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A ver, no se trata de obsesionarse con limpiar como si no hubiera un mañana pero estamos en un momento vital en el que no nos podemos relajar con este asunto del orden y la limpieza en casa, la higiene de nuestros hogares nos preocupa y nos ocupa.

Es innegable que la higiene personal es una prioridad en esta época de pandemia. El virus ha cambiado nuestras costumbres higiénicas y nuestra forma de entender la limpieza personal.

Pero la higiene de nuestros hogares también ha adquirido una mayor importancia, no es sólo una cuestión estética lo del orden y la limpieza en casa, es una forma más de prevención.

Se trata de impedir que proliferen microoganismos que puedan poner en riesgo la salud de todos los miembros de la familia, por lo que es interesante además que en ese proceso de limpieza participen de forma activa todos los miembros de la familia, cada uno según sus posibilidades como es lógico.

¿Cada cuánto hay que limpiar?

Pues las recomendaciones varían como es lógico en función de cómo es nuestra vivienda, su tamaño, cuántas personas convivimos en ella, cómo de cuidadosos somos todos, si tenemos o no tenemos mascota.

Hay que tener todo eso en cuenta cuando hablamos de cuidar la higiene de nuestros hogares y ponerlo en práctica de forma sensata y sin obsesionarnos.

Cuando tenemos niños es más que recomendable que la actividad la organicemos con ellos, en familia. Limpiar la casa no es la tarea de un sólo miembro de la familia, es un trabajo en el que todos debemos cooperar.

Todos somos iguales con una fregona en la mano y los niños y adolescentes aprenden a participar en el mantenimiento de la higiene de nuestros hogares y a valorar tanto su importancia como la de una labor que no es quizás la más agradable o lucida.

Todos los días

Importante que todos los días ventilemos la casa, todas las habitaciones y no sólo los dormitorios, durante al menos diez minutos y si es posible mejor dos veces al día.

Además de ventilar sí, hay algunas tareas que deben hacerse a diario aunque sean aburridas o se hagan pesadas.

Cada día hay que fregar la vajilla que esté sucia, a mano o a máquina y cada día hay que limpiar la encimera de la cocina y la zona del fuego, lo mismo ocurre con la ducha, el lavabo y el retrete que son de limpieza diaria.

Todos los días hay que barrer el suelo de la cocina y si tenéis perro veréis que es necesario hacerlo varias veces al día.

Cada tres días

Baja la frecuencia a cada tres días cuando hablamos de fregar el suelo de la cocina y el del cuarto de baño.

Y también cada tres o cuatro días es bueno que limpiemos el fregadero y el retrete utilizando lejía para desinfectar de verdad estas complicadas zonas de la casa.

Cada tres o cuatro días deberíamos cambiar las toallas de más uso y el paño o los paños de cocina que utilicemos.

Una vez a la semana

Ya nos vamos a la cita semanal con la limpieza porque una vez a la semana es una frecuencia suficiente para limpiar el polvo.

Incluido el polvo que pueden acumular las plantas en sus hojas.

Una vez a la semana es una buena frecuencia para pasar la aspiradora por toda la casa y para limpiar el microondas por dentro algo que demasiadas veces se nos olvida.

Una vez a la semana también es convienente que nos dediquemos a limpiar el baño y todos sus elementos en profundidas, como la zona del cubo de basura de la cocina, los espejos y los suelos que no sean de madera.

Una vez a la semana deberíamos limpiar el mando de la televisión y el teléfono fijo si es que aún tenemos y es recomendable lavar la cortina de la ducha también una vez a la semana.

Cambiamos la sábanas de las camas una vez a las semana y hacemos lo mismo con la alfombrilla del baño.

Una vez al mes

Una vez al mes además lo que haremos será cambiar las fundas protectoras de las almohadas y limpiar el interior de algunos electrodomésticos como la nevera, la lavadora, el lavavajillas o el horno.

Cada dos o tres meses

Cada dos o tres meses o lo que es lo mismo, con el cambio de estación, hay que lavar las mantas, los edredones y las colchas y si tenemos niños en casa, cada varios meses tenemos que lavar sus peluches así como los cojines, las almohadas y las fundas del sofá si las tenemos.

Cada varios meses también debemos cambiar la escobilla del baño, limpiar las puertas y sus picaportes así como los interruptores de la luz.

Y cada varios meses, según la necesidad del hogar, es muy aconsejable limpiar el bote sifónico del baño para evitar la acumulación de restos en las tuberías.

Son sólo algunas ideas a las que podemos añadir algunas nuevas que pueden convertirse con su uso en buenas costumbres como por ejemplo dejar los zapatos en la entrada o el recibidor de la casa.

Aunque no sean tareas especialmente agradecidas ni agradables, no podemos negar que tener un hogar saludable es un esfuerzo de todos los miembros de la familia que merece la pena.