Sí es un verano atípico pero no por eso deja de ser verano, habrá menos días de vacaciones, serán distintas, tendremos que asumir nuevas rutinas pero tengo claro lo que quiero este verano, este verano quiero ser feliz con la gente que quiero y que me quiere.

Estoy segura de que habéis leído esa antigua y magnífica lista de deberes que un profesor de instituto italiano puso a sus alumnos hace ya unos añitos y que ha estado y está, rodando por las redes sociales desde entonces.

Esa lista es una inspiración y por eso se hizo viral y por eso, en un verano como este, me lleva a mi a redactar una lista de deseos personales e imprescindibles: lo que quiero este verano.

Os recomiendo que si aún no habéis leído la mencionada lista no dejéis pasar más tiempo y leedla porque seguro que os inspira a vosotras también.

Sólo un pequeño spoiler de este profesor que tiene pinta de ser especial, les ha hablado a sus alumnos de Platón, del amor platónico y de los pocos quebraderos que da este tipo de amor en tiempos veraniegos. Ya sabéis a lo que me refiero ¿verdad?

Pero vamos a lo que veía yo a contaros que no era tanto lo del profesor italiano como lo mío, mi propia lista de deseos para un verano «pandémico» como el que tenemos encima.

Lo que quiero para este verano no creais que se diferencia mucho de lo que quiero para cualquier verano, lo que pasa es que quizás este año estemos valorando más lo bien que estábamos cuando estábamos bien ¿os acordais?

Lo que de verdad importa, lo que cuenta, lo que debería importarme más aunque a veces y sin darnos mucha cuenta, nos dejamos llevar por las tonterías, por las rutinas, por el día a día y nos olvidamos de lo que nos mueve por dentro.

Decidme que eso nos pasa a todas que siempre es un consuelo.

Para este verano quiero…

Quiero traer la maleta de vuelta cargada de buenos recuerdos, esto es lo más importante, creo yo así a primera vista. Ya sé que es raro que aún no me haya ido y esté pensando en la vuelta pero ya veis, soy así.

Y no hablo de la ropa sino de los recuerdos, los que se quedan en la memoria de verdad y salen después en las conversaciones a lo largo del tiempo y siguen sacándonos una sonrisa como el primer día.

Quiero volver con un montón de sensaciones en la piel, con un montón de risas en los oídos y un montón de fotos en la memoria, no tanto la del móvil como la mía propia.  

No hace falta descubrir nuevos lugares como prestar atención a las personas con las que estamos en cada lugar.

También este verano quiero tener tiempo para leer y descubrir y sorprenderme con las historias que otras mentes y otras manos han escrito para que las disfrutemos.

Incluso quiero llorar y reír con las historias que guardan las páginas de los libros que se han ido acumulando en mi mesilla, en mis estanterías y sobre todo en mi e-reader.

Este verano quiero viajar con la imaginación a tiempos antiguos y a historias ficticias.

Quiero soñarlas yo también, sentirlas como mías, como propias, como que soy yo la que está allí viajando, robando, conquistando o ajusticiando a los malos, esto último sólo si tercia que tampoco voy a ponerme intensa en vacaciones que hay que descansar.

Este verano quiero pasear por rincones desconocidos, llenos de secretos o no porque si no existen tampoco me importa ya los inventaremos nosotros y formaran parte de una historia que sólo nosotros conoceremos. Llamadme egoista pero este verano lo veo así.

Quiero recorrer ciudades de esas que siempre tienen magia en sus calles, en sus ventanas, en sus puertas y en sus puentes, sólo hace falta tener tiempo para encontrar esa magia y disfrutarla juntos y comentarla o crearla, si es que no la había hasta que nosotros llegamos.

Este verano quiero que sus ojos y los de su hermano no dejen de brillar como cuando eran aún más niños. Unos ojos llenos de alegría, de sorpresa, de emoción e incluso en algún momento llenos de miedo o inquietud de la que se resuelve en un instante, un miedo cargado de diversión por encima de cualquier otra sensación y cualquier otro sentimiento.

Quiero verles disfrutar y darme cuenta de que están disfrutando. Cada uno a su ritmo y a su modo.

Y si pudiera pedir un deseo por encima de todos, este verano quiero que se detenga el tiempo justo en ese momento en el que ellos más felices estuvieran, en ese instante en el que la diversión la arrolla todo y las risas apagan todos los ruidos.

Quiero disfrutar de los pequeños placeres de la vida, del descanso, de una bebida fresca cuando tenga calor y una comida rica cuando sintamos  hambre.

Y este verano además quiero darme cuenta de lo afortunada que soy, de la enorme suerte que tengo de vivir todo esto casi cada día y de darme cuenta de que lo estoy viviendo, ser consciente de la felicidad siempre es más difícil que ser consciente del dolor o la tristeza.

No tiene por qué ser ni lo más caro, ni lo más elegante, ni lo más exótico lo que nos haga disfrutar más.

Tiene que ser exactamente lo que nos apetezca en ese momento, no siempre lo conseguiremos, es cierto pero quiero que al menos sí lo consigamos la mayoría de las veces, habrá que esforzarse o quizás no, que para eso estamos de vacaciones ¿no?

No sé vosotros, yo creo que si consigo cumplir estos propósitos, las vacaciones serían perfectas y prácticamente esto es todo lo que quiero para este verano ya sé que es mucho pero es que soñar es gratis, al menos de momento.

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