Sabemos lo negativo y mortal que es para el planeta y por tanto para nosotros, estúpidos humanos, y aún así seguimos utilizando el plástico a diestro y siniestro. Sacar el plástico de nuestra vida diaria puede y debe ser una realidad cuanto antes.

Hoy os traigo alternativas sencillas al nocivo plástico, no son significativamente más caras así que creo que poco a poco se pueden convertir en nuestra norma habitual.

Algunas son conocidas de sobra por nuestras abuelas, la verdad es que tenemos mucho que aprender del sentido común de las generaciones anteriores. Otras vienen de la mano de la tecnología y son también más que interesantes y sensatas.

Empezamos por uno de los primeros objetos que nos metemos en la boca cada mañana: el cepillo de dientes.

La cantidad mundial de cepillos de dientes que se usan y se desechan cada año es brutal. Sólo por poner un ejemplo, en cualquier playa de Hawai y sólo de Hawai, cada día se recogen de 20 a 100 cepillos de dientes entre otros muchos objetos de plástico.

La Asociación Dental Americana sugiere a los estadounidenses que reemplacen sus cepillos de dientes cada tres o cuatro meses. Si sólo siguieran esa recomendación los americanos estamos hablando de más de mil millones de cepillos de dientes cada año.

Ahora extrapolemos eso a nivel mundial y lo peor es que no todos esos cepillos de dientes son reciclables.

No es sano. No digo que haya que dejar de cepillarse los dientes varias veces al día, no me malinterpreten. Lo que digo es que hay que buscar una alternativa.

Probar con los cepillos de bambú es una idea que cada vez tenemos más a mano pero además y por ir haciendo presión, me gusta la idea de escribir una carta, un mail o un tuit a nuestra empresa favorita de higiene dental solicitándoles a ellos que nos hagan la vida más fácil y más limpia y que nos ofrezcan opciones sin plástico.

Que no toda la responsabilidad es del consumidor final, o sea nosotros, no nos engañemos.

Y por supuesto, los bastoncillos para los oídos hay que olvidarlos y abandonarlos por completo porque ni son buenos para nuestros oídos ni muchísimo menos para nuestro planeta.

Sacar el plástico de nuestra vida diaria

Los plásticos de las cocinas están saliendo y en su lugar cada vez más hay opciones de vidrio que tienen incluso mejores prestaciones que el plástico.

Además, poco a poco y en eso las mujeres españolas parece que somos más lanzadas, los productos para la higiene femenina como tampones y compresas empiezan también a desfilar de nuestros cuartos de baño y con toda la razón.

Teniendo en cuenta que de media una mujer utiliza a lo largo de su vida más de 9.000 compresas y tampones y todos ellos tardan más de 300 años en biodegradarse es evidente que la copa menstrual se ha convertido en una alternativa cómoda, asequible e infinitamente más amable para el medio ambiente.

Para algunos la copa menstrual es una de las revoluciones en la higiene del siglo XXI y no están exagerando.

Hablamos de copa menstrual, de las compresas de tela como las que usaban nuestras abuelas pero mejoradas o incluso de ropa interior absorbente que puede lavarse perfectamente y reutilizarse al mes siguiente. Alternativas ya veis que hay varias.

Decoración sin plástico

Decíamos de los recursos y las ideas de nuestras abuelas y en la decoración también. Dejamos los plásticos y volvemos a los platos y las tazas de porcelana, las macetas de barro, la cerámica para los centros de mesa o la madera.

La artesanía, las vasijas, el barro, la arcilla forma parte de la historia de la humanidad y nunca hace daño al medio ambiente así que con su uso ganamos todos.

Y por si aún os quedaba alguna duda de que sacar el plástico de nuestras vidas no sólo es posible sino que además no es tan complicado, también podemos:

  • Comprar a granel con nuestras propias bolsas de tela o en uno de los cada vez más frecuentes grupos de consumo de nuestra zona
  • Reciclar y reutilizar la ropa, hacer regalos y donaciones, compartir esos vestidos que nos ponemos de pascuas a ramos. Hay quien se organiza con amigos y familiares en grupos de whatsapp para hacer lo que ahora se llama «consumo circular»
  • Dar una segunda vida a los frascos de cristal cuando compramos productos que vienen en uno de ellos, nos pueden servir perfectamente para conservar alimentos cocinados por nosotros mismos tanto en la nevera como en el congelador.

¿Se os ocurren más opciones que pudiéramos añadir a esta lista?