Imposible no hablar de Gambito de dama en Netflix en un blog como este en el que os recomiendo series para disfrutarlas en familia, series para ver cuando andamos de bajón y sobre todo series protagonizadas por mujeres como es este caso.

Además, imposible no hablar de una serie de la que está hablando prácticamente todo el mundo en este país. Algunos da la sensación de que han descubierto el ajedrez viendo esta serie que bueno, tampoco está mal pero es un poco sorprendente, la verdad.

Gambito de dama, en Netflix, es una miniserie de siete capítulos basada en un libro, es decir es poco probable que haya una segunda temporada y no pasa nada, hay historia que está muy bien que terminen como tienen que terminar y esta es una de esas historias.

La novela del mismo nombre la escribía y publicaba en 1983 Walter Tevis que es autor también de otras novelas algunas de las cuales se llevaron al cine en su momento con mayor o menos fortuna, como pasó con El buscavidas o El color del dinero.

Novelas basadas en historias de ficción, las tres. Novelas que como mucho se inspiran en la vida y las miserias del propio autor. Su sentimiento de inadaptación, su sensación de fragilidad, su miedo al fracaso, su angustia por sentirse solo, su adicción al alcohol.

Así que el personaje de Beth Harmon es ficción, pura y dura ficción que no pretende homenajear ni criticar a nadie en concreto de la historia del ajedrez que a veces se leen unas críticas tan poéticas como alejadas de la realidad. No dejes que la realidad te destroce un buen titular, siempre se ha dicho.

Volviendo a Gambito de dama en Netflix, la serie ha sido la más vista del día a nivel mundial en toda la plataforma el día 28 de octubre, justo cinco días después de su estreno y desde entonces se ha seguido manteniendo entre las más vistas durante todo el mes.

No, no se necesita saber una palabra sobre ajedrez para que Gambito de dama te enganche desde el capítulo uno, de hecho soy una prueba viviente de ello. El hecho de que Garri Kaspárov y el entrenador de ajedrez Bruce Pandolfini hayan sido asesores de la serie no implica que se necesiten unos conocimientos básicos de este juego para entender la historia pero sí han conseguido que los más puristas no se sientan demasiado ofendidos con las partidas incontables que se ven durante cada uno de los capítulos.

Más allá del ajedrez que es en torno a lo que gira toda la historia, en Gambito de dama vas a disfrutar con la realización, la planificación, la ambientación y por supuesto los distintos estilismos que viste Anya Taylor-Joy dando vida a la protagonista de la historia y que van mostrando no sólo la evolución de la moda en la década de los sesenta sino también su propia evolución, su madurez y su aprendizaje.

Anya Taylor-Joy ha demostrado con este papel que no le supone ningún problema aguantar todo el peso de la historia y mostrar debilidad, fortaleza, rabia o desesperación cuando el personaje lo requiere. Es evidente que muchas veces ha expresado más con los silencios y su mirada que con algunas de las frases de su guion.

En los capítulos finales le acompaña Thomas Brodie-Sangster que se ve cómodo tanto como campeón de ajedrez como cuando nos emocionaba en Love Actually o nos intrigaba en Juego de Tronos.

Es una serie muy interesante que está muy bien hecha, es original e incluso esperanzadora, es una serie para ver tranquilamente en un fin de semana y disfrutarla, algo que nunca es un mal plan.

Y además es una serie que muestra cómo el ajedrez no distingue entre géneros sino entre buenos y malos jugadores, es una disciplina en la que no hay categoría masculina o femenina ni nunca la ha habido o sea que el machismo se queda siempre fuera del tablero aunque no todos los jugadores puedan decir lo mismo.