Hablamos hoy por ser el día que es, de dos acciones que tenemos fácilmente al alcance de la mano en nuestro país y que podemos poner en práctica no sólo hoy sino muchos más días al año. Vamos a comer menos carne y vamos a beber más agua pero del grifo y veréis por qué.

Dos acciones que ya veis que son bien sencillas pero tremendamente eficaces y perfectas para reivindicar una mayor conciencia y respeto por el medio ambiente en un día como hoy, día mundial de la naturaleza.

Menos carne

Sí, hemos hablado de ello varias veces en el blog. Nos hemos propuesto comer menos carne manteniendo un menú equilibrado para toda la familia y hemos hablado de que la carne y la salud del planeta no es que sean grandes amigos precisamente.

Bueno pues ya podemos confirmarlo con un nuevo estudio científico al respecto. El estudio es de la Universidad de Oxford y se publicó en la revista especializada Science con el título The global impacts of food production en 2018.

En él llegan a la conclusión de que reduciendo el consumo de carne y productos derivados de los animales como los lácteos, se reduce en dos tercios la huella de carbono que generamos en el planeta.

Dos tercios es una reducción muy importante, estamos hablando de cifras a tener muy en cuenta sobre todo porque hablamos de gestos sencillos y fáciles de implementar en nuestras vidas:

  • 1º.- Reducir el consumo de carne y productos derivados de los animales a la mitad
  • 2º.- Incluir en nuestra diera alimentos locales por encima de otros que necesiten de un transporte de varios cientos de kilómetros
  • 3º.- Incluir en nuestra dieta alimentos de temporada, no es necesario comer cualquier alimento en cualquier época del año

No estamos hablando de dejar de comer carne o lo mismo sí, eso ya va en gustos de cada uno. Hablamos de comer menos carne, de reducir el consumo de carne a la mitad y para facilitarlo se ha creado la plataforma Veggi Challenge desde ProVeg Internacional.

Desde esta plataforma se ofrece ayuda y consejo para cambiar la dieta por ejemplo durante 30 días. Un desafío que obviamente se puede abandonar cuando se quiera o ampliarlo el tiempo que se desee.

La plataforma se pone en marcha este mes de marzo y si os apetece bichear aquí tenéis el enlace a la web de ProVeg España en el que podéis inscribiros si os apetece y replantearos un poco el consumo habitual que hacéis en casa de productos derivados de los animales. Lo mismo es un ejercicio curioso.

Más agua del grifo

Sí, comemos menos carne y bebemos más agua, pero agua del grifo, nada de agua embotellada que cuesta 300 veces más que la del grifo y no nos aporta absolutamente nada, que se dice pronto.

Resulta que somos el cuarto país consumidor de agua embotellada de toda Europa. Es evidente que tenemos unas agencias de publicidad y marketing geniales y que nos creemos todo lo que nos cuentan. Somos un poco ingenuos en este tema, es innegable.

En términos medioambientales las botellas de agua son un virus mortal, una plaga real a la que estamos contribuyendo con mucho empeño los españoles y eso a pesar de que el agua de nuestras casas, en general, es considerada por los expertos de muy buena calidad.

El agua embotellada es la bebida no alcohólica que más se compra en España y la demanda va en aumento porque cada español bebe de media más de 130 litros de agua embotellada al año, con lo que eso supone para el medio ambiente en transporte y plástico.

Julio Barea y José Miguel Mulet coinciden en señalar en distintas entrevistas a distintos medios que el agua embotellada no es mejor que el agua del grifo y beber agua embotellada no tiene ningún efecto sobre la salud que no tenga el agua del grifo.

Otra cosa es fuera de nuestro país pero en España beber agua embotellada no es que tenga mucho sentido, lo único que le hace especial y distinta al agua del grifo es el marketing que lleva de acompañamiento y el precio que paga el consumidor por ella.

Si nos sale más caro a nuestros bolsillos, si contamina y nos sale caro su reciclaje ¿por qué seguimos consumiendo agua embotellada?

El plástico de los miles de botellas que se fabrican cada año tarde en torno a los 500 años en descomponerse y según datos de Greenpece sólo se recupera y se recicla el 25% de los envases de plástico.

Con un sencillo gesto podemos dejar de hacerlo para siempre: encontrar una botella de aluminio que podamos llevar en nuestros desplazamientos, que nos aporte la misma comodidad que las de plástico y que nos permita reutilizarla las veces que consideremos necesarias.

Por si os animáis os dejo ESTE enlace en el que encontraréis los precios de estas botellas y muchas otras más con las que despedir al agua embotellada y todo lo que conlleva.