No podíamos dejar de pasar por el Oceanografic de Valencia después de haber recorrido el otro día con vosotros el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, entre uno y otro sólo hay un paseo de unos metros o casi un mundo de distancia por lo que cuentan y cómo lo hace cada uno.

Vimos el mar y el mundo a través de los ojos de la gente de Greenpeace cuando nos subieron a bordo del Artic Sunrise y ahora nos metemos en todos los mares cruzando las puertas del Oceanografic de Valencia.

Da igual por donde empieces la visita, siempre es interesante recorrer el mayor acuario de Europa. El segundo más grande es el de Lisboa y la verdad es que también es muy divertido pasear por sus instalaciones, pero eso mejor os lo cuento otro día, hoy nos quedamos en Valencia.

Aquí se representan en cada uno de sus edificios el ecosistema Mediterráneo, los humedales, los Mares Templados y Tropicales, los Océanos, el Ártico, el Antártico, las Islas (las principales islas del mundo con su flora y su fauna) y el Mar Rojo.  

No hace falta esforzarse, la verdad es que un sencillo paseo sirve de inmersión entre los pingüinos, las belugas, los peces sierra, las impresionantes medusas y por supuesto los reyes de cualquier
acuario: los tiburones.

Por cierto no, no tengo fotos de los tiburones porque me repatea el hígado ver lo poco que le importa a los visitantes lo de hacer fotos con flash a los animales marinos. ¡Qué más da que les dañemos las retinas por una foto con flash!

Así que ante la posibilidad de que la foto salga mal, directamente no, no hacemos fotos a los animales marinos, ni en este acuario ni en ningún otro, por principio. Y la verdad es que tampoco pasa nada.

Tengo el “corazón partío” con los delfinarios si os digo la verdad, por un lado no estoy convencida de sus bondades ni de la supuesta felicidad de los animales.

Por otro lado, la exhibición que hacen los cuidadores y los animales marinos, despierta la curiosidad de los más pequeños, les hace quedarse pegados a la butaca e incluso les anima a investigar por su cuenta.

No sé, ya veis lo liada que estoy en este sentido.

El delfinario también lo visitamos y disfrutamos muchísimo con la exhibición, la verdad. Hablamos de un delfinario que tiene 24 millones de
litros de agua (que se dice pronto pero así todos juntos, son una barbaridad) y tiene una profundidad de diez metros y medio, que tampoco está nada mal.

Resumiendo, una visita intensa, un recorrido impresionante, una experiencia divertida y también agotadora. Pasamos el día entero de una zona del planeta a otra, sin salir del Oceanografic de Valencia, una experiencia de esas que merece la pena repetir y si aún no habéis ido ¡no dudéis en aprovechar algún día de este mismo verano! Los peques lo disfrutarán ¡como niños!

Un comentario sobre “En el Oceanografic de Valencia”

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