Pues sí, nos vamos de picnic. A la playa, al campo, al monte, a algún rincón perdido donde podamos olvidarnos de la nueva normalidad y recordar cómo era la antigua.

Nos vamos de picnic, nos preparamos, nos organizamos, nos vamos en familia o llamamos a algún amigo, el caso es que vamos a pasar un día fuera y vamos a llevar provisiones que ya sabemos que salir de casa da hambre.

Os traigo un montón de propuestas apetitosas para la comida y otras divertidas para después de comer que los juegos no están reñidos con el aire libre ni muchísimo menos.

Comemos de picnic

Empecemos por eso que es importante y os propongo una opción saludable, apetitosa y respetuosa con el medio ambiente.

Vamos a hacer ensaladas verticales en frascos de vidrio. Es sencillo de preparar y podemos hacerlas para todos, cada uno la suya, eso sí.

Es un plato saludable, rápido y listo para comer y al mismo tiempo es fácil de preparar, de conservar (en tarros de cristal cerrados pueden aguantar hasta tres días en nuestra nevera) y de transportar en nuestra bolsa de picnic ¿qué más se puede pedir?

La forma de elaborar una ensalada vertical es muy sencilla a partir del peso, la humedad y la dureza de los alimentos que vamos a incluir para ordenarlos adecuadamente.

En la base del frasco ponemos el aliño que hayamos previsto. Justo encima va la verdura más dura (pepino, pimiento, tomate cherry entero, zanahoria). Sobre esta añadimos los cereales como el arroz, la quinoa, el cuscús, la patata o incluso la pasta, a gusto del consumidor.

Podemos cambiar los cereales por legumbres como lentejas, judías o garbanzos y ya sobre esta capa pondremos la proteína que hayamos elegido, la carne, el pescaso, el huevo, el tofu o quizá el queso. Lo que más nos guste.

Para terminar y si nos queda espacio en el frasco para poder cerrarlo bien, podemos agregar trocitos de fruta o verduras brancas o frutos secos y semillas, dejando espacio para que la última capa sea siempre para las hojas verdes típicas de las ensaladas: lechuga, canónigos, espinacas, rúcula o la que más nos guste.

Así dispuestos los ingredientes y transportados los frascos en vertical siempre, quedan perfectos para que a la hora de consumir sólo tengamos que agitar bien el frasco para que todo se mezcle perfectamente.

No todo tiene que ser ensalada, podemos cambiar el contenido por un delicioso gazpacho casero o un salmorejo o una vichysoise, utilizando esos mismos frascos cerrados y ya tendríamos repartidas las raciones.

Una tabla de quesos ya cortados en casa se emplata en un momento sentados en nuestra manta de camping, habría que añadir un poco de pan para acompañar y junto a nuestra ensalada o nuestro gazpacho, tenemos un picnic apetecible y sano.

Y para beber tenemos todo tipo de opciones bien fresquitas, sólo hay que tener en cuenta la forma en la que vamos a transportar las provisiones, los alimentos y las bebidas para que mantengan el frescor hasta que nos decidamos a consumirlas.

La verdad es que cada vez tenemos más opciones en el mercado para llevarlo todo en un solo bulto, puede ser una mochila o una cesta más tradicional pero siempre con nevera incluida para transportar los alimentos en condiciones óptimas.

Y después de una pequeña siesta en la manta de picnic quien quiera mientras los más jóvenes charlan o los más pequeños hacen alguna cabaña cerca, llega el momento de tomar un café acompañado por un bizcocho o unas galletas caseras y por supuesto: llega el momento de jugar a algo juntos.

Podemos llevar distinto juegos pero los de cartas son sin duda los más socorridos porque no pesan, no ocupan apenas espacio y permiten que seamos distintos jugadores los que participemos de las partidas.

Desde hace algún tiempo nos acompaña Virus, un juego que seguro que la mayoría ya conocéis, como el UNO, uno de esos juegos de cartas que se ha convertido en un clásico.

Como clásica es la baraja española para poner la guinda con un mus a nuestro picnic en esta nueva normalidad que nos hemos encontrado. ¿Os animáis con este plan para pasar el día fuera de la rutina y lejos de las pantallas?