Terrores Nocturnos y Pesadillas

De nuevo los profesionales de “Atención Particular” nos han escrito un interesante y completo informe sobre los terrores nocturnos y las pesadillas. Cuando más tranquilos y más protegidos deberían sentirse nuestros peques… les atacan esos terribles miedos. Esperamos que con la ayuda de Lydia y Sergio podais ayudar a vuestros peques si sufren este terrible y temible problema.

Normalmente, tanto las pesadillas como
los terrores
nocturnos
 son
problemas transitorios, que acaban desapareciendo por sí solos a medida que el niño/a va creciendo.

Las pesadillas son sueños que causan miedo y espanto.
Expresan la angustia que siente el niño ante un hecho concreto ocurrido durante
el día.
En cambio,
los terrores
nocturnos
 son
menos frecuentes que las pesadillas. Se
trata de episodios de miedo muy intenso que no están relacionados con
un suceso determinado ni con el contenido del sueño. 
Tenemos que tranquilizar a nuestros hijos/as cuando se despierta después de  una pesadilla o de
un terror
nocturno
. Aunque no esté consciente, háblale suavemente para
tranquilizarle.

Si, por el contrario, está despierto, siéntate
a su lado, en su cama, y háblale para que se de cuenta que no hay ninguna razón
para tener miedo.

Causas
 Algunas veces tenemos sueños bonitos y
otros horribles que nos producen miedo.
Los terrores nocturnos y las pesadillas también
suelen estar unidos a los miedos de los que hablábamos en el artículo anterior
sobre los miedos infantiles. 

Pesadillas
Terrores nocturnos
Edad
2-4
años
1-8 años, aunque pueden
ser también de edad más mayor.
Causas
Espectáculos o pelis
violentas o de miedo.
Las misma que las pesadillas
o por otros factores como: fiebre, falta de sueño y medicamentos que actúen
sobre el sistema nervioso central.
Cuándo
En la fase REM ( a la
mitad o al final de la noche)
 No en fase REM (durante las primeras horas
del sueño)
Tiempo
Pueden durar más de diez
minutos
Suelen durar de cinco a
quince minutos.
Características
Se despierta aterrado.
Llora hasta que le
calman.
Puede recordar el sueño.
No es consciente.
Tiene los ojos muy
abiertos y mira al vacío.
No se despierta aunque le
llamen.
Después de la crisis, se
duerme como si nada.
A la mañana siguiente, no
recuerda nada.


¿Cómo evitarlos?
·        
 Que hable de los sueños malos que tiene por la
noche.

·        
Coméntale
que muchos niños/as de su
edad sueñan las mismas cosas.

·        
Si la
pesadilla se repite, podemos imaginar con ellos un final feliz: por ejemplo, que
alguien fuerte y bueno le ayuda, o que él bebiendo un brebaje se convierte en
esa persona fuerte que le puede ayudar, o que con una varita mágica convierte
al monstruo en su amigo/a.

·        
Prohibido
ver espectáculos y películas que den miedo.

·        
Cuando
llegue la hora de acostarse, juguemos a algo tranquilo, podemos contar
cuentos chulos, o los que más le gusten.

·        
O
escuchar una música suave o dejar una lucecita de noche encendida. 

Debes consultar a un especialista si: 

• Durante la crisis, el niño sufre
contracciones, rigidez o sobresaltos. 

• La crisis de terror dura más de 30 minutos. 

• Si no disminuyen, o incluso empeoran, después de haber aplicado los consejos
expuestos anteriormente. 

•  Si está más angustiados/a de lo normal
e interfiere en sus actividades cotidianas.

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