Empezar el año con buen cine es una idea genial y si encima es cine para ver con adolescentes y para hablar de esos temas que a veces es complicado que salgan a colación, pues aún mejor.

Así que aquí estamos, abriendo el mes y el año con cine para ver con adolescentes y después hablar con ellos de racismo, capitalismo, relaciones familiares, economía, intolerancia, historia, obsesiones y sentido del humor.

Es verdad que algunas de las películas que traigo son grandes clásicos y puede que nuestros hijos no tengan el ojo ni el oído acostumbrados a los diálogos y la realización de la época, pero merece mucha la pena el esfuerzo por su parte y por la nuestra.

Adivina quién viene esta noche

La primera película, la original no el remake. La que se estrenaba a principios del mes de diciembre de 1967 en Estados Unidos.

La de Spencer Tracy y Katherine Hepburn (que por cierto, se llevaba el Oscar a la mejor actriz precisamente por su papel en esta película).

La que dirigió Stanley Kramer y la que mostraba los prejuicios raciales en la sociedad norteamericana de los años 60′, la que presentaba a un jovencísimo Sidney Poitier en uno de sus primeros papeles protagonista.

Una comedía sí pero con un transfondo muy interesante para hablar con nuestros hijos.

Ahora lo llamamos postureo antes era simplemente hipocresía ¿o es que todos somos muy tolerantes hasta que nos toca demostrarlo? Esto merece mucho la pena verlo y hablarlo con ellos ¿no os parece?

Whiplash

Es una película dramática estadounidense estrenada en 2014 escrita y dirigida por Damien Chazelle y no es para ver con los más pequeños de la casa, a partir de los doce puede estar bien aunque habrá que explicar algunos aspectos.

Es genial para conocer buena música y muy recomendable para hablar del tema de las obsesiones (¿conocéis el Fornite? Pues eso…)

En este caso el protagonista es un joven baterista que asiste a una de las mejores escuelas de música del país, en Nueva York y tiene un profesor temible, tan buen músico como mala persona.

Una pastelería en Tokio

No es bueno ni sano tener prejuicios con los demás por los motivos que sean, por ser mujer, por ser mayor o por ser de otra raza. No tiene ningún sentido y esta película es perfecta para hablar de ello con ellos.

Una pequeña pastelería, una vacante, dos aspirantes y los prejuicios del dueño que se derriten como el hielo a pleno sol.

Una película que se estrenaba en Japón en mayo de 2015, con guión y dirección de Naomi Kawase.

Vemos pocas películas japonesas y también son escasas las películas dirigidas por mujeres, así que con esta además podemos romper esa tendencia y hablar también de ello con nuestros hijos.

El nacimiento de una nación

A ver, en este caso no hablo de la primera película que se estrenaba con este título, sino de la última.

No, no hablamos del clásico del cine mucho que llegaba a nuestro país en 1931, dirigida por D. W. Griffith y en la que se habla de los orígenes de Estados Unidos desde la guerra civil al Ku Klux Klan.

Hablamos de cómo se construyó una nación como Estados Unidos a partir de la esclavitud de miles de personas. La película dirigida y protagonizada por Nate Parker se estrenaba en 2016 y aunque no es una película fácil en algunos momentos, es un baño de realidad que merece mucho la pena ver en familia para hablar de esclavitud, de religión y de justicia sobre todo.

La vida de Brian

Poco se puede decir de esta película que no se haya dicho ya más de cien veces por lo menos.

Es una película de humor, humor absurdo y surrealista es Monty Python en estado puro.

Humor en el que se ríen de la intolerancia, el fanatismo, la falta de empatía, humor cien por cien de actualidad a pesar de que la película se estrenaba en noviembre de 1980, hace casi cuarenta años.

Los más pequeños (8-9 años) quizás no entiendan el subtexto de muchas de las bromas pero los mayores (12-13 años) seguro que los pillarán todos y además, ahí estamos nosotros para ir contextualizando ese pasado absurdo con el presente que ellos mismos están viviendo, con su día a día y el nuestro, a veces igual de absurdo que el de la película.

Una forma estupenda de empezar el año, viendo buen cine en familia y un buen propósito además, mantener esta buena costumbre durante todo el 2019 ¿no os parece?