Que no podamos quedar como antes no significa que no podamos ver, movernos, visitar y sentir más o menos como antes, por lo menos culturalmente hablando. Podemos visitar el museo desde el sofá del salón y cada vez con más frecuencia y a más museos estén o no cerca de nosotros. En eso quizás hemos ganado.

Toca actualizarnos un poco más, toca meter la tecnología algo más en nuestra vida no para que nos arrolle sino para que nos abra ventanas donde no habíamos imaginado nunca.

Hoy os llevo a visitar el museo desde el sofá, de la mano de la tecnología y no a nos vamos sólo a uno que nos vamos a varios. Preparaos para ir abriendo la agenda con las amigas o con la familia que el viaje merece mucho la pena, ya lo veréis.

Quizás no podamos coger un avión y plantarnos en París a visitar un museo con nuestras amigas por las razones que sean pero sí podemos abrir la web del museo y verla juntas, recorrerlos con esas amigas, cada una con su móvil o su tablet y todas comentando la experiencia al mismo tiempo.

Me diréis que no es lo mismo y tenéis toda la razón, no, no lo es pero de momento es lo que tenemos así que disfrutémoslo y cuando podamos volver a movernos físicamente lo recordaremos con una sonrisa en los labios.

Desde el sofá tan cómodamente

Desde que empezó la pandemia las visitas virtuales a los museos han crecido de una forma muy interesante y no sólo las visitas, también las interacciones de los usuarios que en el caso del Museo Reina Sofía llegaron a cuadriplicarse en su página de Facebook y a duplicarse en sus perfiles de Twitter e Instagram.

Los museos y sus responsables de comunicación, reconocen la necesidad de difundir las obras de arte que exhiben, de hacer que el público disfrute y pierda el miedo a acercarse a sus salas. Por eso llevan más de una década trabajando con las redes sociales para mostrarse por dentro.

Hace tiempo que hablábamos de lo mucho que nos gustaba hacer la visita virtual en la Casa Museo de Sorolla, recorrer las estancias, detenernos delante del cuadro que más nos llame la atención y conocer más y mejor su historia si nos apetece.

No se trata sólo de exhibir sus obras más célebres sino de mostrar sus trabajos, sus rincones más desconocidos, incluso su funcionamiento.

Como tampoco se trata de ver una obra de arte como quien se enfrenta a un examen, sino como quien ha ido a disfrutar, aunque sea desde el salón de su casa viendo uno de los innumerables directos que a través de Instagram viene realizando el Museo del Prado y que va recopilando en su web.

Esos directos que el museo emite de lunes a viernes a través de esta red social han congregado en el perfil del Museo del Prado a más de 750.000 seguidores.

El Museo Cerralbo ha abierto en FB un espacio propio que se llama El Museo en Lunes en el que transmite contenidos para todos sus seguidores, más de 9.000, llegando a superar las 120.000 impresiones de algunos de sus videos en esta red social que para algunos «se está quedando algo anticuada».

Y tienen claro qué es lo que más funciona entre el gran público y qué es lo que ellos quieren hacer como instituciones culturales, no siempre coincide y ahí está el ingenio y el buen hacer de los equipos de cada museo, teniendo siempre en cuenta el presupuesto tan reducido del que disponen.

Todo el trabajo que se llevo a cabo cuando los principales museos del mundo se cerraron, en muchos casos se ha mantenido después, cuando han vuelto a abrir sus puertas al público.

Con esta política de «redes abiertas» se consigue que personas que aman el arte pero que viven a miles de kilómetros puedan disfrutar paseando virtualmente por las salas del Museo del Prado o personas con movilidad reducida pueden sorprenderse por los pasillos del Museo del Louvre e incluso, jóvenes y adolescentes que jamás habrían pisado el Museo Británico voluntariamente, se animen a hacerlo.

¿Qué os ha parecido el paseo?¿Os animáis a probarlo el próximo fin de semana, por ejemplo?