A veces las noticias te sorprenden. Bueno, a veces no más bien casi siempre y además suelen cabrearnos pero esa es otra historia. Yo estoy dándole vueltas al tema de cómo se vive en una ciudad sin niños desde que leí sobre lo que pasa en Nagoro, una ciudad japonesa en la que desde hace 18 años no ha nacido ni un sólo niño aunque cada día tienen más muñecos por las calles ¿conocéis la historia?

Y sí, sé que no hace falta irse hasta Japón para encontrar ciudades en las que no se oye a los niños por las calles. España está llena de estas ciudades vacías de niños.

Pero Nagoro es especial. Viven en ella en torno a una veintena de personas, obviamente la escuela primaria está cerrada desde hace años porque no hay alumnos, ahora hay muñecos.

Os dejo aquí la historia que publicaron en el New York Times con todos los detalles y lo que es más impactante: con muchas fotos de cómo se ve ahora la escuela primaria de Nagoro o sus calles o su centro comunitario.

Una ciudad sin niños, un país sin futuro

A pie de calle, en la realidad más inmediata, un entorno sin niños nos parece una distopía. Nos genera tristeza aunque nos quejemos a veces de que sean más o menos ruidosos.

Desde un punto de vista más global, una ciudad sin niños nos hace pensar en que en ese país puede haber más ciudades en las que tampoco haya muchos niños o que poco a poco vaya dejando de haberlos.

Unas ciudades que se quedan sin niños forman un país sin niños y más pronto que tarde un país que limita su futuro.

¿Por qué pasa esto?¿Por qué va dejando de haber niños corriendo por las calles, en los patios de las escuelas o en los desiertos parques infantiles?

Lo que decíamos, no hace falta irse a miles de kilómetros hasta Japón. En los primeros seis meses del año pasado en nuestro país nacieron poco más de 170.000 niños. Es la cifra más baja registrada desde 1941.

Según el INE en este mismo periodo de tiempo fallecieron en España más de 215.000 personas lo que da un saldo negativo.

Nacen menos personas de las que mueren en España y eso a pesar de que los fallecimientos también han descendido. No es una buena señal demográficamente hablando.

Un país sin niños, un país vacío

No nacen más niños, no dejamos que venga población de otros países que renueven la edad media de la población española. No estamos pintando el futuro de colores precisamente.

De hecho se ve en las desigualdades en la pensión que se están viviendo y se van a vivir en nuestro país.

Las mujeres en su mayoría tienen una pensión 300€ más baja que la de los hombres.

Por ello en 2016 se añadió un nuevo artículo a la Ley general de la Seguridad Social por el que se reconoce un complemento de pensión a las mujeres que hayan tenido hijos naturales o adoptados pero ¿esto se pensó alguien que sería suficiente para incentivar o sólo se planteó para paliar mínimamente una injusticia evidente?

Volvemos a Japón porque es uno de los países del mundo con la población más envejecida y eso se nota aún más en las zonas rurales.

La soledad, la falta de asistencia, el vacío. No hay oportunidades de trabajo, no hay futuro y por supuesto, el presente de las personas de edades avanzadas se hace muy cuesta arriba.

En España está pasando lo mismo, hablamos de «la España vaciada» y seguimos sin encontrar o exigir una solución al problema.

Un pueblo lleno de muñecos sólo demuestra que se echa mucho de menos a los niños y todo lo que ellos implican. Nosotros estamos en las mismas, sólo nos falta empezar a tejer muñecos como han hecho en Japón, al menos para consolarnos.