A ver, que nos conocemos y lo de los buenos propósitos a la vuelta de las vacaciones nos dura mucho menos de lo que nos gustaría y de lo que nos habíamos prometido a nosotras mismas pero no se trata de eso sino de regresar con buen pie, con una sonrisa, con ganas, con buen humor, con ánimo y con fuerza y no, no estoy exagerando.

Ocho propuestas, ocho comportamientos para sentirnos mejor, para querernos más y para que la vuelta sea algo así como un renacer para regresar con buen pie y que nos dure para todo el año por lo menos. Me he venido arriba pero ya veréis que no es para menos ¡empezamos!

8 claves para regresar con buen pie

1 – ¡Vamos a bailar!

regresar con buen pie

Sí, la vida puede ser mucho más divertida siguiendo el ritmo de la música, de la buena música, de la que mejor te funcione como terapia para olvidar el estrés y no es que me haya puesto poética.

Se sabe que al bailar liberamos endorfinas, la hormona de la felicidad con lo que producimos energía positiva, buen rollo y además, es una forma de hacer ejercicio, de mantenernos en forma, de tonificar los músculos y si nos lo tomamos un poco más en serio, incluso de eliminar los excesos gastronómicos de las vacaciones.

Bailar son todo ventajas es evidente ¿no? Que sepáis que veinte minutillos de ejercicio moderado bailando por ejemplo es el antiinflamatorio más saludable que podemos encontrar.

2 – ¡Vamos a atrevernos por fin!

¿Te acuerdas de esa actividad que tienes ahí en mente desde hace la torta de tiempo pero con la que no terminas de atreverte? ¡Este es el momento! No, los comienzos no serán sencillos pero seguro que la recompensa es enorme.

Desde ponerte a estudiar ese idioma que te apetece o empezar a disparar con arco o animarte a colaborar con esa ONG o vestirte como realmente te gusta y te sientes más cómoda, empieza a pensar en serio que sí quieres hacerlo y lánzate.

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3 – ¡Vamos a sonreír más!

¿Has visto lo poco que sonreímos así en general? Pues es una lástima porque no hay nada más sencillo ni más contagioso.

Vístete siempre que puedas con tu mejor sonrisa, no la dejes en casa, procura que te acompañe porque al final te afecta en la forma en la que ves la vida, el mundo, la rutina y a la gente que te rodea. No, no es broma ni literatura barata está científicamente comprobado.

4.- ¡Vamos a escucharnos más!

No siempre lo hacemos así que como propósito es de los mejores que podemos poner en práctica: escucha a tu cuerpo y lo que te pide.

Al mismo tiempo que le escuchas le educas, como a los niños por poner un ejemplo. Aprende a distinguir lo que realmente necesita, lo que está pidiendo y no le dejes que sea un vago, plantea unos hábitos que te ayuden a estar mejor, a sentirte cada vez mejor poco a poco.

Por ejemplo, esos pequeños detalles que no conllevan una gran inversión pero que hacen que tu entorno sea mucho más agradable quizás haya llegado el momento de cambiarlos, de afrontarlos para regresar con buen pie de verdad a la rutina.

Tu espacio de trabajo, tu dormitorio, quizás alguna planta más distribuida por la casa o un cambio en los cuadros de las paredes, no se trata de afrontar una reforma sino de escucharte un poco más, de hacerte caso a tí misma. No puede ser tan difícil ¿verdad?

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5.- ¡Vamos a sentir más!

A sentir y a mostrarlo, sin pudores ni censuras porque cuidar nuestro lado más emocional, cuidar nuestra mente a veces se nos olvida entre tanta obligación por cuidar nuestro cuerpo.

Vamos a mejorar nuestra salud emocional con lo que conseguiremos sentirnos mejor, un mayor equilibrio y más bienestar. Nos vamos a querer como no nos habíamos querido hasta ahora.

6.- ¡Vamos a tener más cuidado con lo que ponemos en el plato!

Porque si hemos decidido que nos vamos a cuidar más y nos vamos a escuchar más, lo que comemos es una de nuestra prioridades o debería serlo.

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Sin obsesiones ni agobios, es mejor dar pequeños pasos que se mantengan en el tiempo a tratar de correr kilómetros sólo con una zancada, ya me entendéis.

  • Podemos ir cambiando la cerveza o los refrescos por el agua en la mayoría de nuestras bebidas o como acompañamiento de nuestras comidas.
  • Podemos ir evitando los alimentos procesados y sobre todo los productos ultraprocesados que se disfrazan de alimentos.
  • Podemos pasarnos a los frutos secos, a los pepinillos o incluso a las aceitunas cuando nos preparemos un aperitivo o un picoteo en lugar de esos productos ultraprocesados que todas conocemos.
  • Podemos preparar nuestros propios batidos o nuestros propios helados con fruta, leche o yogur y nuestro propio gazpacho con verduras y hortalizas recién compradas.
  • Aunque no lo parezca es mucho más sano un tradicional bocadillo o una tosta hecha en casa a nuestro gusto que una pizza industrial o unos perritos con salchichas ultraprocesadas.
  • Podemos ir dejando de comprar y de comer tanta carne e ir introduciendo más legumbres y pescados en nuestra dieta diaria
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7.- ¡Vamos a soñar!

¿Por qué no? Podemos ir empezando a buscar destino para la próxima escapada, el próximo fin de semana diferente o las próximas vacaciones. Podemos ir empezando a darle una vuelta al cambio de la habitación, a la nueva idea que nos ronda sobre la decoración del salón o a la planificación de las plantas de la terraza.

Podemos soñar y trabajar sobre esas ideas, darnos tiempo y buscar propuestas que nos cuadren, podemos organizar nuestros deseos o al menos intentarlo. Poder, podemos.

8.- ¡Vamos a salir más!

Salir a la calle, que nos de un poco el aire, que nos toque el sol, nos acaricie el viento y nos moje la lluvia.

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Salir sólo por salir, por tener tiempo de movernos, de escuchar música o de que nos cuenten algo interesante a través de algún podcast.

Salir para movernos, para pensar, para respirar y para activarnos que seguro que nos viene estupendamente. Sólo un poco cada día, sin obligación de ir a ningún sitio en concreto, sin rumbo fijo sólo salir por salir.

Ya si podemos plantearnos hacer algo de deporte o ejercicio al aire libre pues aún mejor para regresar con buen pie a la rutina. Y si encima consigues hacerlo por la mañana las endorfinas que liberes conseguirán mejorar tu estado anímico durante buena parte del día.

La terraza de casa puede ser una opción ¿lo habías pensado?

Con todas estas propuestas fácilmente asumibles y adaptables a nuestro día a día regresar con buen pie a la rutina diaria va a ser fácil y sencillo o al menos mucho más que si no las ponemos en práctica así que ¡manos a la obra!