Cine: Juventud, Pasión, Trabajo y Emoción en los Goya 2016

Ni películas de estreno ni títulos
para ver en casa aunque no por eso hoy deje yo de hablar de cine en el blog…
Ni de vestidos, ni de sombreros, ni bromas fáciles, ni de pleitesías, ni de muletas, de tos esto tampoco voy a hablar aunque sí trate en este post de la pasada ceremonia de los Goya, ya os he dicho que
yo he venido a hablar de cine, en serio.
Cine de verdad y sí, cine español o
mejor dicho, hecho por gente que vive en mi país, que cuentan las historias que
me pillan más cerca y que lo hacen mayoritariamente en mi idioma aunque no
exclusivamente, no sé si me explico pero os prometo que lo intento.
Es que el sábado pasado en mi casa no se
vieron tertulias políticas ni discusiones bizantinas en las que importa más
quien la levanta más, la voz digo.
No, el sábado pasado en mi casa vimos
la 30ª Ceremonia de entrega de los premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España,
los premios Goya.


¿Tu sabes quién era Goya?

Claro, papá, el pintor..

Bueno, al menos en casa sabemos de qué
estamos hablando y ElMayor tiene claro que en este país los premios en el mundo del cine se hacen con la cabeza de uno de nuestros mejores pintores, la razón de por qué… pues
esa la desconoce y yo también la verdad pero supongo que no es importante sino
más bien coyuntural como casi todo cuando hablamos de cine y le ponemos el topónimo
“español” justo detrás.
Y empieza la gala.
Y empieza la emoción
de ver a un chaval dando las gracias a un director por “darle la vida”
No a su
madre, no a su familia, sino a una persona que ha llegado, le ha dado un papel protagonista
en una película y “le ha dado la vida”.
Si tenéis adolescentes o
pre-adolescentes en casa y lo visteis muchos os quedaríais con el nudo en la
garganta y otros como yo empezasteis a sorber moquillo y a limpiaros las
lágrimas con la manga de la camiseta, así quedó la pobre…
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La adolescencia es un campo de minas y
hay niños y niñas que a veces y sin querer pisan algunas. Algunos pierden la
vida, otros se pierden ellos mismos y hay quien tiene suerte y encuentra algo o a
alguien que realmente le devuelve la vida como decía en directo ante varios millones de personas Miguel Herrán
No todos tienen la misma suerte, es
verdad, pero mucho necesitan ese pistoletazo para de pronto “despertar” y salir
de una peligrosa burbuja que se llama inmadurez y que te condena a no ser feliz
nunca.
Después de Miguel, de 19 años cuando
recogió su Goya, de 16 años cuando rodaba su primera película y encima como protagonista, después de él salían
Pablo Alborán y Lucas Vidal. 
Pablo es también de Málaga como Miguel y es de
sobra conocido que a partir de los 14 años se dedicaba a subir sus canciones a
la red desde donde saltó a la industria discográfica gracias a su talento y
sobre todo a su trabajo.
Lucas Vidal se llevó los dos Goyas a los que estaba
nominado, talento no le falta en el mundo de la música y trabajo tampoco, tiene 31 años y es uno de los compositores habituales de la meca del cine y eso que
hace sólo diez años tuvo que parar de golpe por culpa del cáncer. Un cáncer al que venció y que no le impidió seguir con su pasión, con su carrera, con su vida.
Sí a mí también me hubiera gustado
haber escuchado el tema de Pablo y Lucas en directo en la ceremonia aunque sea
una fan declarada de Serrat, pero esa es otra historia, seguimos con muchas
asignaturas pendientes en lo que a promocionar nuestro producto se refiere y
seguimos con dejes del pasado en lugar de aprender a mirar a este presente que
nos señalan gente como Miguel, como Pablo o como Lucas.
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ElMayor no vió la gala entera, se
durmió hacia la mitad más o menos (como la mitad de los españoles que la estábamos viendo, más o menos..) pero sí les vio a
ellos, a los tres y escuchó a Miguel dando las gracias a Daniel y a Lucas
animando a los jóvenes a que luchen por sus sueños y yo espero de corazón que se
le quedara algo de esas pasión que ambos impregnaron a sus palabras, de esa emoción, de esas lágrimas de alegría incontenible.
Cruzo los
dedos para que la adolescencia no le ciegue mientras hago lo que puedo por encenderle luces a su paso…

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