Tecnología y niñas, la desigualdad no entiende de edades

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Es preocupante que las niñas no
quieran ser científicas y además creo que en el fondo sí quieren pero es muy
complicado para ellas salirse de la norma en plena adolescencia.

Sobre ello hablamos y escuchamos hace
sólo unos días en las oficinas de Microsoft Ibérica. Directivas de la empresa,
periodistas de distintos medios de comunicación generalistas y especializados, responsables de instituciones
públicas y blogueras.
Todos preocupados por lo mismo ¿por qué las niñas se
apartan de la tecnología? O mejor dicho ¿quién y porqué las aparta de la
tecnología?

Una invitación de esas que no se
pueden rechazar: “¡Vente Pilar! Vamos a hablar de por qué las niñas se descuelgan de las
carreras de ciencias.”
Vamos a hablar, decirle eso a alguien
como yo es como tocar la flauta entre los roedores de Hamelin.
Y eso hicimos, hablar y plantear
realidades y propuestas. Y escuchar y aprender mucho de las coincidencias, de
esas ideas que crees que has tenido solo tú con lo cual no les das demasiada
importancia pero que cuando ves que hay coincidencia te reafirmas en tu primera
impresión.

#MakeWhatsNext

Este es el slogan que planteaba
Microsoft en el Día de las Niñas y la Tecnología, el pasado 27 de abril y bajo ese slogan fueron distintas las acciones que se llevaron a cabo en sus oficinas.
En una de ellas se reunieron a más de
200 niñas de distintos centros educativos para acercarlas a la tecnología, para
escuchar sus ideas de futuro y sus propuestas de cambio. Para mostrarlas lo que
la tecnología y su creatividad pueden hacer por todos nosotros en un futuro más
cercano de lo que queremos ver.
En otra de las acciones nos convocaron
a nosotras, periodistas, blogueras, directivas de la empresa y responsables del
Instituto de la Mujer y el Instituto de la Juventud, para que analizáramos y
sobre todo, planteáramos posibles actuaciones para evitar ese divorcio entre
niñas y tecnología cuando ellas llegan a los 15 años.


Una de las coincidencias de las que os
hablaba antes la tuve con una periodista con la que compartía mesa: nos
faltaban niños en la acción anterior.

Normalizar la diferencia

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Según Pilar López, presidenta de
Microsoft Ibérica, son pocos los sectores en los que se empleen a tan pocas
mujeres como ocurre con aquellos relacionados con la tecnología pero es que no
encuentran profesionales, no hay “caladeros” donde encontrar personal femenino.

Hay un escaso 18% de mujeres
profesionales en tecnología, es algo preocupante y sobre lo que hay que
trabajar desde todos los ámbitos.

El punto de inflexión parece que está
en la adolescencia, a los 11 años las niñas y los niños tienen un interés por
las ciencias y la tecnología muy parecido
, prácticamente el mismo. Sin embargo
llegan los 15 años y sólo un 8% de las niñas siguen manteniendo ese interés,
siguen queriendo cursar estudios relacionados con la ciencia y la tecnología.
La adolescencia llega con toda su
fuerza y las niñas parece que vuelven a “querer ser princesas” como les pasaba a las niñas de generaciones anteriores. Dejan de soñar con ser investigadoras, científicas o programadoras. 
Vuelven los prejuicios, las
críticas más o menos veladas y la presión del grupo. Aparecen los juicios de
valor, se vuelve a relacionar a la niña que estudia con la “empollona”, la
aburrida, la “rarita”, la que prefiere leer un libro antes de salir a pasear con
el grupo y es muy complicado salir de la norma.
Es imprescindible normalizar la
diferencia.
Por eso echamos de menos eventos en los que niñas y niños vean a
mujeres científicas, escuchen a mujeres que trabajan en la tecnología, aprendan
de mujeres que investigan y estudian y analizan y descubren. Ellos también,
para que no se planteen criticar a sus compañeras, para que vean normal lo que
debe ser normal.

Somos tan increíbles como
los hombres

Y es verdad, lo son, lo somos y es
bueno, es sano que puedan verlo y sentirlo, ellas y ellos.
Para eso hay revistas dedicadas a la
ciencia como Principia Magacine que tiene una publicación dedicada directamente
a los más pequeños, donde pueden ver a mujeres que sirven de ejemplo. Mujeres
como ellas… cuando crezcan.
Para eso hay libros como “Las chicas
son guerreras” de Irene Cívico y Sergio Parra
, en el que han recogido las vidas
de 26 mujeres a lo largo de la historia. Mujeres científicas como Hipatia de
Alejandría, mujeres matemáticas como Ada Lovelace (Ada Byron), mujeres
investigadoras como Marie Curie, mujeres inventoras como Ángela Ruiz Robles o
Hedy Lamarr y tantas otras mujeres valientes que decidieron su camino más allá
de los convencionalismos y las presiones.
Decidieron que ellas iban a ser las
heroínas de sus propias vidas, no iban a esperar a ningún “príncipe azul” que
decidiera por ellas y por eso todos tenemos mucho que agradecerles a todas y a
cada una de ellas.

Como padres, como madres podemos y
debemos acompañar, apoyar y mostrar que pueden hacer lo que quieran hacer, que
depende sólo de su esfuerzo, de sus ganas y de su valor.

Tenemos entre manos una generación
nueva, que se está preparando educativamente para trabajos que realmente aún no
conocemos. Tenemos entre manos una generación a la que algunos llaman “nativos
digitales”
y de nosotros depende que no sean realmente “náufragos digitales”.
Tenemos entre manos una generación que estudia para trabajar y tiene que
aprender que cuando esté trabajando no podrá dejar de estudiar.
Todos estamos aprendiendo y ellas
pueden hacerlo en el área que más les apetezca, ellas pueden ser lo que quieran
ser sin que nada ni nadie tenga ningún derecho a doblar su voluntad.

Ellas serán mañana lo que nosotras les
mostremos hoy que pueden llegar a ser ¿os sumáis a este reto?

7 opiniones en “Tecnología y niñas, la desigualdad no entiende de edades”

    1. No lo sé pero por crees sinceramente que extrapolando esa razón ¿ese es el motivo por el que había menos enfermeros en los años 60 o 70 que ahora?¿se les está despertando con el paso de la evolución?
      Creo que más allá de condicionamientos puramente animales, la socialización en una sociedad como la nuestra juega en contra de muchas niñas quizás por sus circunstancias, también influyen claro.

  1. Me ha llamado mucho la atención el post! Como mis hijos son aún pequeños mo me había parado a plantearme estas cuestiones o reflexionar sobre este tema.
    Tenemos trabajo por hacer si queremos ir acabando con estas diferencias.
    Un saludo

  2. Yo como tú, también pienso que no es justo, pero bueno, también hay que tener en cuenta que todas las buenas intenciones se pueden quedar en nada, si desde pequeñas las estamos encaminando (queriendo o sin querer) a caminos muy condicionados por el género, que como se sabe, no es más que un constructo marcado por la cultura. Así, entre los cambios de la adolescencia, diversas presiones (comentarios, etc.) y que no somos muy conscientes de los modelos que se les ofrecen, pues… ¡Claro! Yo me sumo al reto, ¡como no! tengo una hija, y no me gustaría que dejara de perseguir sus sueños por el hecho de haber nacido mujer.

    1. Claro, a veces los condicionamientos no los vemos como adultos porque son sutiles y porque los llevamos viviendo desde que nosotras éramos niñas también pero hay que ir superándolos aunque nos cueste y como bien dices desde que son niñas para que lleven herramientas potentes a esa adolescencia que las lleva a dudar de sí mismas por encima de todas las cosas.
      Yo tengo hijos y también quiero que vean a sus compañeras como iguales..

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