Pequeños gestos que crecen hasta convertirse e importantes movimientos que hacen la ciudad más habitable, cualquier ciudad, todas las ciudades.

Quizás algunos de ellos podemos implementarlo en nuestras propias ciudades, toma nota a ver si alguno te anima a probar y entre todos conseguimos ciudades mucho más habitables, más sanas y más vivibles para todos.

Desde conseguir ir a la escuela andando hasta eliminar las especies invasoras, hay miles de propuestas y necesidades que se plantean desde distintos colectivos con una misma intención: conseguir ciudades más habitables donde el ser humano disfrute, habite, se relacione y crezca de manera más saludable que como lo venimos haciendo.

Ganar la calle

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Empezamos por la calle, como cuando éramos nosotros los niños y salíamos a la calle a jugar.

En la India ha sido una niña de 12 años la que ha conseguido que ella y sus compañeros puedan salir y recuperar la calle para ir caminando al colegio.

Sólo ha tenido que reivindicar y pedir a las autoridades locales que mejoren la iluminación de la zona. Ha dibujado un mapa de la zona y ha solicitado reuniones con las autoridades para exponerles la situación. Y lo ha conseguido.

Ahora se ha convertido en un movimiento nacional y son más de 23 las ciudades y 17 los estados en la India que se han planteado la necesidad de hacer la ciudad más habitable para sus niños implementando políticas de desarrollo urbano en las que analizan las necesidades y los anhelos de los niños que las habitan.

Todos los expertos coinciden en que cuanto más caminable es una ciudad más fuertes son los lazos que se generan en la comunidad y sin duda, poder acudir andando al colegio es un avance muy importante en este sentido.

ciudad más habitable

Una ciudad más habitable para todos es aquella en la que se puede caminar y no es una misión imposible, una ciudad en la que se puede caminar desarrolla una economía mucho más activa, se incrementa el turismo y aumenta la calidad de vida de los ciudadanos.

Y hay más, además de caminar o de desplazarse en bicicleta o transporte público resulta que las ciudades se han convertido también en espacios revolucionarios en los que cultivar alimentos.

Cada vez son más las ciudades en las que sus ciudadanos han decidido meter las manos en la tierra y cultivar pequeños huertos urbanos.

Para algunos es una respuesta necesaria y creativa y además tiene algo de revolucionario y anti-sistema. Hay quien lo define como «votar con el tenedor» y apostar por otro modelo social y sobre todo económico.

Una ciudad más habitable

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Una ciudad en la que se puede caminar, ir andando al colegio o cultivar un huerto urbano por pequeño que sea donde se puede cooperar y conocer a los vecinos, a los demás ciudadanos.

Una ciudad en la que se crean también nuevos espacios como «los espacios de familia» donde los niños y las familias pueden conocerse entre sí y generar unas relaciones humanas amistosas entre los vecinos como está ocurriendo en Barcelona.

Los espacios familiares se han convertido en un modelo que se exporta a otros municipios no sólo de Cataluña sino del resto del estado, consiguiendo así una ciudad que mira de nuevo hacia sus niños.

Y no sólo para los niños, ara los adultos también surgen y se extienden las «bibliotecas humanas» que arrancan en Copenhague en el año 2000 y que trata de servir para fomentar el diálogo entre personas más allá de la edad.

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Los usuarios acuden a la biblioteca no tanto para encontrar un libro como para encontrar una historia que les va a contar alguien, se sientan y durante media hora pueden escuchar y dialogar.

Se rompen prejuicios, se aprende, se humaniza y se destruyen estereotipos que dificultan la cohesión social.

Actuar en local

Hacer una ciudad más habitable es actuar en local, de eso no hay duda pero se puede hacer mientras «pensamos en global». Mientras cunde el ejemplo y mientras nuestra experiencia no sólo nos beneficie a nosotros sino al bien común.

Eso es lo que ocurrió con el proyecto de limpieza de una playa más grande que se ha puesto en marcha hasta ahora, surgido de un pequeño gesto de dos amigos que empezaron a recoger residuos de la playa de su ciudad cada día.

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Todos los días, como hacen desde la ONG «Surf and Clean» quienes siempre que salen a coger olas, sobren también basura de la playa y de la costa.

O lo mismo que ocurre en Extremadura donde voluntarios de 14 a 30 años trabajan en la conservación de la naturaleza local plantando especies autóctonas, cuidando y podando las parcelas para evitar posibles problemas medioambientales.

¿Y qué tenemos en nuestra mano?

  • ahorremos envases
  • promovamos el comercio local
  • compremos sólo aquello que de verdad necesitamos
  • reduzcamos nuestros residuos
  • eliminemos los plásticos de un sólo uso de nuestra vida diaria
  • seamos consecuentes con los políticos a los que ponemos a dirigir nuestras vidas porque ellos serán también los responsables de conseguir una ciudad más habitable para nuestros hijos y un planeta más vivo también para esos mismos niños. Su planeta, al fin y al cabo.