Es más que importante que con los cambios que tenemos entre manos, las nuevas formas de estudiar, las nuevas clases, la nueva manera de trabajar, tomemos medidas para aumentar nuestra capacidad de concentrarnos más y mejor y hoy vengo precisamente cargada de sugerencias para que sea sencillo conseguirlo.

No podemos negarlo, tenemos el cerebro a full prácticamente todo el tiempo. Y no sólo hablamos de pensamientos sino también de sensaciones, de sentimientos y de emociones.

Con demasiada facilidad perdemos el objetivo que nos habíamos marcado entre el barullo que se genera en nuestro día a día, yo soy una experta en esto, lo confieso.

Así que empeñarnos en que debemos concentrarnos más y mejor no es ninguna tontería, al contrario, nos va a hacer la vida más fácil, nos va a evitar perder el tiempo dando vueltas innecesarias a algo o procastinando y después yendo con la lengua fuera para conseguir terminar lo que teníamos programado.

Vamos a empezar con sencillas propuestas que podemos ir implementando poco a poco en nuestras rutinas para ir viendo los efectos que producen en nuestro rendimiento y cómo consiguen que nos concentremos más y mejor.

Para concentrarnos más y mejor…

Vamos a movernos

Sí, parece una contradicción pero destina un tiempo a hacer algo de ejercicio. Suave, en casa, como más te apetezca o mejor puedas encajar dentro de tus rutinas.

El ejercicio ayuda a controlar los niveles de estrés y por tanto nos relaja por lo que al terminar el ejercicio nuestra capacidad de concentración es mayor que cuando lo empezábamos.

Dormir como un bebé

Bueno, hay bebés que duermen bastante mal pero ya me etendéis. Y sí, es más fácil decirlo que conseguirlo pero hay que ponerse a ello si queremos mejorar nuestra capacidad de concentración durante el día.

Ordena tus pensamientos, si te ayuda, ponlos sobre un papel antes de irte a la cama a dormir, es una forma de sacarlos fuera y puede que te funcione para tener un sueño más tranquilo y reparador.

Las infusiones y los alimentos que elijas para cenar también pueden ser tus aliados para dormir mejor, tenlo en cuenta.

Ordena y organiza el caos

Al menos todo lo que puedas. La organización, la planificación, nos da tranquilidad y eso hace que estemos más receptivos lo que beneficia a nuestra capacidad de concentración.

Prioriza todo lo que puedas por adelantado el día anterior, anota una especie de lista de tareas para el día siguiente. Aunque no lo creas, este pequeño gesto puede darte unos minutos de claridad cuando te pongas con ello.

Si surgen imprevistos podrás adaptarte incluso mejor al tener planificado el grueso de las actividades que tenías que llevar a cabo.

Prueba los descansos activos

Igual que planificas las tareas puedes y es conveniente que planifiques los descansos, los momentos de ejercicio por ejemplo son los mejores descansos activos que puedes regalarte para que tu concentración sea mejor de lo que ha sido hasta ahora.

No te hagas trampas digitales

Marca unos tiempos para leer el correo o responder a tus redes sociales, apaga las notificaciones cuando estés fuera de esos tiempos o activa el modo de vuelo de tu dispositivo, son sencillos gestos que nos ayudan a concentrarnos más y mejor.

No es malo y todo el mundo podrá entender que en esos momentos estás dedicándote al cien por cien a otra tarea.

Aprende a escuchar

Con el oído oímos, pero con el cerebro escuchamos y escuchar hace que se agudice nuestro ingenio.

Escucha voluntaria, la que realmente te ayuda a ser más creativo como pasa con la música de Vivaldi según distintos estudios. Todo lo contrario a lo que ocurre con la escucha involuntaria que nos rodea, nos aturde y nos distrae.

Escuchar y conectar con nuestro entorno y las personas que nos rodean nos lleva a aprender y descubrir nuevos puntos de vista.

Un paseo por el campo escuchando el entorno puede ser un perfecto momento de descanso planificado y activo, un momento de desconexión que hará que nuestra concentración se mantenga en unos niveles elevados y muy positivos para nosotros.

Ten en cuenta que oír es el más involuntario de nuestro sentidos pero oír no es escuchar, eso es importante distinguirlo, sobre todo cuando hablamos de concentrarnos más y mejor.