0 0
Read Time:4 Minute, 29 Second

Venecia es una ciudad de cuento y a las ciudades de cuento hay que ir con niños, así que eso hicimos.

Una escapada de cinco días, lo justo para caminar,  navegar, comer deliciosas pizzas y sorprendernos con las joyas que esconde la Serenissima sólo con doblar una esquina, cualquier esquina, da igual… ¡es tremendo!

Llegar a Venecia desde el aeropuerto Marco Polo ya es una sorpresa para los niños.
No hay metro ni autobús, hay que coger un barco para llegar al Gran Canal, esto es empezar bien un viaje como este a una ciudad que no es como ninguna otra.
Puedes elegir lo que sería algo así como el autobús de línea o decantarte por un taxi/lancha, eso como prefieras o como te recomiende tu economía que en Venecia es la que manda, la cartera.
Nosotros nos decantamos por el Alilaguna, el que viene a ser el autobús por el agua, no tardan demasiado, no tiene demasiadas paradas y el tiempo de espera entre uno y otro tampoco es para echarse a temblar.

Llegar al Gran Canal era nuestro destino y de ahí, con la maleta de la mano, recorrer la distancia hasta llegar al apartamento en el que nos hemos alojado este viaje que estaba prácticamente detrás del Puente de Rialto.

Con niños ya os he comentado más veces que a nosotros nos resulta más cómodo alojarnos en apartamentos.

Disponer de cocina si nos apetece y de espacio para movernos o descansar un poco a media tarde, para nosotros es una necesidad al viajar con niños.

De hecho, en este viaje la cocina la hemos pisado poco aunque sí hemos comido un par de veces en el apartamento del que por cierto, os hablo con más detalle en este enlace porque merece la pena que conozcáis un
poco mejor a Camilla, la dueña, sobre todo si estáis pensando pasar unos días en Venecia ¡muy recomendable visitar su casa!

La ciudad del agua

Dice el tópico que Venecia huele mal, está llena de gatos y de ratas. Nosotros no podemos confirmar ese tópico ¡y yo que me alegro!

Las veces que hemos visitado Venecia nunca nos ha olido mal, es verdad que hay canales más pequeños que quizás huelan un poco más fuerte a salitre pero eso no se puede considerar que sea oler mal.

Gatos no hemos visto muchos, más bien pocos y ratas, ninguna aunque las ratas nadan como condenadas así que no sería extraño que las haya. Yo no tengo ninguna intención de encontrarlas, la verdad.

Lo que es innegable es que la ciudad del agua es perfecta para caminarla, para pasearla y eso que también dicen que si no te has perdido en Venecia es que no has estado en Venecia y eso sí, eso es cierto.

Como cierto es que cuando te pierdes también te encuentras enseguida porque el centro de la ciudad es bastante pequeño y tiene miles de indicaciones hacia la Plaza de San Marcos o el Puente de Rialto, así que el
momento de perderse no es especialmente preocupante y perderse en Venecia, es simplemente un regalo.

Cada esquina te sorprende con un “campo” (que no plaza, que en Venecia solo hay una, la Plaza de San Marcos, el resto se llama “campos”) rodeado de palacetes, con casas elegantes y una especie de melancolía que se pega a sus fachadas y la hace encantadora.

A nosotros además nos regaló un par de momento de lluvia, alguno de diluvio más bien, y la belleza de la ciudad cambia pero no se apaga ni un minuto.

Un bosque sumergido

Todos los guías (de los que te hablaré en el próximo post sobre la ciudad con más profusión) te dirán que si a Venecia se le diera la vuelta, si pusiéramos la ciudad patas arriba, debajo de las calles, en sus cimientos, veríamos algo muy parecido a un bosque. Y tienen razón.

Venecia está construida sobre un archipiélago de pequeñas islas, en total son unas 120 islas más o menos y las islas se unen entre sí por los innumerables puentes que recorren Venecia.

El centro histórico, por el que se mueven más de 30 millones de turistas cada año, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y es uno de los entornos más bellos y más diferentes que puedes encontrar en el mundo.

¿Te has fijado en la cifra? 30 millones de turistas cada año recorremos un entorno relativamente pequeño en el
que tristemente, cada vez viven menos venecianos.

La población se va ante la complejidad de convivir con 30 millones de visitantes anuales y eso es un problema para una ciudad que no quiere convertirse en un envoltorio bello pero vacío, sin vida.

 

Además de otro enorme problema: Venecia se hunde y los 30 millones de turistas anuales son también parte del
problema aunque no son los únicos culpables, el calentamiento del planeta es otro de los culpables de la amenaza que sufre la ciudad.

Nos queda hablar de muchas cosas de Venecia, de parte de su historia, de sus aspectos más típicos, de algunas de
sus anécdotas, de esos sitios donde se puede comer sin que te dejes el presupuesto del mes y de esos rincones que a veces te sorprenden y se quedan ya para siempre grabados en tu memoria pero… casi que lo dejamos mejor para un próximo post ¿te parece?

la costra láctea Previous post Tener un hijo ¿es lo mismo un derecho que un deseo?
las campanas del viejo tokio Next post Cuatro próximos estrenos de cine

Average Rating

5 Star
0%
4 Star
0%
3 Star
0%
2 Star
0%
1 Star
0%

One thought on “Venecia con niños. Parte I

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos
Responsable Pilar Fonseca +info...
Finalidad Gestionar y moderar tus comentarios. +info...
Legitimación Consentimiento del interesado. +info...
Destinatarios Automattic Inc., EEUU para filtrar el spam. +info...
Derechos Acceder, rectificar y cancelar los datos, así como otros derechos. +info...
Información adicional Puedes consultar la información adicional y detallada sobre protección de datos en nuestra página de política de privacidad.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.