Crecen.
Sin pausa y sin pudor.
Ellos crecen y sí, claro me diréis que así debe
ser y tenéis razón pero ¡¡leche, qué deprisa crecen!!
Y cuando crecen nos encontramos con que los
cambios son muchos, muchísimos, son todos. 
Todo cambia a la par que ellos van
cambiando, van creciendo y sus dudas y curiosidades crecen con ellos.
Hay temas que son “funcionales” la alimentación,
la ropa,… esas cosas. 
Hay otros temas que son nuevos en sus cabezas, son nuevos para ellos y para
nosotros como padres. Temas a los que precisamente somos nosotros los que
tenemos que “responder”
Y no siempre es fácil.
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Como las flores.. ellos también crecen.. ¿demasiado poética me puse?

Hay dos temas especialmente complicados, de esos
sobre los que hay que andar con pies de plomo, como en un campo de minas,
porque unimos nuestra intención como padres por decirles la verdad, junto con el
miedo, como padres, precisamente por decírsela.
Uno de esos temas es la muerte, morir, dejar de
vivir, morir “para siempre” (como dice ElCanijo), el concepto de “eternidad”, la posibilidad de que
mueran sus seres queridos, sus referentes, los que les damos seguridad e incluso, la posibilidad de que ellos
mismos pudieran morir. 
Son conceptos que obviamente les angustian ¡nos pasa a los adultos a
veces, cómo no va a ocurrirles a ellos!

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Caminando juntos, en la calle.. en sus preguntas.. en nuestras respuestas..

Otro de esos temas es el sexo pero ¿por qué?
Porque es difícil, es complicado, hablarles de
sexo a nuestros hijos, a niños que acaban de cumplir los seis, los siete o los
ocho años. Niños que nos empiezan a preguntar, que empiezan a tener dudas sobre
lo que les pasa, lo que sienten, lo que escuchan en el cole, en la tele, en
alguna película o incluso en algún libro o en una exposición.
Vivimos rodeados de imágenes “sexuales” pero
como adultos no nos hemos dado cuenta, quizás las hayamos normalizado tal vez
en exceso.
No tengo la solución ni la fórmula ¿lo que yo
hago? 
Trato de dar respuestas, no explicaciones porque no es lo mismo y lo que
sí sé es que los niños quieren respuestas, no explicaciones.
Trato de relativizarlo, de quitarle importancia,
de responder exactamente lo que me preguntan ni menos, ni sobre todo más…
La horquilla de su curiosidad es amplísima, desde la primera menstruación de alguna de sus compañeras de clase, a preguntas más concretas sobre enrollarse o … bueno, ya os podéis imaginar.
No me resulta cómodo hablar de sexo con ElMayor
pero tampoco trato de ocultarle nada y sobre todo, trato de estar atenta más a
los gestos que a las preguntas. Quizás abiertamente pregunta menos de lo que él mismo sé que deduce en el día a día a partir de mis reacciones o incluso mis respuestas inconscientes. 
Soy de
las que piensa que seguro que no siempre me escucha pero sí, siempre me ve.
Y también soy consciente de que si no encuentra respuestas en sus padres… las buscará en otras fuentes menos fiables y que seguro que me iba a gustar mucho menos la información que le pudieran ofrecer en eso seguro que estamos todos también de acuerdo.

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Todo es complicado pero… podemos hacer que fluya, como un juego…
Ya veis que no, no tengo trucos, ni en esto ni en nada, os lo confieso. 
Yo soy de las que va improvisando sobre la marcha, a veces acierto y otras seguro que fallo pero siempre es con buena intención… como suele pasarnos a las madres y padres.

6 thoughts on “#HayVidaDespuésDeLos6 ¿De Qué Hablamos Cuándo Hablamos de Sexo con los Peques?”

  1. Pues yo si soy de dar explicaciones jajajajaja me falta sacar un mapa de el cuerpo humano, y voy de lo pequeño a lo grande, vamos que me sale una clase de conocimiento de el medio en toda regla XD

  2. Creo que con niñas es más fácil explicarles el tema de la sexualidad, entendido en su vertiente más adulta. Al menos, yo no creo verme capacitada para responder a niños :p

  3. Me quedo con esa frase de "dar respuestas, no explicaciones", porque a veces los padres nos lanzamos a hablar, a explicar y la atención se dispersa por el camino. Coincido también en eso de que no siempre nos oyen pero siempre nos ven porque es fácil olvidar que el verdadero ejemplo lo ponemos en el día a día, no con nuestros "cuentos chinos".
    Como siempre, es un placer contar contigo por aquí. Muchas gracias!!!

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