El 21 de marzo oficialmente es el día que empieza la primavera y también es el día mundial de los bosques. No es que estemos este año muy primaverales ni tenemos perspectivas de pisar un bosque en los próximos días pero sí podemos conocer un poco más lo que significan en nuestra vida.

El día mundial de los bosques nos pilla encerrados en casa a la mayoría y a veces, no poder disfrutar de aquello que damos por hecho, de eso que visitamos pero que no cuidamos como deberíamos, nos hace valorarlo mucho más.

Que los bosques están llenos de vida es una obviedad pero en algunos países esto es literal en muchos sentidos.

La historia del bosque que han creado en Piplantri (India) es un ejemplo de ello porque cuando nace una niña en el pueblo, la comunidad planta más de 100 árboles.

Han decidido que el nacimiento de una niña, en un país como India, es una bendición para todos. La plantación de esos árboles tiene un trasfondo mucho más profundo que sólo la celebración: el bosque plantado permitirá que cuando la niña sea una mujer, pueda servirse de los frutos de esos árboles.

Se trata de una forma de sostenimiento para las mujeres indias y para sus futuras hijas.

En Madrid, en Cerceda, una pequeña localidad de la sierra hay un «bosquescuela» en el que los niños aprenden y se mojan cuando llueve. Las clases se imparten en plena naturaleza, no hay fichas y la mayor parte del tiempo se pasa al raso.

Es una iniciativa que se ha exportado desde Alemania y otros países del norte de Europa porque han visto que los niños que han desarrollado su educación infantil en entornos como un bosque suelen tener menos problemas de concentración, menos dificultades para prestar atención en clase y son más autónomos.

Bosques que son vida

Bosques para celebrar la vida como en la India, bosques donde aprender de la vida como en España o en Alemania y bosques que son vida, eso siempre.

Gabón va a ser el primer país del mundo que reciba dinero de otro país para ayudarle a conservar sus bosques. Mucho hemos tardado en darnos cuenta de que esto es algo que nos concierne a todos que es responsabilidad de todos.

Noruega va a pagar o está pagando a Gabón hasta llegar a los 150 millones de dólares para ayudarle a conservar sus bosques y sus selvas que suponen el 88% de su territorio nacional.

La selva del Congo es la segunda más grande del planeta, el segundo pulmón de la tierra y obviamente el hogar de miles de especies muchas de ellas en peligro de extinción.

No es que Noruega sea ahora una ONG, es que de este modo Gabón reduce su emisión de gases de efecto invernadero evitando al mismo tiempo la deforestación y la degradación de su suelo.

En Etiopía se han empeñado en batir todos los récords de plantación de árboles y han llegado a plantar más de 300 millones de árboles en sólo 12 horas.

Se trata de una campaña con la que quieren combatir la deforestación y el cambio climático que sobre todo va a afectar a países con las características geográficas y económicas como las suyas.

La propuesta gubernamental es plantar en torno a los 4.000 millones de árboles y se llama «Legado Verde» y sería como si cada habitante del país plantara al menos 40 árboles, algo que podríamos hacer un poco todos y en todo el mundo, no parece tan complicado visto desde nuestro entorno más inmediato.

Y no es la única acción que se pone en marcha desde países que están sufriendo ya los graves efectos del cambio climático ¿os suena de algo La Gran Muralla Verde?

Se conoce así a la mayor batalla contra el desierto que se está librando en suelo africano y que fue aprobada por la Unión Africana en el año 2007. Una estrategia en común de 14 países de este continente para coordinar los esfuerzos contra la desertificación y proteger al mismo tiempo la seguridad alimentaria de las comunidades locales.

Alrededor de 350.000 personas ya se benefician de ello en Senegal que ha conseguido devolver el verde a 150 kilómetros en el norte del país. Dakar prevé aumentar esa franja a los 400 kilómetros en la próxima década.

El plan pretende frenar el avance del Sáhara y el Sahel plantando una barrera de árboles de más de 7.700 kilómetros de largo desde Senegal a Yibuti y en torno a los 15 kilómetros de ancho. Un plan ambicioso pero cargado de beneficios a medio y largo plazo para toda la zona.

La verdad es que en nuestro país seguro que hay iniciativas más o menos parecidas y no es para menos porque el 20% del territorio español ya es un desierto y estamos en pleno proceso de desertificación, según los investigadores del CSIC.

El bosque en la ciudad

Las masas de bosques y selvas son una de las grandes esperanzas para frenar en la medida de lo posible el calentamiento global del planeta. Si nos centramos en los datos que tenemos en este momento, el 77% de las ciudades más importantes del mundo tendrán unas condiciones en el año 2050 muy parecidas a las de las ciudades más cercanas a los trópicos y eso no es bueno para nadie.

Madrid en 2050 tendrá un clima muy parecido al de Marrakech con lo que eso supone, Londres se parecerá más climatológicamente hablando a Barcelona para esa fecha.

En China se han planteado construir la primera ciudad-forestal del mundo, un proyecto de urbanismo completamente ecológico, cubierto al cien por cien por plantas y árboles que ayudará a absorber el CO2 de la región por completo.

Una ciudad para unas 30.000 personas que ocupará una extensión de 175 hectáreas y que producirá al año unas 900 toneladas de oxígeno absorbiendo al mismo tiempo en torno a las 10.000 toneladas de CO2.

Un pulmón natural que además ayudará a mantener una temperatura más adecuada para sus habitantes y un entorno mucho más amable para la salud de todos.

Los espacios verdes son beneficiosos para todos desde distintos puntos de vista. El oxígeno como hemos visto es vital y sólo los bosques y las masas arbóreas puede producirlo pero además, los espacios verdes son vitales para luchar contra el sedentarismo, la obesidad y una enfermedad crónica cada vez más extendida entre la población: la diabetes.

En España, el 41% de los niños y niñas de entre 6 y 9 años tienen sobrepeso y/u obesidad y el 39% de los adultos también.

Hay estudios solventes que señalan que estar en contacto con la naturaleza puede ejercer un efecto protector ante patologías como estas.

Está claro que el día mundial de los bosques nos debería llevar a tomar la decisión de que debemos darles más espacio en nuestras vidas. Salir a caminarlos, recorrerlos, conocerlos, cuidarlos y hacer que crezcan.

Un sólo día no es mucho pero si nos afecta lo suficiente como para hacernos defensores de los bosques, de los que tenemos ahora en nuestro entorno y de los que podamos ayudar a crear en el futuro, un sólo día puede ser un nuevo día. Eso está en nuestra mano.