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A una acérrima
defensora de la igualdad como soy yo, no le molesta ni lo más mínimo reconocer
sin embargo que los hombres y las mujeres somos distintos en esa igualdad. 

Ya
veis, acabo de reconocerlo y ni me he despeinado…Obviamente
debemos ser iguales ante la ley, en el terreno laboral, sexual o social y cualquiera que pretenda lo contrario tiene un problema que debería hacérselo mirar; pero
física y psicológicamente somos mundos aparte, somos distintos, en algunos
casos y en algunos momentos somos radicalmente distintos. 

Ni mejores ni peores, sencillamente distintos. Esto es así y
la tortilla es con cebolla y os lo voy a demostrar en mis propias carnes como
madre “amantísima” que soy como muy bien sabéis todas… ¡qué se que lo
sabéis!

Los niños y
las niñas al nacer sí son bastante parecidos
, la verdad, así a simple vista…

Físicamente
son calcados, salvo pequeños detalles en la zona genital como es de esperar,
además y obviamente sus necesidades primarias son las mismas: comer,
“descomer” y dormir todo lo que puedan.

Pero estos
pequeños y adorables seres van creciendo.
Poco a poco, día a día.. hasta que esos días pasan a ser años y en torno a los 8, 9, 10.. el cambio empieza a ser sorprendentemente evidente.

A ellas les
aparecen los botones mamarios quizás
incluso antes de que aparezca en su cerebro el botón que encienda el
conocimiento sobre lo que está a punto de llegar a su vida y a su cuerpo…
¡para quedarse muchos años!
A ellos no…

A ellas les
empieza a motivar más charlar en el recreo que jugar, como hacían hasta hace sólo un
curso o dos. A ellos no…
A ellas les
empieza a gustar hablar de si sus compañeros de clase son “monos”, su pelo, sus miradas y todo ese mundo en el que la estética se va abriendo paso a codazos. A ellos no…

A ellas les
interesa comunicarse, los móviles se inventaron para hablar sobre todo por
wathsapp con las amigas del cole a las que acaban de ver y a las que van a ver
en unas horas y hablar precisamente eso, durante horas, si no hay un adulto responsable que ponga un poco de sensatez y apague el móvil.
A ellos
infinítamente menos y el wathsapp lo usan para quedar o para informarse los
unos a los otros de que van a ponerse a jugar con el consola o el mismo móvil.

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Y en esas
estamos

Tal y como yo
lo veo, única y exclusivamente como madre de dos chicos, los niños son más sencillos, su
desarrollo físico va marcando su desarrollo psicológico.
Ojo, que no
digo que sean simples, digo sencillos que no es lo mismo.

Las niñas no
son así, están en una montaña rusa en lo que a psique se refiere y sus hormonas
les juegan malas pasadas, su cuerpo se desarrolla más rápido que el de ellos
pero es que su cabeza lo hace a la velocidad del Ferrari de Schumacher (que no el de
Alonso.. ya me entendéis..
).

Ellas tienen
cambios de humor, se desesperan, una discusión es un drama y una emoción puede
ser peor que el peor de los tsunamis. Las niñas en esta edad, creo que son
arrolladoras. A veces hasta ellas mismas se dan cuenta y entiendo que la montaña rusa se
recrudece un poco más.
Sí, sé que
ellos evolucionarán y esta tranquilidad de la que ahora disfrutamos, no es más que una calma chicha que nos
va a durar unos años pero mientras tanto y viendo como sufren las amigas que
tienen niñas bajo su techo… ¡dejadme que disfrutemos! (con sus más y sus
menos, que días tontos los tenemos todos..
)

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Y que nuestro sufrimiento sea tan
llevadero como hasta ahora, con problemas “planos” de soluciones sencillas, que
no provocan reacciones inexplicables ni porque surjan ni porque los
solucionemos, que es que a veces parece que lo único que podemos hacer es dejar
que nos coma el tigre…
Por curiosidad
vosotras ¿cómo definiríais la situación/relación/reacción de las niñas a partir
de los 8-9 años? ¿y las de los niños, en esa misma edad?

7 thoughts on “Igualdad. Cuando Empezamos a Ser Distintas Nosotras de Ellos. Los Niños y Las Niñas Que Empiezan a Dejar de Serlo.”

  1. Pues mi hija cumple 6 años en unos meses, y, aunque aún le queda, ya he observado cambios sociales: antes jugaban todos juntos, ahora ya prefiere a las niñas y ya comienzan a sentarse a hacer sus corrillos…y ya no le interesa jugar con niños. Esta, que es una maruja en todo su esplendor, me da que va a ser una prepúber adelantada… Pero vamos, las diferencias se rigen a estas edades por algo tan biológico como lo hormonal y contra eso poco podemos hacer

  2. Pues aludida me doy, ya que mi hija tiene casi 9 años y reconozco algunos cambios en ella. También tengo un niño de 6 y bueno, ni punto de comparación. Siempre lo he dicho y lo diré, los niños son nobles, las niñas pícaras. Esto es así, como lo que dices de la tortilla con cebolla..jajaja.
    Mi hija está empezando a tener algunas "salidas" no hormonales, pero ya de niña más mayor y yo me pregunto, ¿estaremos en una pre -pre- adolescencia? ¿ a qué edad empezará el pavo realmente? ¿¿seguro que es a los 15??.
    También reconozco que la niña los tiene cuadrados, y me gusta que así sea, una mujer con las ideas claras es lo mejor en esta sociedad, lo que pasa que ahora, con su edad, es un tira y afloja con nosotros, un pulso constante.
    En cambio el niño no, como decía es un ser noble, tiene sus cosas, obvio, pero son como el día y la noche.
    ¿Por qué son distintos? buena pregunta, si encuentras la respuesta, me lo vas comentando ok? jajaja
    Buen finde!!

    1. Por lo que dices Lydia, son mundos distintos.
      Es curioso, la misma educación a ambos, las mismas costumbres, la misma familia… y mundos distintos por completo, a parte de que obviamente, cada uno tenga su personalidad..
      Ni idea de por qué somos distintos pero me da que.. no hay una respuesta que ayude mucho.. jejejejeje
      Buen finde!!

  3. Estoy de acuerdo,nosotras "sufrimos" una infancia más activa y las que tienen niñas sufren una adolescencia mucho mas larga….y hablando de tigres..madre mía,lo que le espera a la pobre qu tiene cinco rubias,veinte años de adolescencia!

    1. Jajajaja… sí, sé por donde vas… me da que "le come el tigre" como mínimo cinco veces… y tú aún tienes una, menos mal que las "dos colillas" te echarán una mano cuando llegue la montaña-rusa-hormonal…
      ¡¡madreeee!!

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