Nos come lo «políticamente correcto» y no sé si nos damos cuenta de lo que eso significa. Lo último que he leído ha sido eso que Disney censura sus propias películas y me da la sensación de que viendo por donde van los tiros, no van a ser las primeras.

Sí, con ojos de adulto del siglo XXI ha decidido que no son oportunas para niños menores de siete años y hablamos de películas de animación de las clásicas, nada de historias dirigidas por Quentin Tarantino, por poner un ejemplo con cierta lógica.

El pasado año, allá por el mes de octubre más o menos, Disney advirtió o anunció que en algunas de sus películas iba a incluir un mensaje de advertencia porque no le parecían del todo adecuadas para los más pequeños.

Las películas eran estas tres:

  • Peter Pan, la clásica, la de 1953 que por lo visto ha sido criticada por racista por su forma de mostrar a los nativos norteamericanos llamándolos «indios» y «pieles rojas».
  • Los Aristogatos, otra película clásica de animación estrenada en 1970, porque el personaje del gato siamés, Shun Gon, con los ojos rasgados, parece que ha sido calificado como una caricatura para las personas asiáticas.
  • Y la última, Dumbo que llegaba a las pantallas en 1941 y que fue acusada de racista por cómo se muestra a los afroamericanos esclavizados en las plantaciones del sur de los Estados Unidos en la escena de los cuervos.

No por otros motivos que puedan encontrarse en cada una de las películas, sólo por esos que os he especificado es por los que Disney censura sus propias películas.

Las tiene en su plataforma pero no para menores de siete años porque como de todos es bien sabido los niños a esa edad van a pensar justo lo mismo que el señor de la dirección de Disney al ver esas películas y se van a quedar con la copla de esas secuencias que no forman parte directa de la trama ¡seguro que sí! O no han visto películas con sus hijos o se les ha olvidado cuando las vieron ellos.

Que hablamos de dos películas de los años 40′ y la otra de los 70′, películas que están hechas por personas que vivían en ese tiempo y que veían de ese modo al resto del mundo ¿hay que evitar que las vean los niños?¿en serio son esas imágenes y esos estereotipos los que van a empujarles a comportamientos racistas?

Pues nada, que no vean tampoco ni una sola película del oeste, no vaya a ser que se líen a tiros con «los pieles rojas» por la misma razón.

Sí, inevitablemente este momentazo en el que Disney censura sus propias películas nos recuerda muchísimo a la que lió hace unos meses HBO sacando de su catálogo Lo que el viento se llvó por su contenido racista. La sacó durante dos semanas, viendo como se levantaban los ánimos de la opinión pública mundial la volvió a incluir no fuera que le afectara al negocio semejante decisión tan absurda.

Para curarse en salud incluyó eso sí una especie de presentación para contextualizar la cinta con la que incluso se puede estar hasta de acuerdo, no vaya a ser que algunos se confundan y piensen que la tierra de Tara ubicada en el siglo XIX es el Capitolio de los Estados Unidos en el siglo XXI.

Personalmente en casa Dumbo la vimos con mis hijos una vez y la decisión fue personal, completamente mía. No recordaba haber llorado tanto con una película infantil como cuando la madre de Dumbo le canta a través de las rejas del carro donde la tienen encerrada.

Peter Pan la hemos visto muchas veces cuando mis hijos eran pequeños, porque nos gusta soñar, imaginar que podemos volar, nos gusta reconocer la maldad del Capitán Garfío y nos encanta que le acose el cocodrilo día y noche. De hecho nos parece que la Princesa Tigrilla es estupenda y nos cae fenomenal.

También hemos visto la versión con humanos, hemos visto Hook con Robin Williams haciendo de un crecidito Peter Pan, vimos varias veces Descubriendo Nunca Jamás e incluso nos sentamos delante de la pantalla para ver la última versión de este clásico, Pan, con un malvado Hugh Jackman, esta solo una vez y ya fue bastante.

Y Los Aristogatos pues es que siempre serán una de nuestras películas preferidas por muchísimos motivos, por esa lucha de clases, esa solidaridad, ese apego a la familia, esa amistad entre gatos callejeros y por supuesto esa música con mayúsculas que es una maravilla.

No sé si nos estamos haciendo unos mojigatos al mismo tiempo que nos dejamos llevar por el consumismo y la falta de empatía pero desde luego no creo que ver como Disney censura sus propias películas sea el mejor camino para hacernos mejores como sociedad y ya no digamos como personas.