Los datos son sorprendentes y hay que tomarlos muy en serio así que sí, hay que hacer pocas bromas con el ictus porque según todas las estadísticas cada vez afecta a personas más jóvenes y en gran parte, la culpa es sólo nuestra.

El ictus es una patología relacionada con las edades más avanzadas y sin embargo cada vez tiene más posibilidades de llegar antes a nuestra vida.

En los últimos 20 años, los expertos de la Sociedad Española de Neurología, han constatado que ha aumentado un 25% el número de casos de ictus entre las personas de 20 a 64 años de edad y es algo que debería empezar a preocuparnos cuanto antes.

La media para sufrir esta patología está en torno a los 74 años pero los malos hábitos que estamos adquiriendo a una velocidad inexplicable están haciendo que esta enfermedad se adelante.

Tabaquismo, hipertensión y otros factores de riesgo vascular son los que facilitan que se pueda sufrir un ictus mientras que un estilo de vida saludable y equilibrado reducen las posibilidades de padecerlo.

Pocas bromas con el ictus

Deberíamos buscar mucho más la moderación prácticamente en todas las acciones que llevamos a cabo en nuestras vidas.

Las horas de sueño, la dieta, la actividad y el ejercicio, todos estos aspectos deberíamos afrontarlos sin excesos, con una moderación que resalte los aspectos más positivos de cada uno.

Para muchos expertos en este área la moderación marca la efectividad de la prevención.

Lo que sí podemos tratar de erradicar es el sedentarismo, cuanto menos tiempo pasemos inactivos mucho mejor para nuestra salud aunque no por eso debemos dejar de descansar lo que necesite nuestro cuerpo.

Como es lógico una visita periódica a nuestro médico de familia para llevar al día las revisiones oportunas es algo fundamental y que va a repercutir directamente en nuestra salud a medio y largo plazo.

Evitar y tratar los factores de riesgo vascular más conocidos como el tabaquismo, la diabetes o la hipercolesterolemia es básico para evitar que podamos padecer un ictus antes de lo que esperábamos.

Vamos a cuidarnos más

La moderación y algunos cambios en nuestros hábitos de vida son imprescindibles para prevenir el ictus en edades que no se corresponde.

Según un estudio desarrollado por el Instituto EpidStat de Michigan (EEUU) comer un huevo al día reduce el riesgo de padecer un ictus en un nada despreciable 12%.

Es cierto que debe incluirse dentro de una dieta equilibrada porque aporta 186 mg de colesterol pero parece que sus beneficios son más que comprobados.

Dieta equilibrada, incluir el huevo de una forma más frecuente en nuestra alimentación y por supuesto, la práctica habitual de ejercicio físico o de actividad física es otro de esos cambios que nos llevan a apartar la posibilidad de padecer un ictus.

No nos olvidemos de que el 73% de la población española está muy por debajo del umbral de actividad física recomendada por la medicina, lo que lleva consecuencias relacionadas con la hipertensión, la diabetes y el consumo de medicamentos de forma habitual.

La inactividad física es el cuarto factor de riesgo de mortalidad a nivel global. El umbral mínimo está en los 150 minutos por semana pero siempre es recomendable estar un poco por encima de ese umbral para que sea más sencillo notar sus efectos y mantener la actividad en el tiempo, como una más de nuestras rutinas semanales.

La realidad es la que es pero está en nuestras manos sentirnos jóvenes y saludables durante más tiempo a lo largo de nuestra vida, no se trata de dejar de cumplir años sino de hacerlo en unas condiciones de vida que nos merezcan mucho la pena.

¿Os apuntáis al cambio como uno de los propósitos que sí merece la pena que cumplamos durante el próximo 2020?