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Las pequeñas charlas, los comentarios más banales aparentemente, las historias más normales a veces esconden algo que aunque aún no sea puede llegar a convertirse en un problema que siempre es mejor evitar. La profesora de mi hijo me comentó una vez que «al colegio no se puede venir triste» y tiene toda la razón.

La historia comenzaba así, de la forma más inocente, como cualquier historia de cualquier niño:

Mamá, ¿sabes? hay unos chicos mayores muy majos que me cuidan la mochila en el recreo del comedor.

¡Ah! ¿sí?

Sí, me han dicho que les tengo que decir un número y que si se me olvida pues que no me la devuelven.

Sí, como os lo cuento. Este diálogo se produjo entre ElCanijo y yo una tarde cuando fui a recogerle al colegio, pocos días después de empezar el curso escolar y sin que ninguno de los dos sospecháramos nada de nada ni de nadie, todo de lo más normal.

No tenía clase por la tarde, por lo que bajaba al comedor con la mochila, una mochila chulísima con la forma del casco
de DarkVader, a la que parece ser que alguno de los mayores del colegio le había echado el ojo.

Obviamente le dije que no hacía falta que se la cuidara nadie, que dejara la mochila donde le había dicho la profesora junto a las de sus compañeros de clase y que por supuesto, si alguien le decía que no se la daba por cualquier motivo que se lo dijera a las monitoras del recreo del comedor o a su profesora cuando volviera a clase o a mí, que ya hablaría yo con ellos, sí me salió la vena de madre leona.

No ha pasado nada (al menos no de momento o que yo sepa) y la mochila sigue viniendo a casa cada día en la espalda de mi hijo y parece ser que esos chicos mayores (todos en el patio son “mayores” para él teniendo en cuenta que acaba de empezar primero de primaria) ya no «vigilan» las mochilas de los pequeños. Todo en su sitio.

Me da la sensación de que han llamado su atención, les han dado algún pequeño toque o algo por el estilo pero es sólo una intuición mía.

Pero el hecho me hizo pensar en el temido bullying y por supuesto se lo comenté a su profesora en la primera reunión que tuvimos de grupo por si acaso, por si podíamos evitar problemas mayores o por si ya había más niños en una situación similar o por lo menos «extraña» como esta.

No es que piense que soy una madre excesivamente protectora pero mejor ponerlo en conocimiento de los profesores por si acaso, aunque sólo sea para quitarme la sensación de que algo no está como debería.

Porque me parece tremendo lo que puede llegar a sufrir un niño en el colegio y no, no creo que estemos sabiendo o pudiendo tomar medidas al respecto y ¡no, no hablo de mi hijo simplemente por la historia que os he contado!

Hablo de niños que de verdad lo pasan mal, que sufren, que ven su vida como un castigo e incluso, niños que terminan por quitarse la vida para acabar con esas situaciones. Los hay y todos lo sabemos, lamentablemente se toman medidas demasiado tarde y no siempre las más adecuadas.  

Días después y sin que yo le comentara la anécdota de la mochila d ElCanijo, el SantoPadre me envió un vídeo pensando precisamente en el blog, en que me iba a gustar a mí y en que si no lo habéis visto a muchas os va a gustar mucho verlo y escucharlo.

Dos niños enfrentándose como dos adultos a los excesos de la mediocridad y de la crueldad que sufren en el colegio por parte de alguno de sus compañeros. Uno de ellos se agarra a la música como salvavidas y reflota y sonríe y vuelve a controlar su vida y sus emociones y sus sentimientos.

No hay un Sr.Bullying que lo haga por él, es él quien le planta cara y por supuesto sale victorioso y es feliz, porque no debemos permitir que ningún niño vaya triste al colegio como me decía la profesora de mi hijo.

Al colegio se puede ir cansado de no haber dormido bien o con ganas de ver a los amigos o sin el libro porque se nos ha olvidado o excitado porque ese día se van de excursión pero triste no.

De verdad merece mucho, mucho, mucho la pena que lo veais tengáis o no niños cerca que estén sufriendo esta
situación… y os recomiendo verlo cuando no llevéis rimmel, por si os pasa como a mí… ¡ahí lo dejo!

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9 thoughts on “Al colegio no se va triste, nunca

  1. Yo tuve una mala experiencia, años en los que simplemente no era ni acoso ni nada era… " es que son gamberros"… Aún recuerdo los llantos, el no querer ir al colegio, el miedo a salir o entrar de él…

  2. Ay Pilar! No me gusta para nada ese antecedente! Recuerda que lo he vivido en carne propia, y recuerda que en mi blog tienes toda la información que necesites. Plis.. pide al colegio copia del Plan de Convivencia así puedes saber cuales son las medidas que ellos toman al respecto.
    Y no, no te preocupas demasiado… estas cosas hay que cortarlas de tajo, y en el momento en que se producen.
    Un abrazo a ElCanijo muy apretado.

  3. Ciertamente es algo que siempre me ha preocupado y a lo que espero estar atenta cuando empiece el colegio. Por eso creo que es tan importante saber comunicarnos con nuestros hijos y crear un ambiente de confianza y apoyo.
    El video me ha tenido moqueando…muy emotivo y con una lírica potente.

  4. Ufff, tremendo tema. Hay tantas cosas que se nos pueden escapar desde casa, que es fundamental la confianza con nuestros hijos para que nos cuenten aquello que no vemos, y poderles ayudar a encontrar soluciones.

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