Adolescencia, madurez y responsabilidad: trío de ases en la crianza de nuestros hijos

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Las primeras responsabilidades, esos
primeros recados, esa independencia que van demandando cada vez más y por el otro
lado, asumir que están haciéndose mayores y que es necesario que poco a poco
empiecen a dar esos pasos y dejemos de llevarlos sobre nuestros hombros.
¿Cómo afrontarlos? ¡Ni idea! Pero es
cierto que sí, hay que ir dándoles poco a poco independencia y responsabilidades, y todo ello a pesar de las tremendas
dificultades con las que nos encontramos las madres y los padres.

Hoy vuelvo a unirme a las reflexiones que un grupo de madres blogueras nos hacemos cada mes, cada una desde su experiencia, su punto de vista y su blog compartimos la realidad de que sí, “Hay Vida Después de los Seis” y toda ayuda para afrontarla con una sonrisa es siempre bien recibida.

Es complicado ir dándoles
responsabilidades cuando por poner sólo un dato, la mitad de los padres no
tiene tiempo para divertirse con sus hijos
según un estudio sociológico en el
que Javier Urra y la plataforma “Gestionando hijos” asistieron como asesores.

A más de la mitad de los niños
entrevistados en ese estudio les gustaría poder pasar más tiempo con sus
padres
, participar más con ellos de su ocio habitual y sin embargo unos y otros
no pueden hacerlo.
convivencia conciliación compartir

De niña a mujer

Ya sé que lo decía la canción pero
realmente no es fácil entender el paso, el viaje que dan nuestros hijos de la
niñez a la adolescencia.
No digo que cuando nos tocó a nosotros fuese más
sencillo, sólo digo que ahora como madres y padres nos toca tratar de entenderlo desde este lado.
Se empieza a cuestionar el modelo
paterno y los amigos empiezan a ser claves
para que esa evolución llegue a buen
puerto. La autoridad la va a encontrar entre sus iguales y el tema de
responsabilidades va directamente relacionado con esa relación entre iguales.

La influencia del grupo de amigos y
amigas es vital para lo malo sí, pero también para lo bueno.
Porque no estamos tratando ya con un
niño aunque nos cueste entenderlo como padres, pero tampoco estamos tratando
con adulto aunque sea a ellos a los que más les cueste entender eso.

La parte de su cerebro que se encarga
de los impulsos y las emociones está a mil por hora por culpa de las hormonas
que les hacen tener comportamientos impulsivos, mayor emotividad y la necesidad
del aquí y el ahora, la prisa por todo, sobre todo aquello que les resulta
placentero.
madurez autoridad paternal

Teoría y práctica

Es que entre ambas a veces hay un
abismo y esta es una de esas veces.
Sólo les daremos responsabilidades
cuando puedan asumirlas, cuando sean maduros, cuando estén preparados.
Responsabilidades acorde a su edad y a su madurez. Esa es la teoría.
Después llega la inexistente
conciliación y lo manda todo al garete. Hay que dejarles la llave de casa para que
entren en su domicilio cuando vuelven del colegio y no hay nadie allí. Hay que
organizar la nevera para que puedan hacerse la merienda y hay que confiar en que se
van a poner a hacer deberes hasta que llegue el padre o la madre y pueda
ayudarles si lo necesitan.
Los niños necesitan hablar con sus padres y con sus madres, de las cosas que piensan, que sienten y que les pasan.
Y lo necesitan porque les es vital sentir que existe un vínculo con ellos pero ¿cuándo pueden hablar con ellos de lo que les preocupa, de lo que les inquieta, de lo que les resulta curioso si ellos no están en casa?
Es duro leer que muchos se relacionan
con sus hijos a través del whatsapp porque no les quedan muchas más vías para conseguirlo.
No existe la conciliación ¿cómo plantearse la necesidad de que sean maduros
para asumir determinadas responsabilidades?

¿Pensamos en ellos cuando hablamos de
la conciliación familiar y laboral?¿Pensamos en los niños?

Complicado, muy complicado encontrar
el punto medio para hacerles responsables de algunos aspectos de sus propias
vidas. Complicado frenar y distinguir cuando les ayudamos, cuando les enseñamos
y cuando les sobreprotegemos.
Preparando este post me acordé de esta
charla, son sólo 14 minutos más o menos que merece la pena invertir en conocer esta reflexión de Julie Lythcott. Con algunos aspectos no estoy del todo
de acuerdo quizás porque no vivo en Estados Unidos y el problema, el tremendo
problema, de la educación superior aún no ha llegado a mi país pero con otras
reflexiones estoy tremendamente de acuerdo.
Echadle un vistazo y ya me contaréis
si también coincidís en que las tareas domésticas y el amor pueden ser dos de
nuestros grandes aliados en la educación de nuestros hijos, en su crianza y en su felicidad.

3 opiniones en “Adolescencia, madurez y responsabilidad: trío de ases en la crianza de nuestros hijos”

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