Sin ánimo de polemizar que estas cosas son muy cansadas pero resulta que precisamente eso, me da pie a una reflexión sobre las verdades y mentiras de la crianza.

Y no tanto la realidad en la blogosfera que eso ya es de lo más personal e intransferible y cada blog como cada autora, es un mundo, directamente.

No, la realidad de la crianza, el día a día, la rutina, las verdades y mentiras de la crianza o las que nos contamos a nosotras mismas.

Debo reconocer que la idea ni siquiera se me ocurrió a mí, me vino dada y lo reconozco porque eso del plagio también es una mala costumbre por estos lares. Así que me pongo y os cuento como empezó la cosa.

Hace unos días, unas semanas más bien, Patricia con su gracia habitual decía algo así como que parecía que se había puesto de moda contar sooooolo lo bueno y naaaada más que lo bueno de la crianza de nuestros hijos.

Yo le decía con mi resignación también habitual que es verdad, que tenía más razón que una santa que es la que ella suele tener casi siempre pero que qué se le va a hacer, que tiene que haber de todo y que cada una en su casa o sea en su blog, pues cuenta su realidad con el porcentaje de fantasía que mejor le parece.

Días después fue Rebeca la que se desesperaba por vivir en una discusión continua con el lado oscuro de la fuerza en forma de hija y éramos mamás y papás los que apoyábamos su versión y alabábamos su paciencia infinita frente a unos calcetines objeto del último gran enfrentamiento materno-infantil.

Que en su caso fueron unos calcetines y que en el caso del resto han podido ser objetos o situaciones igual de peregrinas que luego puede que de peregrinas no tengan ni el nombre.

Después del desahogo, como siempre, siempre, siempre apareció Marisa que creo que venía a animarnos diciendo que a los 19 ya no hay discusiones pero lo mismo lo que quería decir es que a esa edad se pasa directamente a las manos, no me quedó claro del todo.

Yo por si acaso voy a inscribirme el curso que viene a clases de fullcontact que el mayor acaba de cumplir los 11 y lo de la convivencia pacífica hay días que es una utopía irrealizable.

A ver yo ya os aviso, no es sinceridad esto que viene ahora es desahogo, puro y duro.

No hermosas, no es fácil.  No os descubro nada, lo sé. Algunas lo reconoceréis en público y otras no, de verdad que en eso no me meto, es cosa vuestra pero esto de la crianza no es fácil.

¡Qué coño va a ser fácil criar a la prole!

Si fuera fácil el resto de animales del planeta conviviría con sus crías más allá del primer año de vida y no, no lo hace ninguno. 

¿Por qué no lo hacen?  Pues porque se conocen, los instintos son “salvajes” y los adultos saben que la tontuna que les entra a las crías cuando van creciendo es inversamente proporcional a la paciencia de un león o una leona, por poner sólo un ejemplo de lo más gráfico.  

Que sí que cada momento tiene su complicación y obviamente sus muchísimas cosas buenas, es evidente. Y cuando estás pues te parece que ese es el momento más complicado de los que llevas vividos, es lógico.

Cuando te cruzas con padres y madres de niños y niñas mayores que los tuyos, te suelen animar a quitarle hierro a los problemas que te traes entre manos y te ponen en preaviso sobre lo que va a pasar en unos años.

Sin ir más lejos ayer mismo Teresa en elpatio nos decía eso del «pisito de soltero» que nos atacó de los nervios un poco a algunas. Obviamente no puedo predecir el futuro pero confieso que les creo sólo en parte, menos a Teresa claro.

Igual que hay blogs en los que sólo se encuentran experiencias positivas, muy “flower power”, hay conocidos que sólo te cuentan sin sabores y amarguras y en esto de la crianza no iban a ser una excepción.

Así que mejor filtrar un poco, creerse lo que nos parezca  más sensato de lo bueno y de lo menos bueno y tirar con lo nuestro que a fin de cuentas es lo que de verdad nos preocupa.

A ver, yo lo que creo es que todo se está adelantando mucho, no sé si por los estímulos o por la alimentación y conste que estoy hablando en serio aunque no lo parezca.

Se sabe por ejemplo que gracias a la mejor alimentación (en general y sobre todo antes de la crisis económica) las niñas tienen su primera menstruación a una edad anterior a la que la tuvieron sus madres (en general, insisto) es una cuestión de supervivencia de la especie, pura biología.

Con los niños me parece que pasa más o menos parecido, cuando el crecimiento se nota, cuando pegan el estirón, cuando llegan los terribles once añazos, cuando es imprescindible ya la ducha diaria porque el sudor de niño ha dado paso al olorcillo de haberse descargado un camión en Mercamadrid, cuando llegan todos esos cambios físicos, resulta que a
la vez desembarcan los cambios en su cabeza y eso es harina de otro costal.

Todo se discute, se negocia, se cuestiona, se razona (desde su razón, ya me entendéis…) y encima tienen la necesidad de llevar siempre razón aunque no estén en lo cierto, es una especie de reafirmación continua fundamentalmente con aquella persona con la que pasen más tiempo al día, en el 80% con nosotras, sus madres, sus santas y pacientes madres.

Sinceramente: es agotador. En ocasiones es tremendamente difícil mantener el tipo, no perder los nervios, saber que el barco lo tienes que manejar tú que a fin de cuentas eres la parte adulta de la relación madre-hijo.

Son momentos que se indigestan, que se atragantan y que se repiten demasiado, la verdad.

Son momentos que demuestran que los niños están creciendo hasta el punto de ir poco a poco dejando de serlo, de ser niños.

Y eso, no nos engañemos, eso también nos duele eso y la discusión o casi más que la propia discusión y no sabemos o no queremos reconocérnoslo ¿dónde quedó nuestro bebé? nos preguntamos en esos momentos.

Con lo fácil que es la respuesta: «Ahí, justo delante de nuestros ojos» ¿verdad?

3 comentarios sobre “Verdades y mentiras al hablar de la crianza”

  1. Aayysss lo que me haces sufrir!.
    Te voy a confesar un secreto.
    He dejado de pelear con mis hijos porque he perdido todas las batallas, no me hacen caso, así en general.
    También es que soy de memoria frágil y solo me deja recordar cosas buenas.
    Ayer le decía a una amiga: si nos pegamos tu y yo no se lo cuento a nadie, si me dices que soy guapa lo difundo, que alguno hasta se lo cree

  2. Vengo de leer el post del acoso escolar de Malasmadres y ahora tú con esto. No, hoy voy a dejar de pensar en lo que pueda ser en un futuro y me centraré en disfrutar del ahora, que ya tengo bastante, jeje.
    Un beso

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