Hay temas duros, complicados, controvertidos y algunos tienen todos esos adjetivos y más. El suicidio y más el suicidio adolescente es uno de esos temas muy complicados, muy duros y muy controvertidos de los que apenas se habla pero que están ahí.

Nos fuimos al teatro hace sólo unos días para que una obra titulada #Malditos16 nos hablara a las claras de suicidio adolescente, sin regalarnos ni edulcorarnos nada porque el tema lo requiere.

Os cuento nuestra impresión pero ya os adelanto una recomendación, si tenéis hijos adolescentes id llamando al Teatro Galileo a ver si aún quedan entradas disponibles para no perdernos la obra.

#Malditos16 no es un reciente estreno, la obra llegaba nada menos que al Centro Dramático Nacional hace ya tres años y desde entonces, con más o menos pausas, no ha dejado de estar en unos escenarios o en otros.

Ahora la obra inaugura la nueva línea de programación del Teatro Galileo de Madrid dedicada al público juvenil que tanta necesidad de productos culturales y ofertas de ocio de calidad con las que sentirse cómodo y en las que encontrarse.

#Malditos16 se basa en hechos reales y eso se nota según se va digiriendo poco a poco lo que nos cuenta la historia de estos cuatro muchachos que siendo adolescentes quisieron terminar con su vida.

Ali, Dylan, Carlos y Naima son los nombres de los personajes de esos adolescentes que superada la crisis supuestamente, deciden colaborar con quien les ayudó a ellos para así ayudar a otros chicos y chicas en una situación muy parecida a la que ellos vivieron en su adolescencia.

Andrea Dueso, Guillermo de los Santos, Juan de Vera, Paula Muñoz, David Tortosa y Rocío Vidal son los nombres de los actores y actrices que ponen la piel a los personajes, tanto a los adolescentes como a los dos médicos que se implican en este intento de ayudar a los que vienen detrás.

En un momento de la obra, uno de los profesionales le dice al otro «somos médicos, no héroes» haciéndole caer a la dura y fría realidad de los servicios de salud mental de nuestro país.

El suicidio adolescente que no se ve

La realidad es dura aunque no hablemos de ella y se supone que no se habla de este tema para no animar a nadie a que repita ese comportamiento.

Los propios personajes ponen en cuestión esa realidad incontestable y hablan más del error que significa para una sociedad como colectivo que sus individuos se quiten la vida y que el grupo no sepa cómo ayudarles.

Así que de los errores que no sabemos resolver mejor no hablamos porque si hablamos de ellos habría que reconocer que somos una sociedad que abandona al individuo. Y en este caso a un más que vulnerable individuo adolescente desanimado, sobreexpuesto a la opinión de los demás y con una perspectiva de futuro sobre todo incierta.

#Malditos16 camina sobre un filo muy fino pero lo hace con delicadeza y sobre todo con mucha sinceridad por eso conecta con el público de la edad de los protagonistas cuando llegaron a ese hospital.

La obra ha contado con asesores en transexualidad e igualdad, en suicidio y prevención, en violencia y sexualidad, en suicidio y primeros auxilios y en adolescencia e identidad. Nando López, el autor, no ha querido dejar nada a la ficción porque es evidente que la realidad la supera con crecer.

«Estamos matando a Peter Pan delante de sus narices» es sin duda esa frase que se queda en tu cabeza desde que la escuchas en #Malditos16 porque define muy bien lo que ves que les pasa a los adolescentes que te rodean.

No queda otro remedio que matarlo, no hay otra forma y a veces la despedida es complicada porque no tengo claro de que les estemos enseñando a ser adultos o simplemente les estamos culpando de que no saben serlo.

Verla con dos adolescentes es muy interesante. El pequeño quizás no veía la realidad de la ficción sobre las tablas pero el mayor sintió desde el minuto uno que hablaban su idioma.

Se enganchó a la historia, a las historias, a los traumas de cada uno de los chicos y chicas aunque desde su punto de vista sufría más el hecho de que los padres no vieran los problemas de sus hijos que la falta de comunicación por ambas partes para abordar esos problemas antes de que tuvieran dimensión de tragedia.