Hoy empezamos una interesantísima colaboración de la empresa AtenciónParticular, de la que ya os hablamos AQUI, hace unos días en el blog.
Una empresa que trabaja por y para los peques y que intenta ayudar, apoyar e informar a los papás y a las mamás.
Por eso comenzamos esta colaboración periódica con TMP hablando de los
Miedos Infantiles, una de las reacciones de nuestros hijos quizás a su propio desarrollo y a su maduración. Os dejo con ellos:

Los
papás creemos que tenemos las ideas muy claras acerca del espacio que hay que
conceder a los miedos.
Sabemos
que no hay que ser miedoso, pero tampoco temerarios.
Por
eso nos parece lógico que nuestros hijos/as tengan miedos ante peligros
reales, o al menos posibles, de los que, por otra parte tratamos de protegerles.
En este caso el miedo es útil porque evita problemas. Y hasta hay
ocasiones  en que nos vemos obligados a
infundir miedo al niño excesivamente alocado o temerario.
En
cambio, somos menos comprensivos con los miedos que, a nuestro parecer, no
tienen fundamento, como cuando el niño/a dice llorando que tiene miedo a la
oscuridad, a los fantasmas, a los monstruos, a los sueños, a quedarse dormido.
Nosotros decimos que esos miedos son irreales, que son injustificados, porque
para nosotros no están basados en nuestra realidad: Decimos incluso que son
miedos imaginarios.

Nos
pasa esto porque desde nuestro punto de vista, nos inclinamos a pensar que el
proceso de crecimiento de los miedos debería ser gradual, de los irracionales a
los racionales. En cambio, debemos saber, que el proceso evolutivo sigue otras
leyes, menos simples pero más ricas en imprevistos y relacionadas con la
madurez del niño y las características de los contextos donde crece.

Desarrollo
evolutivo

0-2
años
2-3años
3-6años
6-adolescencia
Adolescencia
En el recién
nacido no creo que se pueda hablar de miedos son más reacciones innatas de
sobresalto y llanto que los lactantes tienen como respuesta a estímulos
violentos ( ruidos fuertes, aproximación repentina de objetos…) después va
apareciendo el miedo más primitivo de la especie humana: el miedo al abandono,
que significa fundamentalmente la imposibilidad de sobrevivir. Este miedo va
convirtiéndose a lo largo del tiempo en temor a la separación de las figuras
conocidas y la angustia ante el extraño.
En esta época
los miedos van relacionados con la conciencia que el niño va tomando con ser
alguien entre los demás y su autoafirmación. Comienzan los primeros choques
con nosotros, se establecen las primeras normas, y se afirman los primeros
retos y trasgresiones. Esto genera en nuestros hijos/as tremendos sentimientos
de culpa que puieden manifestatrse en algunos casos a través de miedos de
abandono y separación.
A partir de esta
edades los niños/as desarrolla gracias a la rica vida de fantasía que
caracteriza a este periodo, llamado pensamiento mágico o animista, un
repertorio de miedos fundados en esta super imaginación: miedo a la
oscuridad, a los ruidos extraños,a la penumbra que difumina el perfil de las
cosas, a una tela agitada pr el viento, a los monstruos, a los lobos… Y a
estos hay que unirlos miedos que tienen que ver con la propia integridad: a
ser devorado, a ser herido, a ser agredido por animales feroces, a morir, a
caerse, a ahograse…
Se empieza a
adecuar al principio de la realidad aunque perduran aún los miedos de tipo
mágico y los relacionados con la impotencia e inadecuación. A emdida que el
desarrollo avanza. Los miedos que lo habitan se interiorizan y, en cierto
modo, se afinan: miedo a l fracaso, a la desaprobación y a l rechazo,
poniendo en primer plano el viejo miedo al abndono, acompañado del antiguo
sentimiento de culpa
En este caso los
miedos tienen que ver, por una parte, con la propia identidad, y por otra,
con las relaciones interpersonales. En la pubertad  miedos relacionados con la propia imagen,
con el sentido de la propia persona, temiendo no ser acetado/a, no ser
escuchado, no ser comprendido y no ser amado.

Afrontar los miedos

No debemos temer a que los miedos
interrumpan en la vida de nuestros hijo/as, aunque puedan turbar la marcha de
la vida familiar, sirven para que el niño/a madure. Es inevitable que surjan. ¿
Por qué? Porque pertenecen a la especie humana, y nosotros nos singularizamos
por un largo proceso de adaptación que ninguna otra especie se caracteriza.

¿Cómo actuar?

Errores

·        
Reírse
del niño o reprenderle couando expresa miedos que a nuestro parecer no tienen
sentido o no aparecen en la lista que hemos dado correspondiente a su edad.
·        
Obligarle
a frontar directamente una situación que le asusta ( por ejemplo, arrojarle al
agua si tiene miedo, encerrarle en una hanbitación oscura si tiene miedo a la
oscuridad…)
·        
Evidenciar
delante de otros niños o adultos sus miedos, humillándole delante de todos.
·        
Que
los padres mostremos nuestros posibles miedos propios, pues eso hará que el
niño se sienta más inseguro.

Aciertos
  • Dar confianza a nuestros hijos/as y
    tranquilidad a que ellos mismos lo irán superando.
  • Crear un clima adecuado para reforzar
    su autoestima y su autonomía.
  • Ayudarle a expresar verbalmente las
    sensaciones de miedo.
  • Ofrecerles la posibilidad de afrontar
    muy gradualmente la situación o el objeto que le atemoriza.
  • Utiliza cuentos, canciones,
    narraciones.
  • Hacerle sentir que les queremos y les
    respetamos con sus miedos y sin ellos.

Hay
que saber que no todos nuestros hijo/as 
tienen que manifestar todos los miedos a los que se aluden. Sólo
queremos que reflexionemos para que cada cual deduzca lo que le parezca más
útil para comprender a nuestros/as hijos/as.

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