Hijos que crecen, que cumplen años y que sin darnos cuenta dejamos abandonados a su móvil y a la suerte con seis, con siete o con ocho años.

Hijos que quieren móvil por encima de cualquier otra cosa porque están pensando en grabar vídeos para subirlos a la red social que toque, a la que están enganchados ya todos sus amigos.

Porque eramos pocos y las redes sociales se han hecho un hueco privilegiado en nuestras vidas. Entraron a saco en nuestros hábitos y no han dejado títere con cabeza, ni siquiera entre nuestros propios hijos.

Las redes sociales atacan directamente a la sensatez, a los conocimientos, a la capacidad negociadora y a la paciencia de los padres y las madres. La batalla está planteada y no nos queda otro remedio que salir a ganar aunque la verdad, no pinta bien.

Lo mismo me he puesto un poquito bélica con el tema pero es que es un asunto de esos que genera conflictos prácticamente en todas las casas sí o sí, lo único que podemos tratar de controlar es «la dimensión» del problema que no es ni fácil ni poca cosa.

Me encuentro hace algún tiempo con la historia de Beatriz, una profesora de primaria con un hijo que quiere un teléfono móvil ¡sorpresa! porque cree que lo necesita.

Su hijo ha empezado educación secundaria y ella “pese a las quejas reiteradas de su hijo y la presión del entorno, se resiste a comprarle
un móvil”
. Y me veo reflejada en Beatriz en esta decisión suya y la comprendo y sinceramente, la aplaudo.

En mi caso, mi hijo mayor no tuvo móvil hasta que no hizo su segundo año de educación secundaria y era el único niño de su clase que no tenía uno. ¿Eso quiere decir que el resto de sus compañeros lo necesitaban? Estoy segura de que la inmensa mayoría de niños y niñas no lo necesitaban, pero lo tenían.

¿Qué conseguimos dejando abierta tan pronto y sin demasiada explicación la ventana de las redes sociales a nuestros hijos? Pues sinceramente no creo que sea sano para ellos y tampoco lo es para la convivencia familia, no podemos negarlo.

Estando de acuerdo con lo que comentaba Beatriz (de quien os hablaba antes..) sobre el hecho de que se vuelven más sedentarios cuando tienen móvil, que dejan de hacer deporte de forma espontánea con los amigos y que pierden creatividad simplemente porque dejan de necesitarla, lo que más me preocupa es que no les damos las indicaciones o las herramientas necesarias para entrar en esa nueva realidad que les abre las redes sociales.

Y a veces, sin darles herramientas ni indicaciones y sin tener en cuenta su edad, queremos que se comporten de modo responsable e incluso llegamos a exigírselo y eso, entre nosotras, eso carece de toda lógica por nuestra parte que se supone que somos los adultos sensatos y los que tenemos que dar ejemplo y educar.

Compañero de infancia

Es inseparable el adolescente y el móvil pero el problema puede venir de antes porque la mayoría de los niños que tienen un smartphone a su disposición estoy convencida de que realmente no lo necesitan.

Pero es un hecho que entre los niños y niñas de 10 a 15 años un 69’8% lo tienen y usan en su vida diaria.  

La enorme mayoría de los hogares españoles, casi un 82% según datos del Instituto Nacional de Estadística, tenemos acceso a internet y la principal forma de conexión es el móvil, tanto en nuestra casa a través de la wifi como en la calle mediante la contratación de datos móviles.  

La proporción de uso de tecnologías de la información por parte de los niños y niñas en torno a los 10-15 años es prácticamente completa, un 95% de ellos navega por la red y en eso tiene también un tanto de culpa el hecho de que los niños y niñas de esa edad tengan en sus manos un teléfono móvil.    

Tienen en el bolsillo un nuevo compañero de infancia, una herramienta
que no tengo nada claro que sepan usarla y sí, en gran parte es porque los
adultos encargados de enseñarles a hacerlo pues no lo hacen o no lo hacemos.

Mal compañero de infancia les estamos dando y no nos estamos dando cuenta ¿cómo les está influyendo en su aprendizaje y en su crecimiento?¿cómo les estará creando su personalidad, su forma de ser cuando sean adultos?

Abandonados a su móvil

Por lo que veo por mis hijos, sus amigos y compañeros se mueven ahora mismo en torno a tres redes sociales: whatsapp sobre todo y con mucha diferencia, después le sigue Instagram con su posibilidad de crear grupos privados y por último ha llegado con fuerza TikTok.

Sí, es innegable y se les nota que les genera adicción, dependencia y la necesidad de andar mirando su móvil para saber cuantos mensajes entraron mientras estaban haciendo alguna otra cosa o simplemente mientras dormían.

El whatsapp les da una sensación de falsa seguridad al ser grupos en los que mayoritariamente hay personas que conocen en la vida analógica. Las discusiones en whatsapp pueden ser tremendamente complicadas e hirientes.

El conflicto se magnifica y la discusión de patio de colegio que teníamos cuando nosotros éramos los niños ahora se hace eterna en el tiempo y en el espacio y ellos no son capaces de darse cuenta por sí mismos.

Para muchos psicólogos, los niños a estas edades están en el momento en el que necesitan desarrollar relaciones interpersonales basadas precisamente en la “inteligencia interpersonal” algo que necesitan para desarrollar la empatía, una de esas carencias que les venimos echando en cara a los jóvenes en general desde hace años.  

Sin empatía no hay autocontrol y a través de una pantalla es imposible generar empatía, no es positivo para ellos en este momento y no lo será en su futuro, les estamos dejando que se formen como futuros adultos con una capacidad para empatizar con su prójimo muy limitada ¿después nos escandalizaremos cuando no sean solidarios con los demás, cuando se centren en un individualismo desmedido, cuando el egoísmo mueva sus
vidas?¿por qué no vamos tomando medidas ahora?

No tienen claros los límites de su intimidad o como mínimo esos límites no coinciden con los nuestros. Sí, ya saben que no se deben hacer fotos de determinado modo y con determinada ropa o falta de ella (al menos quiero pensar que lo saben…) pero no tienen claro que difundir una foto en la que no sólo salen ellos puede generar problemas a terceras personas, a sus propios amigos.  

Y esto se puede aplicar tanto a whatsapp como a Instagram, donde a veces suben fotos o videos sin pensar tanto en el entorno como en lo bonita que pueda ser la foto o sobre todo, la cantidad de “likes” que puedan darles sus supuestos amigos.

Lo de los supuestos amigos de Instagram es otro factor a tener en cuenta, partiendo de la base de que un niño de 12 años no puede tener un perfil en esta red social con esa edad, todos sabemos que son muchos los que lo tienen y se “comunican” con sus amigos a través de él.  

Sus amigos, en muchos casos personas que no conocen de nada. Muchos de estos niños han hecho privados sus perfiles después de hablar con sus padres sobre este hecho ¿un niño de 10, 11 ó 12 años con un perfil público en Instagram?

Pero después el niño ha admitido como amigo a todo aquel que se lo ha pedido llegando a superar los quinientos seguidores o lo que es lo mismo, ¡adiós! privacidad de ese perfil, como es obvio.

Ojo que tengo muy claro que ni las redes sociales ni los dispositivos tecnológicos son malos por sí mismos pero también tengo cada día más claro que debemos enseñar a nuestros hijos a usarlos con sensatez, con sentido común y con respeto a los demás y a sí mismos.

Igual que les enseñamos a nadar antes de dejarles solos en la piscina y ni aún así dejamos de vigilarles desde la orilla durante un tiempo, deberíamos hacer lo mismo con su primer smartphone, con su primera tablet y me da la sensación de que ni lo hacemos ni nos planteamos que estamos fallando en una de nuestras obligaciones para con nuestros hijos

4 comentarios sobre “Adolescentes, abandonados a su suerte y a su móvil”

  1. aayysss qué guerra me das!
    ¿cuándo necesita móvil un hijo? cuando sabe usarlo.
    Como cruzar los semáforos, desde que tu niño va en el carrito empiezas a hablar de ahora no, que está rojo, ahora si, que está verde.
    Pero por alguna razón, eso no lo hacemos con el móvil.
    ¿qué niño de 6 años no sabe mandar wasap a la abuela desde el móvil de mamá? y porqué no se aprovecha ese momento y se le explica de qué va esto?
    ¿qué ganas retrasando la llegada del móvil? nada, y menos cuando tienen tablet o el ordenador, aunque sea en el salón.
    Lo que tienen que hacer es ganarse el móvil, "eres mayor para poner la mesa/limpiar tu cuarto/hacer unos macarrones, eres mayor para usar el móvil porque considero que has aprendido"
    no pongas puertas al campo, ni a internet

  2. Jajajajajaja… ¡¡tus sábanas son geniales maja!!
    Estoy muy de acuerdo en muchos puntos Macarena pero otros creo que depende muchísimo de la forma de ser del propio niño y eso.. lo complica un poco más, si cabe.
    Lo de los detalles legales creo que somos una excepción los padres que nos planteamos la necesidad de conocerlos, sinceramente y aunque suene un poco fuerte.
    Coincidimos en tener los dispositivos en una zona común, nosotros hacemos lo mismo y cualquiera puede ver/comentar sobre lo que están haciendo los demás, niños y adultos. Me parece que es sano para ellos.
    Y me gusta la idea de que no tenga datos… es una forma de evitar que por ejemplo lo usen cuando no deben, como les pasa a algunos compañeros de clase de mi hijo.

    Gracias mil por compartir la reflexión Macarena. 🙂 Como siempre es un gusto leerte.

  3. Hola Pilar, te comento: mi hijo mayor está en segundo de ESO y tiene móvil desde primero, se lo compró con sus ahorros pero ya habíamos decidido que lo permitiríamos. La historia de supervisión ha ido de más intensa a muy poco, eso sí: mi hijo y mi hija nos oyen hablar de proteger la privacidad y respetar a los demás desde que eran muy, pero que muy pequeños.

    En casa TODOS los dispositivos se usan en la misma estancia, y él no se va con el móvil a la cama, de hecho solo una vez hemos tenido una pelea porque quería acabar no se qué partida a las 10 de la noche. Y lo saca en contadas ocasiones, aunque como no tiene datos solo lo podría utilizar si se arrima a un wifi público (y de confianza, que esto él también lo sabe). Al insti no lo lleva porque están prohibidos, aunque a mí no me gusta que los prohiban, preferiría que tuvieran profes de esos que les enseñan a usarlos con finalidad educativa, y moderadamente (o sea no durante toda la jornada escolar, pero eso es otra cosa).

    No sé, lo que querría transmitir es que a pesar de que para mi mayor es más fácil 'engancharse' a las TIC que para la pequeña, también es un geek (no por el móvil sino por los videojuegos), y eso se tiene que tener en consideración a la hora de valorar el uso de dispositivos y contenidos. Y por otra parte, mis hijos hasta el momento equilibran bastante bien la presencia en la calle con sus iguales con la tecnología; y aún más: como el entorno es propicio, cuando muchos de la quinta de mi hijo ya hacen botellón, él sigue con las cabañas y vive aventuras increíblemente emocionantes en bici.

    Si que es verdad que los padres a veces no tenemos en cuenta el tema de los límites y somos demasiado permisivos con el uso de redes sociales, para empezar no conocemos ni siquiera detalles legales. En casa seguimos aconsejando sobre prudencia, y seguimos muy de cerca las evoluciones, incluso nos sentamos a jugar a la PS, o valoramos tal o cual contenido, es decir, mis hijos hacen pero hay una supervisión, por así decirlo, y desde luego revisamos las conversaciones, pero sin obsesionarnos, porque yo necesito ir confiando en ellos.

    ¿Que a veces se nos va la mano y no valoramos antes de permitirles?, hablo en general… pues sí, pero no es menos cierto de que muchos nos (o se) quejamos de que el móvil los vuelve sedentarios, pero si rascas, resulta que son los padres los que tienen miedo de que el peque coja la bici y vaya a según que sitio, o que se mueva más allá de las cuatro calles de su barrio… Habrá de todo, y creo que cualquier familia que se ponga a analizar lo está haciendo bien; en esto juego con ventaja porque como doy charlas en AMPAs, me doy cuenta de que en realidad si que existe preocupación, aunque ya se sabe que quien va a una Escuela de Padres es porque tiene cierta conciencia.

    A veces parece todo muy complicado y no lo es, y al revés también pasa Xd. ¡Menuda sábana te he metido!

    Abrazos compi.

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