Después de llevar varios días pensándolo, me vais a perdonar la falta
de modestia pero me he dado cuenta de que yo sí soy una super mujer y tu también lo eres.

Que no es que me haya subido a mi ego y tenga ahora peligro de estamparme en la caída, vamos que no es que me vea así a mí sola, es que veo a muchas mujeres de mi entorno que lo son. Son grandes o sea que son super mujeres.

¿Y cómo es que he llegado a conclusión semejante? Ya os digo, ha sido varios días dándole vueltas al tema que cuando a mí me da por un asunto, le doy vueltas hasta el mareo.

Y como además de super mujer también soy de naturaleza generosa os voy a contar cómo he llegado a esta conclusión tan rotunda porque estoy completamente segura de que muchas de las que estéis leyendo esto os vais a sentir reflejadas.

Porque si yo soy una super mujer tu también lo eres, no hay lugar a duda.

Os sitúo. Ya no voy a cumplir los 40, ya están cumplidos y quizás esto me hace tomar perspectiva y ver las cosas «dando un paso atrás».

Supongo que la edad o mi naturaleza, me hace reflexionar y precisamente así, reflexionando me
he dado cuenta de eso que os comentaba, que sí, que por supuesto, que sí soy
una super mujer.

Vivo en una sociedad que me mide y me pesa como si fuera una res. A mí y al resto de las mujeres. 

Tengo la obligación de tener unas medidas standard y un peso dentro de unos márgenes, porque sino estoy fuera de lo que se considera bello y mi máxima obsesión como mujer debe ser encontrar la belleza, únicamente la belleza, la física ¡obviamente! Y claro, yo me niego.

No me interesa pensar única y exclusivamente en centímetros ni en gramos. No quiero que mi energía se la coma mi naturaleza. Soy así y como
soy tengo que ser. 

Puedo tratar de llevar una vida sana pero por mí y por los que me quieren, no porque nada ni nadie me obligue a ello desde las páginas de revistas o los programas de televisión o las estanterías de las tiendas de ropa. Es evidente que al salirme de esa norma, al asumirlo y al respetarme, soy una supermujer y tu también, no soy la única.

Vivo en una sociedad en la que parece que las mujeres nos difuminamos cuando nos convertimos en madres.

Ya nos preocupan solo las cosas relacionadas y relativas a la maternidad, a nuestra prole.

Pasamos a un segundo plano y solo nos hacen
feliz los besos de nuestros vástagos cuando cocinamos para ellos, arreglamos sus pantalones, subimos el bajo de sus vestidos o les planchamos el chandal (algo que no haré jamás, por otra parte).

Ya no tenemos tiempo para nosotras (eso puede que sea verdad) y tampoco lo buscamos porque no lo necesitamos. Y ahí es donde yo no estoy de acuerdo.

Me niego a pensar sólo en ellos y nada más que en ellos hasta el punto en el que me dé cargo de conciencia pensar en mí. No tiene ningún sentido, sería entre otras cosas, echar por tierra toda la educación que me han dado mis padres y eso ¿no es algo absurdo y ridículo?

Busco tiempo para mi pareja, para mis hijos, para mis amigos, para mis aficiones y para mí. Y a veces hasta lo encuentro y todo, así que sí, yo soy una super mujer y tu también.

Vivo en una sociedad que entiende que lo de conciliar vida laboral y familiar recae sólo en
mí, en la madre, en la mujer difuminada.

Por razones laborales, por el famoso «techo de
cristal»
que lo hay, por supuesto que lo hay, por las diferencias
salariales sangrantes, por unas cosas y otras, es así.  Básicamente es así.

Y aunque no me quede otra que asumirlo y apencar, no me quejo, son mis circunstancias y las de mi familia pero aún así, busco vías de escape, encuentro ayuda y colaboración y tengo un trabajo que aunque no sea el soporte fundamental de mi economía sí me permite formar parte de la vida de mis hijos.

Todo eso con los días de veinticuatro horas, como todo el mundo lo cual no deja de ser una prueba más de que sí, claro soy una super mujer y no, no soy la única. O hago números para llegar a fin de mes, para organizarme, para reinventarme, para no sentir que toda mi preparación académica se queda guardada en el baúl de los recuerdos.

Y los hago y me salen, está claro que sí, soy una super mujer y no soy la única.

Y ya veis que
no, no soy un especimen único, si habéis llegado hasta aquí sois muchas las que
habréis asentido en cada párrafo porque vosotras también sois unas super mujeres, ahora sólo hay que empezar a reivindicarnos más, a querernos más y a mimarnos más.

Pero no como dicen que tenemos que querernos o mimarnos, sino como a cada una le haga más feliz que cuando una es una super mujer esas cosas las tenemos claras, por mucho que se empeñen algunos en confundirnos.  Ya no, ya va a ser que no.

2 comentarios sobre “Yo sí soy una super mujer y tú también lo eres, seguro”

  1. Totalmente de acuerdo en todo, en especial en eso sobre que el ser madre no te anula como persona, te enriquece, pero no puede ser que todo lo que hagas a partir de ese momento sea única y exclusivamente por tus hijos. Necesitamos nuestro espacio personal, con la pareja, amigos…

    1. ¡Exacto! No es que seamos ni mejores ni peores, es que somos personas que sí que tenemos muchas facetas y que a veces se superponen unas a otras, pero que necesitamos un momento para todo, para sentirnos a nosotras mismas. No es que me esté poniendo mística… jejejeje… es más una reivindicación, creo yo.

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