Terminada la 61ª edición de los premios más importantes del mundo de la música, los Premios Grammy, quizás sea el momento de hablar de las mujeres que hacen música, de las que vimos en la gala y las que no, las que suenan y las que no lo consiguen. Las mujeres en la música y en los Grammy porque parece que estemos viendo dos realidades muy distintas, la verdad.

Sí, el techo de cristal o la brecha de género, tiene su enorme espacio en el mundo de la música, lamentablemente ni siquiera aquí suenan tonos de igualdad aunque parece que se van dando algunos pasos. Pasos más lentos de lo que nos gustaría a todas, eso también es verdad.

La maestra de ceremonias de la gala fue Alicia Keys y una de las mayores sorpresas de la gala fue sin duda la aparición y las palabras de Michelle Obama que aseguró que la música siempre le había ayudado a difundir sus ideas.

Mencionó los discos de Motown que escuchaba cuando era más joven a temas cantados por Beyoncé que le infundaba energía durante la última década de su vida.

Es evidente que la música ayuda, empuja, anima y es aún mejor cuando puedes identificarte con lo que te cantan y lo que te cuentan en esas canciones.

De hecho Jennifer López actuó homenajeando el sonido Motown que había recordado la ex primera dama y una gran diva como Diana Ross también lo hizo, después de ser presentada por su propio nieto de 9 años.

Un momento tierno porque quizás las mujeres tenemos esa faceta tan a flor de piel que nos encanta reconocernos en ella. No recuerdo a muchos nietos presentando a sus abuelos en escenario y me cuesta incluso recordar a hijos presentando a sus padres o viceversa, pero lo mismo es cosa de mi falta de memoria.

Kacey Musgraves fue la ganadora del Grammy al mejor álbum del año y además se llevó a casa otros tres Grammys más.

Brandi Cardile se llevaba tres galardones en distintas categorías y H.E.R. se hacía con el Grammy al mejor álbum R&B.

Lady Gaga fue otra de las ganadoras indiscutibles de la noche y el homenaje a Dolly Parton en el que participaron Katy Perry y Miley Circus, uno de los momentos más emotivos e intensos de toda la gala.

Mujeres sobre el escenario

Es evidente que durante toda la gala la representación de mujeres y hombres fue bastante paritaria lo cual es bueno, muy bueno para ver si así cambia la realidad de los conciertos que mayoritariamente son encabezados por bandas masculinas al cien por cien.

En países como Reino Unido ya hay incluso festivales sólo de mujeres, en otros míticos como el de Glastonbury anunciaban como novedad en 2016, un escenario sólo para bandas o solitas femeninas, con lo que demostraron sus promotores que no habían entendido nada.

En Michigan, en Estados Unidos o en Canadá, en festivales como Electric Forest o Shambala, también cuentan con escenarios similares, con espacios femeninos ¿es tan complicado integrar en un mismo escenario a distintas bandas?

De los 250 conciertos con más entradas vendidas en el año 2016 en nuestro país, en 192 no había presencia de mujeres, de músicas en el escenario, cero, ninguna. Y lo peor es que al año siguiente las cifras no es que hayan mejorado demasiado.

Parece que los promotores de los conciertos siguen siendo mayoritariamente masculinos y parece que deben pensar que sólo los grandes músicos, cantantes o instrumentistas pueden ser masculinos o que a los asistentes a los festivales sólo les interesa la música hecha por hombres. No sé, no estoy en su cabeza ¡y no sabéis lo que me alegro!

Porque si en un mundo como el de la música, abierto, libre, creativo e integrador los promotores de conciertos y festivales no se dan cuenta de que están eliminando de los escenarios a la mitad de la población mundial, no se dan cuenta de lo mucho que pierden como empresarios.

Y no se dan cuenta de lo rancios, carcas y retrógrados que están siendo con su falta de visión, así que no, mejor no estar en su cabeza al menos hasta que se den cuenta de lo que se están perdiendo y nos están haciendo perder a todas las demás.