió truncado por la música, pero no se rompió la magia, al revés.
Así fue la tarde en Benirrás, muy distinta a la otra tarde cuando vimos en los informativos de televisión cómo estaba la cala, como había ardido sin razón, sin sentido, sin corazón. Como estaba ahora, como la veía el sol cuando se escondía detrás del mar y como ese enorme dedo de piedra que asoma en el mar pide justicia y responsabilidades.
Yo lo ví así… y así lo vivieron y lo disfrutaron los peques, este es nuestro pequeño homenaje a uno de los sitios más bellos que hemos conocido y que nunca volverá a estar así… se recuperará, volverá la vida y volverá la magia pero la herida seguirá abierta y eso no sé si volverá a cerrarse.

Ibiza: Grandes descubrimientos

El mar. Sin duda uno de los descubrimientos más bellos de la isla. Su mar.
Da igual donde mires, el mar de Ibiza refleja la luz de una forma especial, como su arena, como sus rocas. Es una aventura distinta recorrer sus calas y sus playas.
Y sí, el mar está lleno de agua…. bastante fría por cierto… aunque es sólo al principio “según la opinión de los expertos”… ¿quién se atreve a llevarles la contraria?
Después del agua una buena toalla, los brazos de mami y unas risas….
… aunque algunos parecen un poquito cansados después de incontables horas de baños, juegos y chapoteos. Es lo que tienen las vacaciones…
Y para que podamos disfrutar recordando siempre tiene que haber alguien que se encargue de fijar esos momentos en nuestras retinas, unas veces nos toca a unos y otras a otros… ¡menos mal que somos muchos ojos para mirar, para encuadrar y para disparar! Estos son los únicos disparos que deberían sentir los niños, los de las cámaras de fotos de sus padres cuando andan de vacaciones… ¿qué no?

Ibiza: Primer contacto

Hoy, ¡precisamente hoy!, llega el verano, tradicionalmente porque oficialmente no sé exactamente si es hoy, si es mañana, si fue ayer, si es por la tarde, por la mañana o por la noche… cosas del calendario, pero tradicionalmente el 21 de Junio llega el verano, nos deja la lluviosa primavera y (se supone…) llega el cálido verano… las vacaciones, el sol, la playa, el calorcito, las terrazas, las calle de noche, el fresco, los amigos, las siestas, las bebidas fresquitas, la fruta también bien fresquita, los helados, los refrescos y sobre todo: los viajes. Nos gusta movernos y este verano nos vamos a mover hasta una de las islas más conocidas a nivel mundial de nuestros dos archipiélagos, nos vamos a IBIZA con muuuuuchos amigos (que es como hay que ir a Ibiza… todo sea dicho…). Ya hicimos una toma de contacto en primavera y nos supo a poco así que este verano nos iremos para allá unos días pero mientras… os mostramos algunos de los rincones de la isla, una preciosidad infravalorada en general y demasiado centrada en un sólo tipo de turismo, Ibiza esconde mucho en el interior que esperemos que no se lo carguen los descerebrados de las especulaciones y las burbujas inmobiliarias…. ya me entendeis…. Hoy paseamos frente al islote de Es Vedrá y por supuesto disfrutamos con la inmejorable puesta de sol… un sitio mágico para muchos y en muchos sentidos para nosotros un lugar de tranquilidad y de risas con nuestros peques y para otros (que de todo tiene que haber…) un lugar para llevarse un carrito de niño aunque no sea suyo… sí, exactamente, ¡qué le vamos a hacer! nos quedamos disfrutando del paisaje… que es lo que merece la pena.