Este año está siendo muy «casero» para mucha, mucha gente y las plataformas nos han ayudado a llevarlo con más tranquilidad estrenando series como la que os traigo hoy: Inés del alma mía que llegó con los calores de Agosto a Amazon Prime.

Inés del alma mía, la serie, está basada en el libro de la escritora chilena Isabel Allende que con el mismo título se publicaba en 2014 y del que por alguna razón que se me escapa no os he hablado en nuestro habitual #UnoAlMes.

Es un libro que merece la pena leer, a mi es uno de los que más me ha gustado de esta autora.

Como siempre es más interesante leerlo primero y después ver la serie pero para gustos, los colores.

Inés del alma mía, la serie, consta de ocho capítulos a través de los cuales conocemos la vida de esta peculiar mujer. Y llega el primer «pero» de la versión televisiva.

¿Pero no estábamos hablando de Inés, no nos contaba su vida esta serie, entonces por qué se acaba cuando muere Pedro de Valdivia y no cuando muere ella? No tiene mucho sentido porque la vida de Inés Suárez va mucho más allá de las relaciones personales que mantiene y es mucho más interesante por ella misma que por los que la rodean, que también lo son.

Pues ese sería uno de los «peros» que tiene la serie y tristemente no sería el único.

Del papel a la pantalla

Es complicado, muy complicado llevar una historia como esta del papel a la pantalla sin defraudar a nadie. No es sencillo pero si se hace bien es muy espectacular.

La producción de Inés del alma mía se ha movido entre localizaciones naturales de España, Perú y Chile durante cuatro meses que a veces se hicieron muy largos y muy complicados.

Según el productor, Jorge Redondo, por delante de las cámaras han pasado 2.500 figurantes y aquí llegaría el siguiente «pero».

¿Pero dónde estaban todos esos figurantes o al menos la mitad o la mitad de la mitad en algunas de las secuencias en las que se puede llegar a contar a cuatro personas enfrentándose, por poner un ejemplo, a un incendio?

Cuando hemos visto producciones como Juego de Tronos o Vikingos y hemos disfrutado y sufrido con esas secuencias de batallas en planos generales, abiertos y generosos, contarnos ahora un momento épico con planos cerrados o movimientos en los que se ven huecos vacíos hace que cueste creerse lo que nos están contando. Y es una pena.

Además, en esos cuatro meses de trabajo intensivo del equipo de producción ¿pero no había tiempo ni modo de trabajar un poco más los acentos de algunos actores que interpretan rancios personajes castellanos con un acento que a veces se escapaba entre las «s» y las «z»?

Inés, lo mejor de la historia

Es innegable que el cuerpo menudo y la mirada dulce de Elena Rivera llena la pantalla en la piel de Inés Suárez y eso es sin duda lo mejor de la serie.

Los gestos, las miradas, los arranques de despecho o de desesperación, los susurros y sobre todo las lágrimas de Inés llenan la pantalla y cubren a veces a algunos de sus compañeros.

Ismael Martínez en la piel de Francisco de Aguirre, Patricia Cuyul dando vida a Catalina, Antonia Giesen como la princesa Cecilia y Pedro Fontaine como Gómez, han sido sin duda mis personajes preferidos porque no me ha costado nada creérmelos a todos en todo momento.

Con Benjamín Vicuña, que da vida a Rodrigo de Quiroga, Enrique Arce que interpreta a Alfonso de la Hoz y Eduardo Noriega que es Pedro de Valdivia he tenido algunos momento más flojos, los menos pero ahí han estado.

Es una serie entretenida en general y que muestra sin disimulos las barbaridades del llamado «descubrimiento del nuevo mundo» que no fue más que una invasión bárbara de un continente por parte de un país.

Es interesante ver la ambientación, los trajes y los entornos, algunos de ellos como os comentaba, son escenarios naturales que merece la pena recorrer pero no es una serie redonda del todo y es una pena.

Después de haberse estrenado en Amazon el pasado 31 de julio, llagará a TVE en otoño, así que si entonces os animáis también podréis verla y sino, siempre tendréis la posibilidad de poner vosotros rostros a todos los personajes en el estupendo libro que escribía Isabel Allende, Inés del alma mía, mucho más que una historia de amor.