Me he demorado unos días.
Con esta nueva organización del blog,
lo de agendar contenidos me lleva a acoplar algunas de las secciones mensuales
a las que estoy encantada de adherirme siempre.
Hoy toca unirse a la ola del “Hay Vida
Después de los 6” porque es cierto, haberla hayla pero sí… también es
cochinamente cierto que nadie dijo que fuera precisamente fácil esta vida de
niños que crecen y crecen y empiezan a plantearse asuntos y preferencias y tú
empiezas a plantearte a la vez lo poco que va quedando de esos niños en esos
cuerpecillos de pre-adolescentes que tienes delante.
Y precisamente de eso hablo hoy: de
preferencias, de cuerpo, de modas, de deseos, de agresiones o simplemente
adornos, de gustos efímeros o simbolismo a más largo plazo… de permitir o
prohibir.

Cada cosa a su tiempo y un tiempo para
cada cosa,
no, ya se que no es exactamente así pero podríamos adaptar esta
máxima filosófica al tema que nos ocupa hoy.
¿Cuándo es el momento de dejar a mi
hijo que se haga un tatuaje o se ponga un piercing? Porque voy a dar por hecho
que habrá algún momento… o lo mismo es mucho dar por hecho… jejejejeje… no, es
broma, esta no soy yo, esta es Marisa… jejejejeje
Sí, supongo que puede que llegue un
día en el que uno de los dos me venga con la idea de “Mamá, me quiero hacer un
tatuaje”
por ejemplo.
Si es así ya tengo mucho ganado: me
está informando
No me está pidiendo permiso, pero me está informando.
Si se lo hubiera hecho sin decírmelo
creo que me dolería infinitamente más y no porque hubiera hecho algo sin mi
consentimiento, sino porque no se ha sentido ni con ganas, ni con fuerzas, ni con
confianza como para decírmelo y eso es peor.
Partimos de ahí, me lo dice, así, en
esos términos.
¿Qué opciones tengo?
Tatuaje piercing permiso paternal
¡Ni de coña marinera!
Es una opción, puedo cerrarme en banda
y se termina la conversación y si él insiste porque mis hijos son de insistir
eso lo tengo asumido
, pues me enroco en mi negativa y si se pone muy plasta le
castigo y todo. Aquí quien tiene el poder, al menos de momento, somos los progenitores
de esta criatura descerebrada que se ha levantado con el pantalón de cuadros y
me ha dicho que se quiere hacer un tatuaje ¡dónde se habrá visto!
¡Anda, pues yo también!
Es otra opción. Si no puedes con
ellos, únete a ellos.
Vamos los dos, así controlo el sitio,
las medidas higiénicas, la pericia del tatuador, el catálogo de trabajos que
tiene y los precios que gasta por sus obras de arte en piel ajena. 
Con un poco
de suerte en la visita preliminar se le pasan las ganas de tatuarse o no… y hay que tirar para delante con el órdago.
permiso tatuaje piercing hijos
¿Y si lo hablamos un momento y me
cuentas?
Creo que esta sería mi opción.
Lo hablamos y me cuentas, así lo
plantearía para que él se sentara y tratara de reflexionar en voz alta.
Siguiendo el procedimiento socrático (sí, a veces una se pone sesuda incluso
para estas cosas
) intentaría limitarme a hacer preguntas no directamente
sobre nada en concreto pero sí accidentalmente sobre todo lo que conlleva el
tatuaje. Algo sutil y que me permita sacarle información. 
Parto de la base de
no considerar tontos a ninguno de mis hijos y estoy segura de que los vuestros
tampoco lo son, así que no se trata tanto de un tercer grado como de conducir la
conversación a donde nos interesa a nosotras: ¿es este el momento en el que nos
parece adecuado que se haga un tatuaje?
Porque esta es la madre del cordero, al menos para mí: el momento.

Sinceramente los 11 años del mayor no
me preocupan en ese sentido, me preocupan en otros muchos sentidos pero son
otros asuntos
, y quizás los 12 o los 13 tampoco le lleven a ese deseo de
hacerse un tatuaje o ponerse un piercing. Acercándonos a los 15-16 y
dependiendo del sitio y las dimensiones del tatuaje pues la cosa sí empezara a
preocuparme algo más y empezaríamos las negociaciones, así que dentro de cuatro años si no sabéis de mí durante
algún tiempo lo mismo es porque sigo negociando con mi hijo sentados en torno a
la mesa de la cocina hasta que el cuerpo aguante o se me acabe el café.

6 thoughts on “Hay Vida Después de los Seis: “Mira Mi Brazo Tatuado..””

  1. negociaciones…. me ha encantado. Alrededor de la mesa de la cocina mientras me dure el café.

    Pues ya es bueno que te informen.. la mía directamente me lo pidió asi a bocajarro….. incluyéndome claro… Nos hacemos un tattoo juntas????

    en fin a ver como acaba el tema

  2. Yo creo que el tema de tatus y pierceing no irá con nosotras. O le metemos una inyección de valentía o todo lo que sea sentir el mínimo dolor queda descartado pero… hay otras tantas cosas por las que temer.
    Bss guapa.

    1. Merak:
      Pues creo que, para empezar, es fundamental eso que apuntas de que si te informa ya tienes que darte por contenta porque es señal de que, más allá de que vaya a actuar sin tu consentimiento, al menos considera importante compartir algo tan importante contigo. Y no solo porque tenga confianza, sino porque ha reflexionado y ha llegado al convencimiento de que hacerse un tatuaje/piercing no es una decisión que se toma a la ligera.
      Por lo demás, muy de acuerdo: negociación, negociación y más negociación… Así que, si tal, te mando a las mías, que tú vas por delante y ya tendrás experiencia cuando a mí me toque. o no? porque las niñas son muy adelantadas… ay, calla, calla, mejor no pensarlo, que me entra el canguelo!
      Muchos besos

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