Pasó la gala de los Óscars de este año y de nuevo es evidente que son unos premios que mueven millones de dólares, de ilusiones, de pasiones, de esfuerzo y de reivindicaciones, los Óscars van más allá del cine y a poco que echéis un vistazo a las informaciones de la gala lo veréis vosotros también.

Vamos a ello porque este año está más interesante si cabe esta relación de los Óscars más allá del cine mundial.

No, no vi la gala. A esas horas llevaba bastante rato dormida, es lo que tiene lo del cambio horario y lo de madrugar el lunes, que no me permite esos excesos pero no será por falta de información al día siguiente.

Seguro que sabéis ya quienes son los ganadores, quienes se llevaron menos estatuillas de las que pensaban merecer y quienes se quedaron sentados y sentadas en sus asientos a pesar de las quinielas.

Por eso pasamos de ello y nos quedamos con los otros datos, los que demuestran que los óscars van más allá del cine o los que señalan (como hizo Hellen Mirren con tanta gracia) que el cine va más allá del entretenimiento puro y duro.

Más allá del cine

La mejor película cuenta la historia de un pianista negro y un conductor italoamericano en la América racista de los años 60’.

Quiero dedicarle esto a mi abuela que me dijo que si no tenía éxito al principio lo intentase una y otra vez. Ella me ha acompañado en cada paso de mi vida.”

Mahershala Ali le dedicaba estas palabras a su abuela al recoger el Oscar a mejor actor secundario por Green Book, película galardonada con el premio a la mejor película y al mejor guion original, además de llevarse él el premio al mejor actor de reparto.

La mejor película de habla no inglesa cuenta la historia de una mujer indígena que trabaja como interna en la casa de una familia burguesa mejicana.

“Quiero agradecer a la Academia que haya premiado una película sobre una de las 70 millones de empleadas domésticas en el mundo sin derechos laborales, un personaje históricamente relegado en la historia del cine.”

Esto dijo Alfonso Cuarón al recoger el óscar a mejor director por su película Roma, por la que también se llevaba el reconocimiento a la mejor dirección de fotografía y a la mejor película de habla no inglesa.

El ganador al óscar como mejor actor protagonista es hijo de una familia de inmigrantes egipcios como reconoció él mismo sobre el escenario e interpreta a un inmigrante homosexual en la Inglaterra de los años 70’.

“Gracias por apoyar una película de un inmigrante homosexual que luchaba por sus sueños. Para mí ha sido algo realmente increíble, porque yo soy inmigrante e hijo de inmigrantes egipcios. Parte de mi historia también está en esta película.»

Dijo el propio Remi Malek al recoger su merecido premio por interpretar a Freddy Mercury en Bohemian Rhapsody.

Por primera vez dos mujeres negras se llevaron los reconocimientos a mejor vestuario y mejor diseño de producción. La primera vez que esto ocurre tras 91 ediciones de la gala de los Óscars, no sé yo creo que lo que se premia, lo que se reconoce no es sólo cine, hay mucho más.

Los Óscars y su intrahistoria

Hay mucho más que lo que se ve delante de las cámaras, falta lo que ocurre sin ir más lejos durante las desconexiones que se hacen para colocar los anuncios de publicidad.

En una de esas desconexiones sonó la ovación cerrada a Bradley Cooper y Lady Gaga cuando abandonaban el escenario después de interpretar el tema de “Ha nacido una estrella” que por cierto se llevó el Óscar a la mejor canción.

Lady Gaga además lucía sobre su piel una de las joyas más espectaculares y más relacionadas con el mundo del cine de toda la gala seguramente.

El Tiffany Diamond, el que lucía Audrey Hepburn en “Breakfast in Tiffanis” uno de los diamantes amarillos más grandes del mundo, de más de 120 kilates y con más de 140 años de antigüedad. Una joya de cine que va más allá del cine y en una gala llena de cine y de mensajes para los que ven lo que está pasando en la sociedad en general.

Siguen siendo una tremenda minoría las mujeres directoras de cine que se han llevado la estatuilla a su casa, exactamente ha sido sólo una la que lo ha conseguido Kathryn Bigelow y este año el hecho de que no hubiera ninguna mujer nominada a mejor dirección, ha sido una de las polémicas que ha precedido a la gala.

Obviamente ha habido reacciones políticas pero mucho más sutiles que en años anteriores, el comentario de Spike Lee cuando subió a recoger el Óscar al mejor guion adaptado, lo demuestra:

Las elecciones de 2020 están a la vuelta de la esquina. Movilicémonos todos para estar en la parte buena de la historia, esto es el amor contra el odio. ¡Hagamos lo correcto!

Y la respuesta del presidente de los Estados Unidos a ese comentario diciendo que había sido un ataque racista contra él demuestra la necesidad que tenemos como humanidad de separarnos todo lo que podamos de las fuentes de odio que cada vez parece que son más poderosas.

Además, de una forma clara, en esta gala de cine se reconoce que vemos cine, mucho cine pero de distinta forma que hace pocos años.

Netflix, la plataforma que ha producido Roma, ha estrenado más películas que todos los estudios norteamericanos de cine juntos, lo que es bueno para la industria y para el consumidor y permite que quien quiera siga yendo a las salas a disfrutar del protocolo y quien prefiera verlo en casa pues lo haga.

Aún queda mucho que andar y mucho que recorrer, es innegable pero también lo es que los Óscars van más allá del cine y eso no tiene porque ser malo sino todo lo contrario.